En total, las startups argentinas levantaron en 2025 inversiones por US$ 500 millones (en unas 70 rondas, según la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla, Arcap), un 30% más que en 2024. En lo que va del año, por otra parte, ya se vieron hechos relevantes como los US$ 195 millones que levantó Ualá (que ya alcanzó en total los u$s 3000 millones).
Estos números reflejan que el ecosistema innovador argentino está vivo y que sobrevivió al llamado “invierno startup”, que dejó a los inversores en guardia priorizando proyectos con capacidad de impacto real. El ingenio nacional parece no descansar. La monitoreadora StartupBlink estima que en el país hay unas 1030 empresas de este estilo, el 11% del total de Sudamérica.
“El 50% de las rondas del último año fueron pre-seed, es decir, montos de hasta US$ 1 millón destinados a startups en etapa temprana, lo que muestra que hay una nueva generación de compañías en formación”, describe Fernando Páez Solchaga, director ejecutivo de Arcap. “El foco de los inversores empieza a correrse hacia estas nuevas startups, que combinan potencial de crecimiento con mayor capacidad de escala”, asevera. El 50% de esas rondas se concentra en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires y el resto en el interior del país. “Esto evidencia un proceso de federalización del ecosistema emprendedor”, concluye Páez Solchaga.
“El ecosistema argentino está en una etapa más madura y más exigente”, dice María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina. “Hay una búsqueda consciente hacia modelos más sólidos, con foco en rentabilidad, infraestructura y soluciones de largo plazo: menos espacio para lo aspiracional y más para lo que funciona”, agrega.

Un desafío al contexto
“La innovación en el país desafía el contexto macroeconómico: talento técnico de primer nivel muy requerido a nivel mundial, emprendedores que aprendieron a ser creativos porque no tuvieron otra opción, y un mercado que, por sus propias turbulencias, generó soluciones fintech, legaltech y de ciberseguridad que son referencias regionales”, dice Magalí dos Santos, CEO de EDS Informática, creada en 2009 con una visión inédita para el momento: realización de investigaciones forenses de alto nivel ante ataques informáticos y problemáticas judiciales en que la evidencia era digital. Precisamente, el segmento legaltech es uno de los que muestra propuestas diferentes y destacadas. Y no está solo.
“Los proyectos de mayor desarrollo y éxito en la región están vinculados a IA y a fintech”, enumera Maximiliano González Kunz, CEO de Neutrón, aceleradora que impulsa las primeras fases de las startups, las ayuda a encontrar su espacio de trabajo, aporta un capital semilla para viabilizar la idea y el modelo de negocio y les ofrece acceso a mentores. Entre las empresas que aceleraron se cuentan nReal Sounds y Vixon, así como EDRA (que propone prácticas de agricultura regenerativa para transformar mejoras medioambientales en activos digitales climáticos, todo con base en blockchain) y Deitres (especializada en internet de las cosas).
“Veo es una tendencia muy interesante hacia una nueva generación de startups que aplican IA de forma vertical: soluciones diseñadas para industrias específicas como salud, finanzas, legal o logística, construidas por founders con experiencia directa en esos sectores”, señala Gonzalo López Suriano, director ejecutivo de Finance & Ventures de Ingenia, para quien fintech sigue liderando la captación de capital en América latina, mientras agtech y healthtech/biotech ganan terreno en el funding regional. “La tendencia estructural es de concentración: menos startups levantando capital, tickets más grandes por operación, predominio de rondas follow-on sobre el propio portafolio de los fondos, y preferencia marcada por founders que ya gestionaron una startup antes”, resume.

Con plata de por medio
Los ejemplos vinculados a fintech son mayoría y abarcan el universo del dinero de punta a punta.
Inverarg, por ejemplo, nació en 2019 como un proyecto educativo para capacitar al mayor número posible de inversores. Desde entonces, formó más de 30.000 estudiantes de 46 países. “Nuestra historia está marcada por haber crecido sin capital inicial ni financiamiento externo, lo que nos llevó a priorizar el crecimiento orgánico y eficiente”, dice Ariel Mamani, CEO y fundador. “Nuestras inversiones no suelen estar enfocadas en ‘comprar crecimiento’, sino en construir capacidades”, agrega. Parte del segmento edtech-fintech, hoy, se enfoca en la creación de un AAGI (agente asesor global de inversiones), sujeto a los tiempos regulatorios, que estaría listo este año. “Nos va a permitir formar equipos de asesores regulados y ampliar el alcance, manteniendo estándares profesionales y cumplimiento normativo”, dice Mamani. La idea es comenzar en la Argentina, donde la demanda supera la capacidad, y en los próximos años escalar a nivel regional.
