Pensaban que lo habían hecho todo bien: se endeudaron, aguantaron cuatro años de clases teóricas y prácticas, se pasaron noches en vela escribiendo trabajos y estudiando para los exámenes, y finalmente obtuvieron sus títulos universitarios. Ahora se ven obligados a trabajar en empleos que podrían conseguir incluso estudiantes de secundaria: atender clientes en locales de ropa, preparar cafés expreso en cafeterías y cuidar niños para pagar las cuentas.

Conozcan a la creciente generación de graduados universitarios subempleados de Estados Unidos, un término que los economistas utilizan para describir a los jóvenes atrapados en trabajos que no demandan el título que obtuvieron. A diciembre de 2025 representaban casi el 43% de los graduados estadounidenses de entre 22 y 27 años, un aumento de más de 3 puntos porcentuales con respecto al año anterior y la tasa más alta desde la pandemia, según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Se trata de un gran aumento, aunque la tasa aún se mantiene por debajo de las registradas durante la Gran Recesión.

Es fácil culpar a la inteligencia artificial. Al fin y al cabo, abundan las investigaciones que demuestran que la tecnología emergente está automatizando numerosos puestos de trabajo de nivel inicial en los sectores de oficina a los que aspiran muchos recién graduados. Estudios realizados por el Laboratorio de Economía Digital de Stanford y profesores de la Universidad de Harvard revelaron que ocupaciones como el desarrollo de software, la atención al cliente y el marketing han experimentado una disminución en el empleo para jóvenes profesionales desde la adopción generalizada de herramientas de IA. Pero el mayor culpable de las penurias de los graduados recientes es el desequilibrio entre la oferta y la demanda que se ha venido acumulando silenciosamente a lo largo de los años: entre 2004 y 2024, la conclusión a término de carreras universitarias subió un 54% en Estados Unidos, señala Lightcast, una compañía de análisis del mercado laboral, mientras que los empleos de nivel inicial que podrían corresponder a esos graduados apenas aumentaron un 42 por ciento.

La situación se agrava debido a que lo que cursan los alumnos está desconectado de los sectores donde se crean puestos de trabajo. La consecuencia es que en 22 de 35 campos de estudio, la relación de empleos de nivel inicial por graduado ha descendido en las últimas dos décadas, apunta un análisis de Bloomberg de los datos de Lightcast. “Nunca vimos tantos cambios al mismo tiempo y con esta velocidad -observa Elena Magrini, directora de investigaciones mundiales en Lightcast-. Es la primera vez que parece estar cortado el camino educativo hacia los empleos”.

La cifra de graduados se disparó un 110% entre 2014 y 2024
La cifra de graduados se disparó un 110% entre 2014 y 2024FG Trade Latin

Los jóvenes suelen ser los primeros en pagar el precio de una crisis económica o de la llegada de una tecnología que ahorra mano de obra. Casi la mitad de todos los graduados recientes en EE.UU. estaban desempleados en 1992, cuando el país estaba saliendo de una crisis y las computadoras se volvían omnipresentes en el mundo laboral, y lo mismo sucedió entre 2012 y 2015, en la secuela de la crisis financiera internacional.

Aunque de momento Estados Unidos no parece hallarse en recesión, la combinación de altas tasas de interés, los aranceles cambiantes del presidente Trump y las rápidas mejoras en las herramientas de IA generativa han contribuido a este entorno de escaso entusiasmo y escasas contrataciones. Prácticamente se ha paralizado el proceso que permite que los nuevos graduados hagan pie. En 2025 los puestos de nivel inicial representaban el 74% de los empleos disponibles en el mercado; en 2009, cuando se disparó el desempleo posterior a la crisis financiera, eran el 79%, recuerdan datos de Lightcast.

“En un mercado laboral estático, los empleadores pueden encontrar personas más experimentadas que cumplan funciones inferiores”, señala Shawn VanDerziel, presidente y director ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades y Empleadores. “Y la IA hizo que muchos se tomen un tiempo antes de contratar”, agrega.

