Los primeros anticipos de la inflación de julio auguran un estancamiento en el mejor de los casos, luego de tres meses consecutivos de desinflación.
Tras el registro de 1,9% de junio, el más bajo desde agosto del año pasado, las mediciones privadas preliminares arrojan que el índice de precios se ubicaría entre 1,9% y 2,1%. El dato oficial lo informará Indec el 13 de agosto.
El mes estuvo marcado por varias dinámicas que se superpusieron. El petróleo recuperó volatilidad luego de que se violara el acuerdo entre Estados Unidos e Irán que derivó en nuevos ataques a barcos petroleros. Desde entonces, el petróleo volvió a acercarse a su máximo para luego retroceder en el marco de una semana y estabilizarse ligeramente por debajo de los u$s 90 el barril de brent. Si bien no se mantuvo en su pico, la imprevisibilidad supone mayor presión sobre los precios, en particular en la cadena.
En el plano local, el dólar volvió a ser un tema. Si bien en comparación con el 30 de junio, el tipo de cambio del Banco Nación aumentó un 1%, durante el mes registró valores superiores a los que marcó en el cierre, lo que alimentó expectativas de una recomposición de su valor. En el medio, el vocero presidencial Adrián Ravier dijo que “que el tipo de cambio llegue a $1800, a $1700 dentro de unos meses, es una posibilidad”. Si bien lo dijo para ejemplificar que, en el caso de un salto cambiario, no sería como lo fue en Gobierno anteriores donde el dólar más que se duplicó, desde el mercado consideraron que es un valor que el Gobierno tiene en mente.
El último factor en el plano local son las vacaciones de invierno que vienen de la mano de subas de precios en servicios recreativos y culturales, como también de restaurantes, junto con la mayor demanda.
Esto derivó en que muchas estimaciones de inflación para el séptimo mes mostraran un estancamiento o leve suba. Desde LCG ubican la medición entre 1,9% y 2%. Para EcoGo, el relevamiento hasta la cuarta semana de julio les permitía estimar que la inflación se ubicaría en 2,1%. “La estabilidad en los rubros de mayor volatilidad estacional, sumada a la baja en indumentaria por la liquidación de temporada de invierno” permitió que se desacelere respecto de los registros de las primeras semanas.
Los alimentos, todavía el componente de mayor peso dentro del indicador, habían marcado una suba superior al 0,5% las primeras dos semanas del mes, para luego contraerse. Desde Analytica estimaron que la medición para alimentos se ubicará en 2%, principalmente por la presión de frutas y verduras, lo que supone un piso alto para el índice general. Cabe recordar que en junio, los alimentos mostraron una suba del 1,3%.

Desde LCG observaron que en la cuarta semana del mes, la inflación de los alimentos trepó a 0,7%, más que duplicando el registro de la semana previa. En la primera semana del mes había registrado un salto del 2,4%, coincidente con la renovación de stocks, para luego tener movimientos marginales, hasta la anteúltima semana del mes. Así, la inflación acumulada para el segmento la posicionó en 3,4%.
El impulso estuvo explicado principalmente por la variación de los panificados, cereales y pastas, seguido por bebidas e infusiones para consumir en el hogar y productos lácteos y huevos. La carne, por su parte, ofició de contrapeso y restó en la variación total un 0,2% luego de registrar una variación negativa en los precios en la última semana del mes.
A pesar de esto, la inflación promedio de las últimas cuatro semanas para el segmento fue del 2,7%, la más alta en las últimas 10 semanas y tras anotar la tercera consecutiva con una aceleración respecto del registro anterior.
Desde Fundación Libertad y Progreso sostienen que su estimación preliminar da una inflación del 2,1% para el mes. “El rebote transitorio que le atribuímos a julio se debe principalmente a dos motivos. Por un lado, el aumento estacional de la demanda en los bienes relacionados con las vacaciones de invierno, que impactan mayormente en los artículos dentro del rubro de Recreación y Cultura. Por otro lado, una mayor incidencia de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas motivada por la depreciación del 6% que vimos en el tipo de cambio mayorista desde mayo hasta hoy. De cara al segundo semestre, creemos que los precios van a retomar nuevamente el sendero de desinflación que venían transitando, asentándose por debajo de una variación del 2% intermensual”, explicó Julián Neufeld, economista de la fundación.
La estimación iría en línea con lo que proyectaba el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que elabora el Banco Central, que proyecta un 2% para julio. Si bien también esperaban ese valor para junio, cuando finalmente se ubicó en 1,9%.
Para los meses siguientes mantienen la tendencia a la desaceleración pero con un leve repunte hacia diciembre, cuando tocaría el 1,8% mensual. En el caso de la núcleo, mirada por el Gobierno, la variación es 0,1 puntos porcentuales menor al nivel general alcanzado en cada mes.
El dato se dará a un mes de cuando debía comenzar con cero según las estimaciones del rezago monetario, y mientras que el Gobierno se dispone a tratar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para, entre otras cosas, prohibir la emisión monetaria.
“Modificar la Carta Orgánica del Banco Central es la renuncia implícita a la dolarización y a prender fuego el Banco Central. si modificas la Carta Orgánica, lo que reconoces es que queres tener moneda, y si queres que de lo único que se ocupe sea bajar la inflación, es lo contrario a lo que dijo Milei en campaña. Lo que queres es que el peso sea fuerte, que haya baja inflación y que el peso sea moneda de reserva”, dijo el ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis.