Edwin Rager, CSO y cofundador junto a Manuel Beaudroit de belo, dice que ofrecen una billetera diseñada “para cómo trabaja y vive la gente hoy: acceso a dólares digitales, transferencias internacionales sin intermediarios, rendimientos automáticos y una tarjeta para gastar en cualquier parte del mundo, sin sucursales, formularios interminables ni excusas”. En 2022 cerró una ronda semilla de US$ 3 millones liderada por Venture City, Latitud, Newtopia y Magma, entre otros fondos. El foco de este año es la expansión en Latinoamérica: desembarco en Brasil, Perú y Bolivia, nueva tarjeta internacional 100% digital y nuevas conversaciones con fondos “que comparten nuestra visión de largo plazo para la región, por lo que esperemos seguramente tendremos más novedades pronto”.
Gurpi nació en 2023 para brindar financiamiento a miles de repartidores de apps, que generaban ingresos de forma sostenida, pero aun así no podían acceder a una moto por no tener un historial bancario tradicional. “En lugar de mirar únicamente el pasado crediticio, desarrollamos un sistema que analiza el desempeño laboral en las plataformas en tiempo real (cantidad de viajes, calificaciones, constancia) para tomar decisiones más justas”, dice Juan Manuel Manfroni, cofundador y CEO de Gurpi. “Hoy financiamos hasta el 85% del valor del vehículo, con niveles de mora de alrededor del 3% que validan el modelo”, afirma. Arrancaron con capital propio y una inversión ángel de un socio estratégico y proyecta inversiones destinadas a robustecer la plataforma tecnológica y a abrir en Uruguay y Paraguay para fines de 2026.

De créditos, propiedades y real estate
“En la Argentina, el principal competidor del crédito no es un banco: es el suegro, un amigo o alguien cercano que ‘sale a bancar’ cuando el sistema no llega”, dice Gonzalo Estivariz, cofundador y chairman de Lendar. La idea había nacido en 2014, pero recién se materializó en 2017: conectar el ahorro, cuya mayor parte está fuera del sistema, con personas que necesitan financiamiento para su vivienda, en un país en que el crédito hipotecario representa menos del 1% del PBI “En la práctica, funciona como una app de citas: acerca a las partes correctas para que la operación suceda”, dice Estivariz. Hoy otorga más de 80 créditos por mes por cerca de US$ 2,5 millones que se aprueban en menos de 48 horas. El 97% es para primera vivienda y la mora es cero. “El foco de inversiones está en escalar lo validado, mejorar la experiencia del cliente y profundizar el crédito”, dice Estevariz. Su modelo es 100% digital y está apoyado en la red de RE/MAX.
Así como hay para créditos, hay para garantías de alquiler. Finaer, fundada por Óscar Lema, busca beneficiar a todas las partes: facilita el acceso a la vivienda para los inquilinos, brinda respaldo de cobro a los propietarios y potencia a las inmobiliarias con una herramienta que agiliza operaciones y fortalece el vínculo con sus clientes. “Las próximas inversiones estarán enfocadas en tres ejes estratégicos: tecnología, automatización y expansión comercial”, señala Anabella Tarrío Godoy, gerente general de Finaer. En materia tecnológica, la prioridad es seguir desarrollando herramientas propias para evaluación de perfiles, gestión documental y operatoria digital de las garantías.
Ed Escobar, CEO y cofundador de Kleva, fintech enfocada en la cobranza, dice que “los prestamistas de la región aprendieron a escalar la originación de crédito desde una app, pero nunca lograron escalar la conversación cuando el cliente se atrasa”. Hoy la empresa procesa más de 400.000 minutos al mes de llamadas, recupera millones de dólares mensuales para sus clientes y acaba de cerrar una ronda seed de US$ 1,55 millones, liderada por Wollef, con la participación de Nascent, Kuiper y Lerer Hippeau.
“El 50% de las rondas de inversión del último año fueron pre-seed, es decir, montos de hasta US$ 1 millón”
Capital semilla para plantar semillas
El agro es otro de los focos donde se posa la mirada de los emprendedores.
