

Durante su participación en el 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata, la senadora Patricia Bullrich puso sobre la mesa uno de los debates más espinosos de la agenda económica: la necesidad de encarar una reforma previsional.
Frente a los principales empresarios del país, la legisladora aseveró que el actual esquema de reparto está quebrado y se convirtió en “un tanque agujereado” que, de no modificarse de raíz, seguirá condenando a los adultos mayores a la indigencia.
Para la senadora, el concepto clásico del haber como un “salario diferido” perdió total validez en el escenario económico contemporáneo, donde convive la informalidad y la expansión del monotributo.
“Hoy el 70% de las jubilaciones en la Argentina se pagan con impuestos generales y nada más que el 30% con recaudación de la misma jubilación. El sistema no va más”, sentenció para ilustrar la asfixia de la caja.
A este descalce monetario le sumó el impacto de los cambios demográficos y las nuevas modalidades de vinculación laboral. Bullrich explicó que la actual matriz previsional fue pensada para una época de “pleno empleo fordista”, una era que desapareció frente a la inteligencia artificial y el trabajo deslocalizado.
A la par, alertó sobre un panorama poblacional crítico para la sustentabilidad del reparto: “La tasa de natalidad ha bajado de manera abrupta, de 2,5 a 1,2. Estamos en una tasa europea, te baja la natalidad y te aumenta la edad en que nos morimos”.

Frente a este escenario, advirtió que no alcanza con simples retoques al modelo actual, y minimizó el impacto de medidas como el reciente “consenso uruguayo” que elevó la edad de retiro.
“Fue muy bueno, pero sobre un sistema viejo. Aumentar la edad es algo posible, pero tenés un desfase”, argumentó. En esa línea, remarcó la matemática implacable que ahoga a las cuentas públicas, afirmando que resulta financieramente imposible sostener la estructura cuando “tenés solo 6 millones bancando a 20”.
Para desarmar lo que definió como una máquina de generar “jubilaciones de pobreza”, Bullrich propuso pensar “fuera de la caja” e ir hacia un modelo dual.
Por un lado, sincerar la matriz y establecer una base universal financiada por el Estado mediante impuestos generales. Por el otro, incorporar un sistema complementario ligado a “un ahorro, que puede ir por un convenio colectivo de trabajo, donde la empresa ponga un 15% para que cada trabajador haga una cuenta de ahorro previsional”.
El objetivo central de este esquema, apuntó, es desligar progresivamente la seguridad social de su dependencia exclusiva de un empleo en relación de dependencia que, estadísticamente, retrocede año a año.
“Hay que animarse a romper los esquemas”, insistió sobre el cierre del panel. .


















