El puntapié inicial en lo financiero del mes mostró a las tasas volviendo a niveles cercanos al 20% anual pero al dólar con renovada presión alcista. El mayorista subió 0,7% y cerró en $1.495, después de abrir en 1491 y moverse siempre apuntando a los $1.500 Se operaron u$s 512 millones en el Mercado Libre de Cambios con el BCRA con una activa participación: Santiago Bausili salió a contener alza directamente en pantalla, a la vista de todos los operadores. Diferentes analistas aseguraron a El Cronista que esas ventas del BCRA frenaron a la moneda norteamericana pero el saldo neto para Bausili terminó siendo comprador por u$s 18 millones por lo que seguramente habrá realizado una compra en bloque por fuera de la operatoria de pantallas.
Los dólares financieros acompañaron el movimiento sin sobresaltos. El MEP cerró en 1528 (+0,68%) y el CCL en 1582 (+0,29%). El canje entre ambos quedó en 3,55%. Los tres dólares se mueven como si fueran uno solo, y cualquier tensión en el mayorista se traslada de inmediato al resto de la curva.
Del lado de los pesos, la historia es la inversa: alivio. La licitación del Tesoro había generado una necesidad de fondeo que tensionó la liquidez de todo el sistema, pero esa presión empezó a ceder. La caución, medida por la tasa anual promedio ponderada por volumen terminó en 22,9%, por debajo del 23,29% del viernes. El repo bajó a niveles de 22%-23%. Los pesos que faltaban el jueves y el viernes empiezan a sobrar ahora. Es la paradoja de siempre en el mercado local: la escasez de pesos y la abundancia de dólares conviven habitualmente.
En la curva de tasa fija, las LECAP comprimieron levemente sus rendimientos. Las tasas efectivas mensuales se ubicaron en torno al 2%, con el tramo corto operando algo más comprimido, cerca del 1,8%. El promedio de la curva de tasa fija cerró con una suba de 0,16% en precio, equivalente a esa tasa efectiva del 1,98%. La CER, en cambio, no acompañó: cerró prácticamente neutral y rendimientos que van del 3,6% al 8,4% para los tramos posteriores a 2026. El nuevo Dual TMVE8 sigue negociándose cerca de su nivel de salida de licitación, en torno a TAMAR +6,6%, sin mostrar todavía una tendencia definida.
En el exterior, el humor de los mercados globales mejoró de la mano de una baja en tasas. La tasa de referencia a 10 años cedió 5 puntos básicos hasta 4,69%, y la de 2 años bajó 4 puntos básicos hasta 4,25% Detrás de esa baja está la fuerte caída del petróleo, que alivió las expectativas de inflación en Estados Unidos.
Hay un dato que pasa casi desapercibido en medio de la rueda cambiaria, pero que importa refleja el comportamiento del ahorrista argentino: en junio, las persona compraron u$s 2.821 millones en billetes y otros u$s 430 millones en giros de divisas. Es la demanda clásica, la que se mantiene inmutable más allá de datos positivos o bajas de riesgo país.
“Sin licitación del Tesoro programada esta semana, los jugadores locales van a correr la mirada hacia el mercado de tasas a un día. Tras el rollover del miércoles pasado, del 1,44%, el Tesoro absorbió del sistema cerca de $3,75 billones el viernes, dejando la liquidez bajo presión y elevando las chances de algo de estrés transitorio en el tramo más corto de las curvas en pesos” destacó ayer un informe de PPI. “En este contexto, nuestra intuición es que el Tesoro volvió a recurrir a inyecciones extraordinarias de liquidez, probablemente a través de operaciones de recompra de bonos similares a las implementadas después de las licitaciones de junio ($1 billón el 11 de junio y $1,48 billones el 29 de junio). Nuestras estimaciones apuntan en esa dirección. Los bancos colocaron apenas $1,75 billones vía repos el jueves y $1,6 billones el viernes, ambos bien por debajo de los cerca de $3 billones que habíamos esperado para el miércoles” agregó.
La señal que está enviando el BCRA es que no desea por ahora que el dólar mayorista supere los $1.500. Se da por sus apariciones en las operaciones a futuro, en la venta de bonos dólar linked o bien por la venta directa en el mercado mayorista, que es lo que sucedió ayer. Algo está claro: tasas bajas y dólar debajo de $1.500 pareciera no poder coexistir.
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