

En esta noticia
Después de 8 meses sin actividades, la láctea Verónica vuelve a producir. La empresa suscribió un acuerdo de “reactivación parcial y transitoria” en la planta industrial de Suardi, a través de un contrato a fasón suscrito con Copalac, una firma cordobesa.
Así lo informó el sindicato de la leche Atilra, quien adelantó que la empresa comenzará elaborando quesos duros.
Asimismo, sostuvo que los empleados de la planta serán reincorporados de manera progresiva “en función de los requerimientos y necesidades de dicha producción”.
Según pudo saber El Cronista, la planta volvería a operar a partir de la próxima semana. En una primera etapa, se reincorporarán entre 60 y 70 trabajadores y, a medida que aumente la actividad, la dotación superaría los 100 empleados.
“Esto se debe a que la producción de leche va a ser muy grande este año y toda esa materia prima hay que elaborarla. Las grandes lácteas están viendo un buen futuro de la lechería. Todas estas son reactivaciones parciales y transitorias que van incorporando trabajadores de manera progresiva y vamos en busca de una resolución de fondo”, dijo Atilra.

Además, aseguró que el objetivo es reactivar “en los próximos días”, bajo el mismo esquema, la planta que la compañía tiene en Totoras. De concretarse, solo permanecería inactiva la fábrica de Lehmann.
Verónica, que llegó a emplear a unas 700 personas, hoy cuenta con una dotación de 438 trabajadores bajo convenio distribuidos entre sus tres plantas y dos depósitos. Sin embargo, desde enero, alrededor de 320 empleados permanecen sin tareas y la empresa mantiene una deuda por salarios y cargas sociales.
El origen de la crisis
Fundada en 1923 en la ciudad de Verónica, provincia de Buenos Aires, la firma, propiedad de la familia Espiñeira, tiene tres plantas en Santa Fe, ubicadas en Totoras, Lehmann y Suardi.
La crisis de Verónica comenzó en 2017 y, tras la muerte del fundador de la empresa, Francisco Gonzalo Espiñeira, se profundizó. En 2020, en la pandemia, la firma llegó a procesar un millón de litros diarios de leche y logró ponerse al día con los sueldos, pero luego resurgió el conflicto.
Desde enero de este año, la situación se agravó. La láctea frenó todo tipo de pagos y adeuda salarios desde noviembre. A esto se sumó que las unidades productivas se encontraban sin servicios básicos como luz, gas, agua e insumos. A esto se le sumó que dejó de producir a fasón -para terceras marcas- lo que representaba su único ingreso hasta el momento.
Desde ese entonces, las especulaciones sobre su futuro son cada vez más fuertes y resuenan constantemente rumores sobre su posible venta. Hubo diferentes jugadores interesados en quedarse con la láctea como la francesa Savencia y la canadiense Saputo.