Los economistas dicen que un sistema educativo que solo recientemente empezó a cambiar de rumbo podría ser el principal impedimento que afrontan los nuevos egresados. Durante años las facultades no modificaron sus materias y el tamaño de sus cursos para que se adaptaran a las aptitudes que demandan los empleadores, y los alumnos elegían especializaciones que no coincidían con los sectores donde se creaban la mayor cantidad de puestos de trabajo. Véase la atención médica, un punto brillante que en 2024 generó casi 1,9 millón de nuevos puestos de nivel inicial. El cursado a término de carreras universitarias en programas de salud apenas aumentó un 5% entre 2014 y 2024, mientras que otros campos se duplicaron o triplicaron, señalan datos de Lightcast.

Se puede tener un programa excelente, pero si hay demasiados graduados, sus resultados no serán buenos"

Del otro lado, tal vez ningún sector se derrumbó de manera más pronunciada que la computación y las ciencias informáticas: entre 2014 y 2024, las ofertas de nivel inicial crecieron apenas un 6%, mientras que la cifra de graduados se disparó un 110%. Numerosos empleadores, como Amazon, Atlasssian o Block, atribuyeron a la IA sus recientes anuncios de despidos, pero un informe de Forrester destacó la tendencia a “lavarse con la IA”, puesto que muchas de las reducciones en verdad respondían a razones financieras.

La reciente ola de recortes de personal en la industria dejó a los aspirantes a ingenieros de software en una situación desesperada. Cody Viscardis, de 29 años, afirma haber enviado casi 1000 solicitudes de empleo desde que en 2023 se graduó de la Universidad Estatal de McNeese, en Louisiana. Si bien compañeros de la promoción anterior consiguieron puestos bien remunerados en Amazon tras graduarse, Viscardis sabía que su búsqueda de empleo sería más difícil. Solo ha conseguido seis entrevistas para puestos que pagan al menos US$ 60.000 al año.

Viscardis trabajó en empleos con salario mínimo para llegar a fin de mes durante su búsqueda de empleo. Entonces un amigo le habló de un trabajo de electricista que pagaba 23 dólares la hora, sin necesidad de experiencia. Ahora trabaja como electricista sindicalizado; gana hasta 63 dólares la hora con un trabajo que lo lleva a viajar por todo el país.

Viscardis, quien junto con su hermana es la primera generación de su familia en egresar de la universidad, sigue soñando con trabajar algún día como ingeniero de software. Además de sus jornadas laborales de 50 a 60 horas semanales, ha venido tomando cursos en línea ofrecidos por la Universidad de Tennessee en Knoxville para obtener una maestría en ciencias de la computación con especialización en minería de datos y sistemas de inteligencia artificial. “La universidad debería, al menos, brindarte la posibilidad de conseguir un trabajo decente, para que no te quedes con una deuda de u$s 100.000 ganando el salario mínimo -protesta Viscardis-. Esperaba no continuar con el ciclo de verme obligado a trabajar en empleos manuales. Aunque se gana un buen sueldo, quería algo más de la vida que simplemente perseguir un cheque”.

Más de 1000 instituciones educativas han consultado a Lightcast para ajustar las carreras y el tamaño de las clases a las necesidades de la economía. Pero la mayoría no lo han hecho, afirma Jeff Strohl, director de investigación del Centro de Educación y Fuerza Laboral de la Universidad de Georgetown. “Se puede tener un programa excelente, pero si hay demasiados graduados, sus resultados no serán buenos -explica-. Las instituciones que otorgan títulos universitarios no se coordinan mucho”.

Esto obliga a los estudiantes a adaptarse a la realidad cambiante. En Stanford, donde una gran parte del alumnado estudia ingeniería y la introducción a la informática es una de las materias más populares, la inscripción en cursos de informática durante los trimestres de otoño e invierno del presente año disminuyó casi un 10 % con respecto al año anterior, la primera caída en muchos años, dice Angie Davis, portavoz de la universidad.

Si sirve de consuelo para los jóvenes subempleados de hoy, la mayoría de sus compañeros tras la Gran Recesión lograron acceder a empleos que requerían un título universitario en un plazo de cinco años, comprobó un estudio de 2018 realizado por dos investigadores de la Reserva Federal de Nueva York. “No es raro que los recién graduados tengan dificultades para encontrar un trabajo que requiera título universitario -afirma Jaison Abel, jefe de microeconomía de la Reserva Federal de Nueva York y uno de los autores del estudio”.