La industria láctea argentina no tiene descanso. Mastellone Hermanos, SanCor, Saputo, Grupo Gloria, Arsa, Vicentin. La lista es extensa. Estos son, apenas, algunos de los nombres que protagonizan una carrera por quedarse con activos de empresas quebradas, o la jugada de gigantes lácteos que ingresan por primera vez a la Argentina para tomar el lugar de aquellos que se van. En otras palabras, el repliegue de algunos es el avance de otros.
Por caso, en febrero, la canadiense Saputo, una de las principales procesadoras lácteas del mundo, vendió el 80% de su negocio en el país a Gloria Foods, un holding alimenticio del Grupo Gloria, tras una operación valuada en u$s 500 millones. Saputo es dueña de marcas locales como La Paulina, Molfino, Ricrem y Taluhet.
La empresa desembarcó en el país en 2003, luego de haber adquirido Molfino Hermanos S.A., una de las procesadoras de leche más importantes de la Argentina. Sin embargo, para la compañía no implica una salida total del país: conservará el 20% de la participación accionaria.
La operación, que se estima que se concrete en el primer trimestre del año fiscal 2027, incluye las dos plantas de producción que tiene Molfino en el país -una en Córdoba y otra en Santa Fe-, así como el traspaso de sus marcas locales.
Saputo es el principal fabricante de queso y procesadora de leche líquida y crema de Canadá, uno de los principales procesadores lácteos en Australia y, hasta ahora, el principal procesador lácteo de la Argentina. Además, tiene una fuerte presencia en los Estados Unidos y el Reino Unido.

Por su parte, Grupo Gloria es un conglomerado industrial de capitales peruanos, fundado en 1941 por los empresarios y hermanos Jorge y Vito Rodríguez. Hoy la firma es considerada uno de los principales actores en la industria alimentaria de América latina. Tiene presencia en Perú, la Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Uruguay, Puerto Rico y Chile. Además del sector lácteo, el holding está diversificado en sectores como cemento, papel, agroindustria, transporte y servicios.
Gloria mantiene operaciones en la Argentina desde 2005, a través de su filial local. Ese año adquirió el 50% de las acciones de Lácteos Santa Fe S.A. y formó Corlasa, empresa que hoy cuenta con una planta en Esperanza, Santa Fe. Ahora, la firma pasaría a disputar el liderazgo del negocio lácteo argentino y profundiza su expansión en la región.
San Ignacio también despertó el interés de una firma latinoamericana. El grupo mexicano MIYM se quedó con la tradicional marca de dulce de leche y quesos azules. La adquisición de la empresa ampliará el posicionamiento de MIYM en la Argentina, que ya había sumado, recientemente, activos en el sector, entre ellos Lácteos Karina, de Santa Fe, y Lácteos Aurora, de la provincia de Buenos Aires.
Fundada en 2007 en el estado mexicano de Puebla, MIYM produce y envasa leche y derivados lácteos. En su país opera con marcas como Delité, Tivoli, La Flor de Xalapa y La Flor de México.
Ranking de la industria láctea 2025-2026
| Empresa | Recepción diaria en litros de leche | Participación total | |
|---|---|---|---|
| 1 | Saputo | 3,8 millones | 11,9% |
| 2 | Mastellone Hnos. | 3,5 millones | 10,8% |
| 3 | Savencia | 1,7 millones | 5,5% |
| 4 | Punta del Agua | 1,3 millones | 4,1% |
| 5 | Adecoagro | 1,1 millones | 3,5% |
| 6 | Noal S.A. | 999.619 | 3,1% |
| 7 | García Hermanos Agroindustrial (Tregar) | 963.162 | 3% |
| 8 | Corlasa - Grupo Gloria | 754.850 | 2,3% |
| 9 | Sobrero y Cagnolo | 608.774 | 1,9% |
| 10 | Manfrey | 512.369 | 1,6% |
Fuente: Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Una empresa de 1929
A Saputo le siguió Mastellone Hnos. La dueña de La Serenísima, fundada en 1929, pasó a manos de Bagley Latinoamérica luego de meses de negociaciones. Bagley es un joint venture que nació en 2005 entre Arcor y la francesa Danone, y que ya tenía el 49% de la participación accionaria de la láctea. Finalmente, en marzo de este año, se quedó con el 100% de la empresa.

