Mancur Olson fue un economista norteamericano, uno de los fundadores de la economía política moderna. Se formó en Oxford y luego se doctoró en Harvard.

Su obra más influyente fue “La lógica de la acción colectiva” en donde explicó por qué los grupos chicos y concentrados logran organizarse políticamente mejor y se imponen sobre las mayorías difusas. Quienes asumen el costo están concentrados y los beneficiados muy difusos.

Los “prácticos” son capitanes de barcos que se ocupan de trasladar a los buques a los puertos. El ministro Sturzenegger apuntó a la desregulación del sector. El decreto del viernes generó una reacción inmediata de los prácticos que derivó en una parálisis en los puertos argentinos.

En el caso del petróleo, toda la cadena se interrumpía porque hay un problema de capacidad de almacenaje. El combustible terminado se transporta a determinadas plazas por barco. Si no la pueden trasladar por vía marítima, se acaba la capacidad de guardar combustible terminado en refinerías. Y si se llega a ese nivel hay que frenar producción.

Cada demora de un barco representa pérdidas de u$s 100.000 diarios. Hubo 140 barcos afectados de todos los sectores. Los prácticos no son un gremio, por lo que el Gobierno no podía dictar la conciliación obligatoria.

Gustavo Idígoras, de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales, avaló cualquier programa de desregulación que implique reducir costos pero “evidentemente la forma en que se hizo generó una explosión interna en esta actividad”, agregó. Cuestionó la falta de una mesa de diálogo previa.

Hay muchos ejemplos de medidas económicas que quizás apuntan a la dirección correcta pero que generan reacciones políticas, gremiales o sociales que las hacen inviables. Ricardo López Murphy lo comprobó cuando fue ministro de Economía en 2001.

Antes de tirarse a la pileta, hay que comprobar que hay suficiente agua.