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La icónica marca de dulce de leche San Ignacio ya tiene nuevo dueño. El grupo Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) cerró la adquisición de la tradicional empresa santafesina, en una operación que El Cronista había anticipado en junio, cuando las negociaciones todavía estaban en curso.

Además, el cambio de manos marcó la salida de Alejandro Reca, quien estuvo casi 15 años vinculado con San Ignacio y durante buena parte de ese período fue accionista y gerente general. El ejecutivo confirmó su salida con una carta en la que hizo un balance de su paso por la compañía y aseguró que deja una empresa preparada para una nueva etapa.

Hace casi quince años entré a San Ignacio como parte del equipo gerencial. Hace unas semanas, cumplidas etapa y objetivo, dejé la compañía como gerente general”, escribió Reca. En el mismo mensaje sostuvo que San Ignacio tiene “sentadas las bases de una mejor organización” y que quedó reposicionada tanto en el mercado local como en el exterior.

El cierre de la operación llega después de varias semanas de negociaciones. El monto no fue informado públicamente.

MIYM ya había avanzado este año con la compra de Lácteos Karina, de Santa Fe, y Lácteos Aurora, de la provincia de Buenos Aires, por lo que San Ignacio se convierte en su tercera adquisición en la Argentina.

Inversión millonaria

Aunque no se informó el monto de esta operación, el estudio Abeledo Gottheil había indicado en junio que había asesorado a MIYM en la adquisición del 100% de las acciones de San Ignacio, además de Lácteos Karina y Lácteos Aurora. El estudio precisó que las tres operaciones habían sido estructuradas progresivamente durante 2025 y 2026 y que, en conjunto, involucraban una inversión comprometida de unos US$ 40 millones entre precio de adquisición y financiamiento.

Por otra parte, la documentación societaria publicada en junio ya mostraba cambios en la estructura de San Ignacio. En una asamblea del 10 de junio, la compañía pasó a tener un solo accionista, modificó su denominación a Establecimientos San Ignacio S.A.U. y aceptó la renuncia de sus autoridades anteriores.

El balance de Reca

En su despedida, Reca repasó el proceso de transformación que atravesó la compañía durante los últimos 15 años. Según describió, cuando llegó encontró una empresa con “limitaciones productivas, comerciales y financieras” y con dificultades también en su relación con el gremio y el regulador.

Junto con el equipo gerencial, sostuvo, implementó cambios internos y trabajó sobre la estructura de la compañía. En ese proceso puso especial énfasis en el personal: “Ninguna transformación es sustentable si no la lleva adelante también la gente que hace la compañía día a día”, escribió.

Entre los avances que destacó mencionó nuevos productos, mayor productividad, mejoras en la calidad y en el monitoreo de la materia prima, instalaciones renovadas, una mayor profesionalización y un sistema de gestión integrado. También señaló cambios en la gobernanza, mayor incorporación de mujeres y profesionales universitarios y un esquema de incentivos para completar estudios.

“Hoy, San Ignacio cuenta un liderazgo sólido, una cultura actualizada, nuevos productos, mayor productividad, compromiso ambiental, mejor gobernanza corporativa y un posicionamiento incuestionable en los mercados doméstico y externo”, afirmó.

Con su salida, Reca cierra una etapa que había comenzado cuando San Ignacio fue adquirida por empresarios argentinos. En 2013, la compañía había quedado en manos de Alejandro Bertin, Alejandro Reca y Diego Temperley, después de haber pasado anteriormente por el grupo francés Laiteries Hubert Triballat.

Qué se lleva MIYM

San Ignacio nació en Rosario en 1939 y realizó su primera exportación de dulce de leche a Alemania en 1978. Actualmente cuenta con operaciones en Sauce Viejo e Hipatia, en Santa Fe, y tiene una fuerte presencia internacional: sus productos llegan a 18 países, entre ellos Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia.

Además del dulce de leche, la compañía tiene una posición relevante en quesos azules, cuya producción destina mayoritariamente a la exportación. Ese perfil exportador es uno de los principales activos que incorpora MIYM con la compra.

Para el grupo mexicano, la operación consolida una plataforma que ya comenzó a construir con las compras de Aurora y Karina. MIYM, fundada en 2007 en Puebla, produce y envasa leche y derivados lácteos y opera en México con marcas propias y servicios de elaboración para terceros.