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La FED y el BCRA: con los precios en llamas, llega la temporada de invierno para la economía

Si bien la inflación se tornó hoy en un problema global devenido de la fuerte inyección de fondos para combatir la pandemia y la suba del precio de la energía y los alimentos por la guerra en Ucrania, la estrategia planteada en torno al manejo de la crisis exhibió las similitudes y diferencias entre países como los Estados Unidos y la Argentina a la hora de buscar una solución para un tema que complica a la economía y dispara la preocupación social.

Es necesario retroceder varias décadas en el tiempo para encontrar en ambas naciones datos semejantes a la suba interanual registrada el mes pasado. Pero ante un guarismo siete veces inferior al argentino (8,6% subió la inflación en EEUU), la Reserva Federal decidió endurecer su política monetaria con una suba de tasa no registrada en 36 años y un ajuste de balance que tendrá un impacto adicional en el sistema financiero y la actividad económica. 

A datos inusuales, respondió con medidas de la misma índole que apuntan a sacar billetes del mercado y enfriar la economía. En la Argentina, en cambio, el Banco Central aumentó en $ 108.000 millones la emisión y subió tres puntos las tasas.

A lo largo de su historia, en el país se han aplicado diferentes recetas para tratar de lidiar con la inflación, ese mal endémico que arrastra la economía desde años y que, particularmente, la tiene a mal traer durante la actual gestión, a tal punto que hay que remontarse hasta enero de 1992 para encontrar un antecedente cercano al 60,7% interanual que registró el Indice de Precios al Consumidor en su última medición.

Desde hace un trimestre que el IPC se mueve casi dos puntos por sobre la inflación mensual que registraba el año pasado. Siguiendo esa secuencia, este mes volverá a registrar una suba cercana al 5%, dato que ya comienzan a confirmar algunas consultoras que midieron la primera quincena. Pero lo que es peor aún, terminará el año por encima del 70%.

@LucaRomero

Así, con los precios en llamas y el dólar ardiente, es probable que, como en EE.UU, el frío también llegue a la economía argentina para, al menos, tratar de bajar la temperatura durante el invierno, cuando las medidas tomadas por la FED comenzarán a impactar en los países emergentes con el encarecimiento de la financiación y una devaluación de monedas que puede acelerarse.

Si a ello se le agrega la idea de restringir dólares para importaciones, de manera que se pueden recomponer las reservas -cayeron otros usd 140 millones- con el saldo favorable que generan las fuertes exportaciones, es inevitable que la actividad se verá afectada en muchos sectores que requieren insumos del exterior para producir o que, simplemente, aprovechan el tipo de cambio oficial para renovar bienes de capital, una manera de defenderse de la inflación y mantenerse en funcionamiento. 

Uno de los temas con los que deberá lidiar Daniel Scioli, consecuencia de los problemas irresueltos de la economía argentina.

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