Mientras alguna lácteas quiebran o reconfiguran sus negocios, otras vuelven al mercado luego de meses de parálisis. Es el caso de Verónica, La Suipachense y, más recientemente, Sudamericana de Lácteos.
Esta última volverá a producir después de siete meses. Así lo confirmó Pablo Gonzalez a El Cronista, el nuevo dueño de la láctea desde el mes pasado. La empresa estaba en manos de Sergio Servio quien además está al frente de la compañía familiar Lácteos Servio, en Villa María, Córdoba.
“Estuvimos poniendo a punto la planta luego de meses con sus actividades paradas. La semana próxima vamos a ingresar materia prima para empezar a trabajar”, dijo González.
La empresa comenzará con una recepción de 100.000 litros diarios de leche para elaborar quesos barra. Según comentó el empresario, destinará el 30% de su producción al mercado interno, mientras que el 70% restante lo exportará a Paraguay, Brasil, Uruguay y Chile.
“Es importante conservar una parte del mercado interno que hoy está completamente deprimido. Por ese motivo hay mucho excedente de leche y una gran oportunidad para exportar porque estamos a un precio muy competitivo en comparación con los países limítrofes”, sostuvo.

Sudamericana de Lácteos tiene una planta industrial de 5000 metros cuadrados en un predio de 10 hectáreas ubicada en la localidad de Díaz, Santa Fe, con una capacidad instalada de 250.000 litros diarios (unos 6 millones de litros mensuales).
La empresa santafesina perteneció a La Mucca y al grupo francés Lactalis, dueño de la marca Parmalat, que se retiró del mercado local en 2023. Actualmente, es dueña de marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca.
El traspaso no fue inmediato. “Lo que tenía que ser en una semana o dos, se demoró tres meses”, dijo.
En marzo, González se acercó a las instalaciones con intención de compra. Tras un recorrido por la planta, llegó a un acuerdo con su anterior dueño para hacer el traspaso de control. Sin embargo, la operación quedó supeditada a un entendimiento con los trabajadores y con el gremio Atilra, que reclamaba garantías para el pago de las acreencias laborales acumuladas durante los últimos meses. Finalmente, el 13 de julio cambió de dueños.
La empresa no solo mantiene deudas con sus 83 empleados, sino con tamberos y proveedores, que ascienden a “millones de dólares” y representan “dos meses de facturación” (el empresario no quiso determinar el pasivo actual).
“La deuda ya está reestructurada. El pasivo es importante pero no prohibitivo. Estamos terminando de adecuar la parte administrativa bancaria para poder ejecutar los acuerdo de regularización del pasivo”, apuntó.
¿Y el resto?
La láctea Verónica también vuelve a producir. Después de ocho meses sin actividades, la empresa finalmente suscribió un acuerdo de “reactivación parcial y transitoria” en la planta industrial de Suardi, a través de un contrato a fasón suscrito con Copalac, una firma cordobesa.
En una primera etapa, se reincorporarán entre 60 y 70 trabajadores y, a medida que aumente la actividad, la dotación superaría los 100 empleados.
Atilra aseguró que el objetivo es reactivar “en los próximos días”, bajo el mismo esquema, la planta que la compañía tiene en Totoras. De concretarse, solo permanecería inactiva la fábrica de Lehmann.

Verónica, que llegó a emplear a unas 700 personas, hoy cuenta con una dotación de 438 trabajadores bajo convenio distribuidos entre sus tres plantas y dos depósitos. Sin embargo, desde enero, alrededor de 320 empleados permanecen sin tareas y la empresa mantiene una deuda por salarios y cargas sociales.
En enero de este año su situación se agravó cuando frenó todo tipo de pagos a proveedores y salarios a los empleados. A esto se sumó que las unidades productivas se encontraban sin servicios básicos como luz, gas, agua e insumos, además de haber dejado de producir a fasón, su único ingreso hasta el momento.
Actualmente, según registros del BCRA, la firma tiene una deuda bancaria de $ 4744,8 millones y un pasivo por $ 11.273,3 millones en cheques rechazados.
Su crisis se profundizó luego de la muerte del fundador de la empresa, Francisco Gonzalo Espiñeira. Según fuentes del sector, el principal problema radica en que la familia no llega un acuerdo sobre qué destino darle a la láctea, si venderla o continuar con la conducción de la empresa. Tal es así que constantemente resuenan rumores sobre su posible venta. Hubo diferentes jugadores interesados en quedarse con la firma como la francesa Savencia y la canadiense Saputo.
Otro de los casos es La Suipachense. La láctea se reactivó después de seis meses y luego de decretada su quiebra.

En mayo, la Justicia autorizó a una nueva sociedad a tomar el control operativo de la histórica láctea bonaerense. El grupo inversor es Compañía Láctea Suipacha S.A., quien actualmente alquila la planta, las maquinarias y las marcas de la empresa (Lacteos Conosur, La Suipachense con vos desde siempre, y La Suipachense).
La empresa ya está funcionando con 60 trabajadores. Actualmente, se encuentra procesando entre 70.000 y 90.000 litros de leche diarios. Ya reactivó, además, la línea de yogur y puso en marcha la secadora, según confirmó a El Cronista Juan Luis Mancini, intendente de Suipacha.
“En breve los productos estarán en las góndolas. La empresa está finalizando las habilitaciones necesarias para comenzar a comercializar los productos que van a estar presentes en supermercados y despensas de Buenos Aires”, dijo.
