“El nuevo joint venture estará enfocado principalmente en el mercado lácteo local y operará el negocio lácteo de Danone en Argentina, de Mastellone Hermanos y de Logística La Serenísima”, señalaron, en aquel entonces, las empresas en un comunicado.
La operación comenzó con negociaciones en abril de 2025, cuando Arcor y Danone dieron a conocer sus intenciones de quedarse con la totalidad de La Serenísima. Sin embargo, un mes después, Mastellone rechazó la propuesta.
Desde inicios de este siglo, la láctea estuvo bajo el control de Dallpoint, que tomó la mayoría de la empresa tras la reestructuración de su deuda financiera. En 2015, luego del fallecimiento de su fundador, Pascual Mastellone en 2014, sus herederos firmaron con Arcor un acuerdo por el cual, gradualmente, la alimenticia adquiriría participaciones en la firma.
El entendimiento establecía que, entre 2020 y 2025, Arcor y Bagley aumentarían su derecho de compra por hasta el 100% de las acciones y los votos. La última transacción había sido en 2020: u$s 20 millones que les permitió alcanzar hasta ese entonces, el 48,68% en Mastellone. Ahora. el joint venture lácteo será el encargado de unificar todos los productos que antes tenían Danone y La Serenísima en una sola compañía: quesos, dulce de leche, yogures, manteca, crema y postres.
La icónica SanCor
A marzo le siguió abril, y a Mastellone, SanCor. A fines de aquel mes, la Justicia declaró la quiebra de la cooperativa, apenas una semana después de que la propia láctea lo solicitara en medio de su proceso concursal. La empresa arrastraba una crisis financiera y operativa hacía años, estaba concursada desde 2025 y, a pesar de sus intentos, no logró ponerse en pie.

Al momento de la quiebra, la láctea arrastraba una deuda de u$s 120 millones. Ese pasivo fue el resultado de un deterioro de más de una década. En 2006, SanCor firmó un contrato con el gobierno de Venezuela para proveer productos lácteos a cambio de una inyección de u$s 80 millones. Pero el acuerdo terminó siendo perjudicial para la compañía. Es que, cuando Venezuela entró en default en 2017, dejó de pagar, lo que derivó en una deuda de alrededor de u$s 30 millones, a lo que se le sumó la caída de los precios internacionales.
Una de las primeras medidas de la láctea fue vender su línea de flanes, postres y yogures al Grupo Vicentin quien luego conformó la empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA). Así, en 2017 presentó un plan de reestructuración, conocido como Plan SanCor, que incluía una serie de ventas de marcas y fábricas para afrontar los pagos de deuda comercial, financiera e impositiva que superaba los $ 10.000 millones.
En 2019, los problemas de la láctea se profundizaron y SanCor empezó a procesar menos materia prima, enfrentó una fuerte caída de ventas y un deterioro financiero. Entró en un ciclo de retracción productiva que la obligó a desarmar parte de su estructura. De hecho, pasó de procesar más de 4 millones de litros de leche diarios en sus tiempos de mayor expansión, a hacerlo por menos de 500.000 litros.
La cooperativa marcó como punto de inflexión la caída del fideicomiso financiero público-privado que en 2021 sonaba fuerte e incluía la participación de reconocidos empresarios argentinos para impulsar su recuperación. Sin embargo, luego de dos años, esa iniciativa no prosperó, lo que marcó un punto crítico en el camino de la láctea.
Dos meses después de decretada la quiebra, la Justicia le puso cartel de venta. Así, fijó una base de u$s 52,1 millones para la venta de sus seis plantas industriales -de las 14 que supo tener- y su cartera de marcas. Mientras que u$s 27,4 millones corresponden al conjunto de las plantas industriales, los restantes u$s 24,7 millones son para la marca principal SanCor -u$s 18,7 millones- y sus submarcas asociadas (Mendicrim, Quesabores, Tolem y Santa Brígida, entre otras).