“Desde el inicio, nuestro objetivo fue construir infraestructura para la tokenización de activos del mundo real, con foco en commodities, energía y recursos naturales, junto con el desarrollo de productos financieros sobre esos activos”, relata Eduardo Novillo Astrada, CEO y fundador de Justoken, que arrancó en 2020 como Agrotoken. Iniciaron tokenizando maíz, soja y trigo y en septiembre de 2021 pagaron una camioneta con un token de soja, con tecnología desarrollada 100% in-house, en lo que fue una transacción pionera en su tipo. Hoy cuentan con clientes como Bunge, Banco do Brasil, Ambev e YPF Luz y lleva más de US$ 1700 millones de activos tokenizados, lo que la ubica en el top tres global en su segmento. En términos de inversión, hubo dos rondas friends & family (2021 y 2022) y una pre-Serie A (2024). Hoy cierran una Serie A, en la que se suma un socio estratégico de Brasil. “En particular, en el ecosistema cripto y blockchain, Argentina es líder regional e incluso global, en especial por una necesidad macroeconómica que empujó la adopción… No es casual que en el país exista una de las comunidades Ethereum más grandes del mundo”.
“El agro en América latina no genera todo el valor que podría debido a que el crédito no llega en el momento ni en el lugar en que se necesita: esto vinimos a resolver”, dice Marcos Herbin, CEO de Nera, fintech que conecta productores, proveedores, traders y entidades financieras. Nuestro modelo de negocios no es ser un banco ni un marketplace de créditos, sino en construir la infraestructura que hace posible que esos mundos conversen de forma eficiente y a escala regional”, agrega. Se lanzó en la Argentina en 2023 integrando cinco bancos (Galicia, Santander, Banco del Sol y Credicoop). En 2025, más de 6000 productores canalizaron créditos por más de US$ 1100 millones. La empresa es AI-native: “la IA es parte estructural de cómo construimos y cómo operamos”, dice Herbin. “El agro acumula datos extraordinarios que hoy están subutilizados: capturar ese valor es clave para acelerar el crecimiento del sector a una velocidad sin precedentes”, concluye.

Innovando con la innovación
Las nuevas tecnologías es otro gran concentrador de startups.
devFactory nació en Mendoza en 2024 con la idea de “ayudar a las pymes productivas a dejar de operar a ciegas”, describe su fundador y CEO, Matías Armani. La empresa desarrolló devy, una plataforma SaaS todo-en-uno que integra compras, ventas, inventario, producción, finanzas y recursos humanos en una sola fuente de verdad. “Combinamos la profundidad de un ERP con una experiencia simple, pensada para que la use todo el equipo, no solo perfiles técnicos o administrativos”, dice Armani. También incorporó IA para consultas en lenguaje natural, incluso vía WhatsApp. Tienen más de 40 empresas clientes y 1000 usuarios activos, con modelo de suscripción mensual. “Venimos creciendo de forma bootstrapped, sin rondas de inversión levantadas hasta el momento, y con una estructura eficiente”, afirma Armani. Recientemente, abrió una ronda de inversión por US$ 200.000 para consolidar la presencia en la Argentina y hacia fines de 2027 se proyecta una segunda ronda, con fondos internacionales, por US$500.000, para expansión a países limítrofes.
Mariano Wechsler y Diego Jolodenco, crearon Teamcubation en 2021 como una startup tecnológica dedicada a acelerar el desarrollo de habilidades técnicas: con un enfoque de “humano a humano”, busca entrenar al talento, “en particular cuando no tiene una formación en tecnología, a adoptar AI para eficientizar su propio ‘metro cuadrado’ mediante la práctica real”, dice Wechsler, también CEO de la compañía. Esto se materializa a través de Booster AI, una metodología de apprenticeship o entrenamiento on the job, con equipos reducidos que desarrollan automatizaciones sobre sus tareas cotidianas guiados por mentores. La empresa está en conversaciones para una ronda para la expansión geográfica hacia Brasil y Uruguay.
Pero la creatividad no se agota con los segmentos más transitados. Las propuestas abarcan desde e-commerce y sostenibilidad hasta salud, deporte, pasando por prácticamente cualquier aspecto del interés humano.

