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Nicolás Pepe (31) y Tamara Ahumada (29) son pareja hace diez años y, desde hace apenas un mes, también socios de FutbolYa, una aplicación que organiza partidos de fútbol amateur de punta a punta: reserva la cancha, arma los equipos, cobra el turno y hasta penaliza a quien no se presenta. El proyecto ya suma más de 7200 usuarios y dejó atrás la etapa de validación. Ahora buscan capital para acelerar.

En un país donde el fútbol atraviesa todas las edades y clases sociales, la organización de un simple picado todavía suele depender de un mensaje, una lista improvisada y la suerte de que nadie se baje a último momento.

Esa costumbre convive con un mercado gigantesco: el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación registró 11.870 clubes y entidades deportivas, con 4,9 millones de participantes activos, y ubicó al fútbol como la actividad deportiva más practicada del país. Es justamente esa ineficiencia cotidiana la que FutbolYa intenta convertir en un negocio escalable.

De una pasión, a un negocio

FutbolYa: el Tinder del picadito que arranco con 500 u$s y que proyecta cerrar el año con 25.000 u$s
FutbolYa: el Tinder del picadito que arranco con 500 u$s y que proyecta cerrar el año con 25.000 u$sfutbolya

Pepe viene del mundo del emprendimiento deportivo: a los 19 años organizaba torneos de fútbol y luego fundó Sport Manager, un software de gestión para gimnasios. La idea de FutbolYa le quedó dando vueltas desde siempre: “Cuando estás organizando un partido de fútbol, estás más tiempo organizando que jugando”, resume.

El desarrollo completo (investigación, diseño y programación) les tomó unos tres meses, con Pepe como desarrollador y Ahumada (próxima a recibirse de Comunicación Social) a cargo de comunidad y redes.

Los 500 dólares de inversión total se fueron sobre todo en dos días de publicidad paga y merchandising para el partido de lanzamiento. El resto del crecimiento fue orgánico: un video se viralizó en TikTok y disparó los registros, con picos de hasta 600 altas en un día.

En esta app extraños coinciden por afinidad de zona y horario, y que solo después de jugar construyen un vínculo. Esa lógica (match por zona y horario primero, vínculo y calificación mutua después) es la que puede tentar a compararla con una especie de Tinder del picadito, aunque con una diferencia de fondo: acá no se elige con quién se juega, sino cuándo y dónde, y es la plataforma la que arma el partido de antemano.

Si bien la app es gratuita, el modelo de negocio es simple y viejo como el mundo: cobra comisión por la organización.

Un negocio redondo

La empresa organiza el partido y fija un precio que ya incluye el alquiler de la cancha, la comisión de Mercado Pago, impuestos y el margen propio. Hoy un cupo cuesta entre 9000 y 12.500 pesos, con un esquema de precios dinámicos que da descuento a los dos primeros anotados (para evitar el efecto “partido vacío”) mientras el resto absorbe la diferencia.

Según los fundadores, un partido de diez jugadores puede facturar hasta 120.000 pesos, de los cuales entre 30.000 y 50.000 quedan como ganancia neta, un margen que ronda el 30% y que mejora cuanto más grande es el partido, porque el costo de la cancha no crece en la misma proporción que la cantidad de jugadores. Por eso la estrategia apunta a migrar de fútbol 5 a fútbol 7 y eventualmente 11.

En el primer mes y medio de operación, la empresa facturó cerca de 400 u$d y estiman que con 25.000 u$s de inversión semilla pueden financiar publicidad y una primera contratación fuera del núcleo fundador. Esto serviría para expandirse por AMBA y el país.

FutbolYa: el Tinder del picadito que arranco con 500 u$s y que proyecta cerrar el año con 25.000 u$s
FutbolYa: el Tinder del picadito que arranco con 500 u$s y que proyecta cerrar el año con 25.000 u$s

La proyección a 12 meses, en pesos y sin ajustar por inflación, apunta a unos 25 millones de pesos de facturación mensual si logran entrar también en Córdoba y cerrar acuerdos de sponsoreo. A día de hoy, ya organizan 17 partidos por semana.

La hoja de ruta prioriza profundidad antes que expansión. Consolidarse primero Buenos Aires durante este año, sumar Córdoba en 2027 y recién después evaluar el resto del país. Ir a Chile o Uruguay no está en los planes hasta liderar el mercado argentino.

Por ahora, FutbolYa no busca reinventar el fútbol, sino resolver un problema que acompaña a millones de jugadores desde hace décadas: organizar un partido. Es en esa simplicidad que el negocio se perfila como el futuro del picadito barrial.

Con el producto desarrollado, las primeras métricas de uso y un modelo de negocio validado, la startup entra ahora en la etapa que suele definir el futuro de muchas empresas tecnológicas: demostrar que una solución financiada íntegramente por sus fundadores no tiene techo, pero se acelera su escala con capital externo.

El próximo desafío ya no será conseguir el décimo jugador, sino convencer a los inversores de que ese problema cotidiano también puede convertirse en un negocio de alcance nacional.