

El plan económico del gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa de tensión entre los resultados financieros y el impacto directo en la economía real. Mientras el oficialismo exhibe como trofeos la pax cambiaria y el superávit fiscal, los semáforos de la actividad productiva continúan reflejando un escenario complejo.
En este contexto, el debate sobre la sostenibilidad del fuerte ajuste, la caída del poder adquisitivo y la necesidad de un programa de estabilización integral cobra cada vez más fuerza entre los analistas del mercado, que advierten sobre los riesgos de un modelo enfocado casi con exclusividad en la macroeconomía y la ingeniería financiera.
En ese marco, el economista y expresidente del Banco de la Nación Argentina, Carlos Melconian, trazó un duro diagnóstico sobre la coyuntura.
En diálogo con Radio Rivadavia, advirtió que el equilibrio de las cuentas públicas se basó en una licuación de ingresos y no en una reducción estructural del Estado.
“Milei estaba en condiciones de venir y patear el hormiguero, ninguno de los políticos con los que me junté pensaba hacer un ajuste fiscal de esta magnitud. Pero en términos de lo que hay adentro del gasto público, se ganó un quilombo porque licuó, no usó motosierra”, sentenció el especialista, quien volvió a coquetear con la idea de una futura candidatura.
En su análisis sobre el impacto recesivo, Melconian remarcó la falta de un plan integral previo al ajuste de shock y cuestionó el perfil del gabinete económico.
“Lo que no podés tener es un equipo de fundamentalistas y hombres de las finanzas, porque te paran la mitad del país, que es lo que pasa hoy: hay comercios que hay días que no abren la caja, sectores industriales que están mal y otros de la construcción que están igual”, advirtió.

Si bien celebró el impulso de sectores como el litio, el petróleo y Vaca Muerta para evitar una crisis de divisas, subrayó que estos “no arreglan la crisis social de empleo y de poder adquisitivo”, dejando al Gobierno “entrampado”.
Las críticas apuntaron también al manejo cambiario y directamente a la gestión del Ministerio de Economía.
Melconian consideró “un error” y “un problema de ansiedad” la apertura del cepo a las personas humanas, alertando sobre la fuga de divisas. “La gente sigue comprando dólares porque ahorra en dólares y porque a este precio, sin ser catalogado de devaluacionista, los dólares de Vaca Muerta aparecen en Punta Cana”, graficó.
Además, fue lapidario con el enfoque oficial: “El ministro de Economía (Luis Caputo) se dedica a administrar el tipo de cambio y la deuda para no entrar en default, pero le importa tres carajos lo que pasa en materia productiva”.

Sobre la expectativa gubernamental de llevar la inflación a cero, el economista pidió cautela y trazó un paralelismo con la década de los ’90. “Con la tasa de inflación lo primero que tenés que hacer es dejar de decir que va a empezar con 0%. Menem estuvo dos años antes de lanzar el plan de Convertibilidad, tuvo dos o tres ministros, tuvo un plan Bonex, una híper, tenía plata de privatizaciones de verdad, y aún así tardó un montón en tener un programa de estabilidad”, recordó.
Para Melconian, el actual “programa clásico ultra ortodoxo de seca monetaria te puede dejar un tendal”, por lo que recomendó incorporar “una veta heterodoxa de carácter expansivo” que genere alivio, ya que “hoy, por más que bajen la tasa, ofrezcan créditos y cuotas, hay gente que no llega ni para comer”.
El impacto social del ajuste y la génesis política de la actual administración también fueron ejes de sus cuestionamientos. Tras asegurar que “al 40% que le va mal lo tenés que acompañar en la contención, no lo podés ignorar”, el economista atribuyó el triunfo libertario al hartazgo de la sociedad.
“Mientras en Argentina se siga votando de forma anti, no salimos más. Y este es un Gobierno que nació así”, reflexionó.
Finalmente, y sobre esa base electoral, desmitificó el cumplimiento de las propuestas de campaña: “Cuando se dice que este Gobierno está haciendo lo que prometió, yo discrepo. La magia de este Gobierno es que con tres palabras mágicas ganó la elección. Y yo sabía que no venía la dolarización, que no cerraban el Banco Central y que no eliminaban la casta. Eso hay que ir a explicarlo a Harvard”.