Entre las unidades productivas se encuentran la planta cordobesa de Devoto, Gálvez y las plantas de La Carlota y Balnearia. Le siguen la planta de San Guillermo y Sunchales, la histórica sede de la cooperativa.
La venta de SanCor, sin embargo, desató una guerra en el sector. Mientras 10 empresas compraban los pliegos licitatorios para ofertar por la cooperativa, dos grupos diferentes de acreedores intentaban frenar, en la Justicia, la liquidación de sus activos.
Finalmente, a comienzos de julio, la Cámara de Apelación de Rafaela (Santa Fe) suspendió el proceso de venta de SanCor al hacer lugar a la apelación presentada por Fidulac S.A., la sociedad presidida por Gustavo Scaglione que reclama créditos en la quiebra y, al mismo tiempo, está interesada en adquirirla.
Ahora, hasta que la Justicia resuelva la impugnación, tanto el pliego como el cronograma de licitación quedaron sin efecto.
La noticia llegó apenas unos días después de que se conociera la nómina de las empresas interesadas en ofertar por la láctea. Ellas son Adecoagro -a través de L3N S.A., la sociedad que creó en 2019 para adquirir, en su momento, activos de SanCor-, Milkaut S.A. (Savencia), Punta del Agua, Elcor (detrás de Tonadita), Failar S.A., Jewell Especialidades S.A., F&G Finanzas & Gestión, la propia Fidulac S.A., Fransro SRL y SanCor Seguros.
¿Y sus postres y yogures?
El universo de SanCor es extenso. Como se comentó anteriormente, el Grupo Vicentin, en aquel entonces también dueño de la cerealera que hoy está en manos de Grassi S.A., le compró a la láctea, en 2016, su negocio de flanes, yogures y postres por unos u$s 100 millones.
Creó así, ARSA. La empresa estaba detrás de las marcas Yogs, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita. La compañía fue considerada como “la última joya” del Grupo Vicentin, pero estaba gerenciada desde 2021 por la venezolana Maralac, una de las principales lácteas de su país.

Antes de eso, el grupo intentó vender la compañía. Pero la Justicia Penal, en una de las múltiples causas abiertas por el default de la cerealera, le prohibió alterar su propia composición accionaria y vender activos con valor superior a los $ 50 millones en empresas sobre las que presuntamente tendría participación Vicentin o sus representantes legales.
Esto frustró su venta a un grupo de inversores locales. Fue en ese entonces que apareció Maralac como gerenciador. Hoy, Grupo Vicentin posee el 1% del capital de la láctea, a la vez que controla a South American Food Company, titular del 99% restante.
ARSA atravesaba una situación financiera inestable desde diciembre de 2023 que derivó en la apertura de su concurso preventivo cuatro meses después. Finalmente, en noviembre del año pasado, la Justicia decretó su quiebra.
Ahora, la agroexportadora Vicentin, con nuevo dueño desde el año pasado, presentó una oferta por u$s 2,5 millones para adquirir la totalidad de los activos. El paquete incluye tanto las marcas de la compañía como las dos plantas industriales ubicadas en Córdoba y en Arenaza (Buenos Aires), junto con los inmuebles, las instalaciones y las maquinarias.
Vicentin es el principal acreedor de ARSA, condición que explica, en parte, su interés por adquirir la empresa ya que le permitiría preservar el valor económico de la compañía y de sus activos.
Pero no es el único. A la carrera se sumó Elcor S.A.. La empresa realizó una oferta por u$s 1 millón por la planta industrial de Arenaza y otros u$s 450.000 para adquirir el 100% del paquete marcario. Actualmente, tiene alrededor de 350 empleados (entre la Argentina, Chile y Brasil), elabora manteca, crema, quesos procesados y dulce de leche. Hoy tiene filiales en los Estados Unidos, China, Chile, Paraguay y Brasil y exporta sus productos a más de 25 países.

