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El BCRA fija el nivel y ancla expectativas: se reabre una ventana táctica de carry.
La foto de las primeras ruedas de julio deja un mensaje nítido sobre la función de reacción oficial: el BCRA quiere al dólar oficial por debajo de $ 1500 y no muestra apuro por convalidar una suba adicional por el momento, de acuerdo a los analistas de la consultora Outlier.
Administrada
El oficial cerró la semana pasada en $1488,5, con un alza de apenas 0,78% frente al viernes 27, y se movió dentro de un rango estrecho, entre $ 1486,5 y $ 1492, sosteniendo la contención, pese a, al menos, dos ruedas globales de fuerte riesgo global, cuando cerró en $ 1492 con una suba de solo 0,37%. La estabilidad no fue pasiva sino administrada, y esa es la primera pata de la tesis.
El BCRA defendió el nivel en las dos direcciones. Cuando el oficial intentó subir, apareció con intervención activa y significativa en múltiples mercados.
Futuros
Apertura masiva principalmente en la primera posición de futuros de A3 con el precio del contrato cayendo contra un dólar al alza y volumen alto en dollar linked (D31L6 y D30S6), un cuadro que dio pie a un techo de facto en la zona de $ 1490 aproximadamente.
Cuando la oferta reapareció, pasó a comprar: sorprendió con u$s 100 millones el viernes 3 y sumó u$s 81 millones el lunes 6, dos ruedas consecutivas por encima de u$s 50 millones tras varias en la zona de u$s 25 millones, llevando las compras semanales a u$s 222 millones.
Estrategia
Es decir, vende cobertura y compra divisas alrededor del mismo nivel, lo que mantiene un leve piso comprador y un techo vendedor difíciles de discutir en el corto plazo, pero gestionando las compras más del lado de limitar las subas, según Outlier.
El martes 7, con menor volumen y el BCRA de nuevo comprando u$s 25 millones, la huella oficial quedó concentrada en las aperturas de interés abiertos en futuros de A3 y algo del volumen en dollar linked, mientras la demanda privada absorbió una liquidación agropecuaria más alta (u$s 169,5 millones) sin desbordar el nivel.
Munición nueva
A ese activismo se sumó munición nueva. La Resolución Conjunta 39/2026 amplió la emisión de las Lelink por hasta u$s 1000 millones cada una, dotando al BCRA de mayor poder de fuego en los mercados de cobertura que viene usando de forma intensa.
En paralelo, la refinanciación de REPO por u$s 6000 millones con bancos internacionales, que estira vencimientos hasta septiembre de 2028 y llevó a las reservas netas, según la metodología del FMI, en torno a u$s 10.000 millones, más la presentación del programa financiero 2026-2027, reforzaron la lectura de que la estabilidad cambiaria sigue siendo prioridad y de que hay espaldas para sostenerla.
Hoja de ruta
A eso se agregó el avance de los préstamos garantizados por hasta u$s 3200 millones con aval del Banco Mundial y del BID, cuyos primeros desembolsos hicieron subir las reservas brutas en poco más de u$s 1200 millones y ayudan a amortiguar el pago de u$s 4300 millones de Bonares y Globales.
“Las posiciones de futuros del BCRA a fin de mayo cerraron en un mínimo y, si bien creemos que con el dato de junio veremos incrementos, prevemos será inferior a los u$s 1000 millones hasta el momento, aunque depende de cómo continúe la dinámica del mes. Aun así, se está muy lejos del límite de u$s 10.000 millones que tiene el BCRA para venta de futuros y probablemente tampoco llegue ni a la mitad de eso en el corto plazo”, precisan en Outlier.
Del lado de los pesos, y esto es central para la tesis, no se observaron cierres desordenados de posiciones de carry pese a la suba del oficial.
Hubo salidas puntuales de fondos de renta fija en pesos hacia cobertura en dólares, pero el movimiento todavía no fue notorio en tasas y los inversores no desarmaron posiciones de manera relevante.
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