“En 2022, con Gonzalo Alegre, entonces compañeros de trabajo, notamos que compartíamos un problema: cuando se nos rompía algo en casa, no sabíamos bien qué hacer, a quién llamar ni cuánto nos iba a costar y la mayoría de las veces habíamos tenido malas experiencias”, cuenta Tomás Dáscola, CEO y cofundador de Clickie, que nació un año más tarde. No es un marketplace tradicional: utiliza IA para conectar a los usuarios con los profesionales adecuados. Recientemente cerró la ronda ángel de inversión, con el objetivo de consolidarse en Argentina y escalar a nivel regional. Uno de los puntos más llamativos entre los usuarios de Clickie es la recurrencia. “Durante mucho tiempo se creyó que el mercado de soluciones del hogar tenía baja frecuencia, pero vemos que, en términos de uso, no está tan lejos de lo que ocurre en apps de movilidad como Uber”, señala Dáscola.
Bruno Forchieri, fundador de Reina, proyecto orientado a acercar mieles argentinas diferenciadas al consumidor final, opera desde hace más de siete años aplicando herramientas de e-commerce, marketing digital, automatización y logística a una categoría históricamente muy poco desarrollada desde lo comercial. “Buscamos que la miel deje de ser percibida como un producto genérico y pase a ocupar un lugar más parecido al del café, el vino o el aceite de oliva: con identidad, origen, calidad y distintas ocasiones de consumo”, dice. Hasta la fecha, se desarrolló con inversión propia.
Conexión con el mundo físico
En algunos casos, la base tecnológica hace conexión con el mundo físico.
Wabee Smart Energy, que nació en 2016, en plena crisis energética argentina: tarifas en aumento, cortes frecuentes y empresas sin visibilidad sobre su consumo real. ¿La propuesta? Una plataforma de energy intelligence que combina IoT de desarrollo propio, analítica en tiempo real, reportes automatizados e inteligencia para reducir costos, detectar fallas y comparar instalaciones. Hoy cuentan con 75 clientes activos y más de 400 suscripciones de pago mensual, con operaciones en Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. En 2025 realizó una primera ronda de financiamiento tipo friends & family y ahora se encuentra en un proceso activo de búsqueda de inversión para escalar a nivel regional. “La región tiene una oportunidad enorme en gestión energética B2B y queremos posicionarnos como el estándar de inteligencia energética”, apunta Claudio Figuerola, CEO y cofundador de Wabee.
nReal Sounds nació como un proyecto de investigación en el seno de UBA y Conicet y se constituyó como empresa a fines de 2024. Su desarrollo Mixtar, un nuevo instrumento musical híbrido (analógico-digital) de cuerdas rasgadas, permite producir sonidos tanto existentes como inexistentes, reales e irreales, que suenan naturales. Se logra a través del modelado físico, con computación de alto rendimiento y un controlador símil guitarra. Se encuentra cerrando la ronda de inversores ángeles y explorando oportunidades para la etapa presemilla. “Proyectamos una inversión de US$ 1 millón destinada a completar una primera fase de escalado comercial para pasar del prototipo a una pequeña serie industrial: el capital se orientará al montaje de la cadena de proveedores, la matricería, las primeras compras, la estructura operativa y el fortalecimiento de marketing y prensa”, dice Adrián Niron, CEO de la compañía.

Vixon, empresa de neurotecnología, ofrece un wearable para entrenamiento con luces LED integradas, que introduce estímulos visuales dinámicos en tiempo real y empuja al deportista a procesar información, adaptarse y tomar decisiones más rápido bajo presión. Busca potenciar capacidades decisivas en la competencia: atención, adaptación, velocidad de procesamiento y reacción frente al cambio. Se encuentra en la etapa final de preparación para su salida al mercado, avanzando en certificaciones, procesos legales y logísticos. “Las próximas inversiones apuntan a una ronda de mayor escala, orientada a acelerar la salida al mercado y la expansión”, dice Agostina Galimberti, una de sus fundadoras.
Con todo para ganar
La palabra clave que destacan los founders a la hora de explicar por qué el ecosistema startup argentino es grande y diverso y por qué hay tantos argentinos liderando operaciones clave en compañías globales es “resiliencia”. “El emprendedor argentino tiene la ventaja de que sabe moverse en contextos desafiantes en constante cambio: esto les genera un músculo y una capacidad de adaptación y de toma de decisiones”, afirma Bearzi.
“Hace un par de años escuché a un venture capital en el exterior que comparaba a los emprendedores de Argentina con los de Israel porque ambos viven en estado de alerta: una cualidad muy necesaria que los distingue del resto”, cuenta Matías Hilaire, CEO y fundador de The App Master, nacida en 2009 con una inversión por parte de los socios de u$s 20.000, cuando recién surgían las aplicaciones móviles. La empresa fue acompañando la demanda y evolucionó hacia desarrollo web, integraciones complejas y, más recientemente, soluciones basadas en IA. A la fecha, acumula más de 350 proyectos en diferentes países. Las inversiones hoy se concentran en tres frentes: más IA, el crecimiento de plataformas propias como Venttu (que optimiza la relación entre las empresas y sus canales de venta) y la expansión internacional, incluyendo Estados Unidos, Paraguay, Chile y España.