García Hermanos Agroindustrial, dueña de Tregar, es otra de las empresas con interés en la láctea. Si bien la compañía aún no hizo una oferta formal por ARSA, comenzó a explorar una posible adquisición de activos. El interés de la compañía santafesina llega en un momento de expansión. En febrero, anunció un plan de inversión por u$s 15 millones destinado a ampliar su capacidad productiva hasta un 25% en algunas líneas y elevar el procesamiento diario de leche de 800.000 a 1,3 millones de litros.
A Tregar se le suma Vacalin. Ernesto Rodríguez e Hijos S.A., la empresa que comercializa la marca, solicitó a la Justicia visitar las dos plantas industriales de ARSA para evaluar su funcionamiento y analizar una oferta de compra por alguna de ellas.

Vacalin nació en 1981 y hoy es el principal productor de dulce de leche del país. La compañía familiar procesa más de 300.000 litros diarios de leche y elabora quesos, cremas, manteca, helados, además de otros productos lácteos. Actualmente, exporta a Brasil, Chile, Paraguay, Estados Unidos y Canadá.
Últimos movimientos
La láctea Verónica, una de las más importantes, solicitó el 20 de agosto la apertura de su concurso preventivo después de más de un año de crisis financiera y productiva. De hecho, durante el periodo 2024-2025 se posicionó décima en el ranking de los principales operadores lácteos de Argentina. Hoy, no figura.
La compañía, propiedad de la familia Espiñeira, llegó a esta instancia con sus tres plantas de Santa Fe -Totoras, Lehmann y Suardi- prácticamente paralizadas y con una deuda que se fue abultando a lo largo de los últimos meses. Actualmente, según registros del BCRA, la compañía tiene una deuda bancaria de $ 4745 millones y un pasivo por $ 11.200 millones en cheques rechazados.
La noticia llega días después de que el sindicato de la leche, Atilra, anunciara la reactivación “parcial y transitoria” de la planta de Suardi, a través de un contrato a fasón suscrito con Copalac, una firma cordobesa.
Verónica, que llegó a emplear a unas 700 personas, hoy cuenta con una dotación de 438 trabajadores bajo convenio distribuidos entre sus tres plantas y dos depósitos. Sin embargo, desde enero, alrededor de 320 empleados permanecen sin tareas y la empresa mantiene una deuda por salarios y cargas sociales.
Pero, mientras algunas lácteas se caen, otras vuelven al mercado. Es el caso de Sudamericana de Lácteos que vuelve a producir después de siete meses, tal como confirmó Pablo González, su nuevo dueño desde el mes pasado. La empresa estaba en manos de Sergio Servio quien además está al frente de la compañía familiar Lácteos Servio, en Villa María, Córdoba.
La empresa tiene una planta industrial de 5000 metros cuadrados en un predio de 10 hectáreas ubicada en la localidad de Díaz, Santa Fe, con una capacidad instalada de 250.000 litros diarios (unos 6 millones de litros mensuales).
Anteriormente perteneció a La Mucca y al grupo francés Lactalis, dueño de la marca Parmalat, que se retiró del mercado local en 2023. Actualmente, es dueña de marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca.
Otro caso es el de La Suipachense, la firma que quebró el año pasado y se encontraba -al igual que ARSA- en manos de Maralac.
En mayo, la Justicia autorizó a una nueva sociedad a tomar el control operativo de la histórica láctea bonaerense. El grupo inversor es Compañía Láctea Suipacha S.A., quien actualmente alquila la planta, las maquinarias y las marcas de la empresa (Lacteos Conosur, La Suipachense con vos desde siempre, y La Suipachense).
La empresa ya está funcionando con 60 trabajadores. Actualmente, se encuentra procesando entre 70.000 y 90.000 litros de leche diarios. Ya reactivó, además, la línea de yogur y puso en marcha la secadora.
Al cierre de esta edición, el desenlace es aun incierto. Lo que terminarán coronando estos movimientos será a los nuevos líderes de la industria.
(La versión original de esta nota se publicó en la edición número 388 de la revista Apertura).



