González Kunz destaca el espíritu de comunidad. “Los emprendedores pueden apoyarse en la experiencia de sus pares y los inversores, acercarse a proyectos de su interés”, dice. “Hay una predisposición muy fuerte a ayudar, conectar, recomendar, probar, dar feedback y abrir puertas”, coincide Armani.
“El ecosistema perdió profundidad de capital local en la última década y depende mucho de fondos regionales y globales”
Y con cosas para perder
Desde el punto de vista de los obstáculos, el acceso al capital y la previsibilidad parecen ser los más recurrentes. Desde el vaso medio lleno, Bearzi afirma que “eso obliga a construir con más disciplina, validar antes de crecer y ser muy conscientes de los números desde el inicio”.
“El ecosistema argentino de innovación vive una paradoja: está lleno de talento, ideas y vocación emprendedora, pero el andamiaje para transformar todo eso en capacidad sostenida está destartalado”, dice Niron. “La ausencia de políticas públicas agrava el problema: faltan financiamiento, mecanismos de organización y acompañamiento y una agenda que articule ciencia, tecnología y producción con una mirada de largo plazo, a lo que se suma una débil articulación público‑privada y privada‑privada”, agrega. Y advierte que una parte importante de las iniciativas sueltas de “oferta de vinculación” es humo, “marketing vacío que no se traduce en capacidades reales para las startups”.
Galimberti menciona también una cultura inversora “que muchas veces es más conservadora y más miedosa de lo que el momento exige”.
“El ecosistema perdió profundidad de capital local en la última década y depende mucho de fondos regionales y globales”, dice Escobar. “Eso no es necesariamente malo, obliga a los founders a construir para Latam o el mundo desde el inicio, pero hace que el ciclo de financiamiento sea más volátil que en Brasil o México”, agrega.
“Levantar capital internacional desde Argentina sigue siendo más difícil que desde Ciudad de México o São Paulo, no por falta de talento sino por percepción de riesgo país”, asegura Rager.
El unicornio que viene
Más de 1000 emprendimientos en carrera. La ilusión común: ser el próximo unicornio, es decir, llegar a los u$s 1000 millones de capitalización. La mayoría de los entrevistados coincide que quien tiene la mayor cantidad de números en ese sentido es Pomelo: infraestructura fintech que les permite a bancos, empresas y startups emitir sus propias tarjetas y ofrecer servicios financieros sin construir el back tecnológico desde cero, que levantó recientemente u$s 55 millones en su serie C, liderada por Kaszek e Insight Partners, y acumula u$s 160 millones desde su fundación.
Otros nombres que surgen son Agrofy (marketplace agro), Onapsis (ciberseguridad), Takenos (soluciones financieras para trabajadores remotos), Satellogic (aeroespacial), Humand (gestión de equipos B2B), y hasta la menos conocida Inskilik Labs (usa IA para acelerar el descubrimiento de moléculas).
Más allá de las apuestas y el futurismo, aparecen algunas definiciones para delinear cuáles serán las startups que triunfen en el futuro. “Creemos que va a haber una cantidad grande de unicornios argentinos en los próximos años gracias a la velocidad con la que están creciendo las oportunidades con IA”, arriesga Escobar. “Los unicornios argentinos tienen en común haber resuelto ineficiencias estructurales en industrias grandes, así que probablemente los próximos sigan esa misma lógica”, afirma Dáscola.
“Más que predecir quién va a ser el próximo unicornio, la pregunta es qué hay que construir para que sean muchos más: más capital dispuesto a apostar temprano, reglas de juego más predecibles y una cultura que celebre el emprendimiento de largo plazo, no solo los exits rápidos”, dice Figuerola. “La conversación pasa por construir compañías sostenibles, con fundamentos sólidos y, en general, es de ahí de donde terminan surgiendo los verdaderos unicornios”, aporta Páez Solchaga.
De más está decir que no llegar nunca a reunir esos 1000 millones no puede considerarse un fracaso. “Un exit que deje conforme a los fundadores y a los inversores es suficiente para sentirse satisfecho”, concluye González Kunz.















