En esta noticia
- El mercado podría superar los u$s 138.000 millones
- Por qué Goldman elevó su pronóstico
- Los depósitos serán el primer gran campo de pruebas
- Amazon podría ahorrar u$s 72.000 millones
- Walmart también busca reducir el costo de vender online
- Nvidia y los chips detrás de cada robot
- Las acciones con mayor potencial
- Tesla no está entre las apuestas más atractivas
La inteligencia artificial comienza a salir de las pantallas para operar en depósitos, fábricas y centros de distribución. Ese salto hacia el mundo físico llevó a Goldman Sachs a multiplicar sus proyecciones para los robots humanoides y anticipar un mercado global de u$s 138.300 millones para 2035.
El banco ahora espera que las ventas alcancen las 890.000 unidades en 2030 y los 6,5 millones en 2035. Las cifras representan una fuerte revisión frente a sus estimaciones anteriores, que contemplaban 256.000 unidades para el final de esta década y 1,4 millones cinco años más tarde.
En otras palabras, Goldman multiplicó por casi 3,5 veces su previsión para 2030 y por más de 4,5 veces la correspondiente a 2035. El nuevo escenario base quedó, en términos de volumen, cerca del escenario optimista que utilizaba anteriormente.
La revisión se apoya en los avances de la denominada “IA física”: modelos capaces de permitir que robots y vehículos autónomos perciban el entorno, interpreten situaciones y ejecuten acciones complejas en el mundo real.
“Los robots humanoides de varios proveedores están cada vez más cerca de avanzar hacia prototipos de mayor escala y producción comercial”, sostuvo Goldman Sachs en su informe.

El mercado podría superar los u$s 138.000 millones
El banco proyecta que los despachos globales de humanoides pasarán de 14.668 unidades en 2025 a 75.000 durante 2026. Posteriormente, alcanzarían 890.445 unidades en 2030 y 6,5 millones en 2035.
En términos de facturación, el mercado crecería desde apenas u$s 613 millones en 2025 hasta:
- u$s 2.687 millones en 2026.
- u$s 27.429 millones en 2030.
- u$s 138.300 millones en 2035.
La expansión estaría acompañada por una caída significativa de los precios. Goldman calcula que el valor promedio de un robot humanoide bajará desde u$s 41.788 en 2025 hasta u$s 30.804 en 2030 y u$s 21.349 en 2035.
La reducción será posible, según el informe, por el aumento de los volúmenes, el abaratamiento de los componentes y la aparición de modelos con diferentes niveles de capacidad.
Los humanoides de mayores prestaciones continuarían siendo considerablemente más caros: su precio promedio podría ubicarse alrededor de u$s 50.000 en 2035. En cambio, los equipos más sencillos podrían caer por debajo de u$s 10.000.
Goldman también prevé que el costo promedio de los componentes, conocido como bill of materials o BOM, bajará desde u$s 27.744 en 2025 hasta u$s 19.668 en 2030 y u$s 13.505 en 2035.
Ese abaratamiento resulta clave para que las empresas puedan justificar económicamente la sustitución o complementación de determinadas tareas humanas.

Por qué Goldman elevó su pronóstico
El cambio de escenario responde a una combinación de avances tecnológicos, mayor financiamiento y apoyo público. También influyen las señales de las empresas, que aceleraron sus programas de pruebas y producción.
Los modelos de IA mejoraron su capacidad para interpretar imágenes, movimientos y órdenes complejas. Sin embargo, los robots necesitan una clase de información que no puede obtenerse únicamente de internet: datos sobre cómo interactuar físicamente con objetos y personas.
La industria comenzó a recopilar esa información mediante robots operativos, simulaciones y sistemas de teleoperación. Cada nuevo despliegue puede generar más datos para entrenar el software y mejorar las siguientes versiones.
Goldman identifica así un potencial círculo virtuoso: más robots permiten reunir más información; los nuevos datos mejoran los modelos; y un software más capaz abre la puerta a más tareas y mayores ventas.
El sector también se beneficia de nuevas herramientas de código abierto y del crecimiento del financiamiento global. A esto se suma el apoyo de distintos gobiernos, especialmente en Asia.
Los depósitos serán el primer gran campo de pruebas
Aunque el robot doméstico continúa ocupando un lugar central en el imaginario tecnológico, Goldman considera que los primeros despliegues comerciales a escala se producirán en logística y almacenamiento.
Los depósitos presentan varias ventajas. Son espacios controlados, tienen recorridos previsibles y concentran tareas suficientemente diversas como para que la automatización tradicional no siempre resulte eficiente.
Los brazos industriales y los robots móviles funcionan bien cuando deben repetir exactamente el mismo movimiento. Los humanoides, en cambio, podrían ocuparse de labores mixtas: mover cajas, clasificar artículos, preparar pedidos o abastecer distintas estaciones.
También son entornos donde resulta más sencillo controlar problemas como el clima, la privacidad y la interacción con personas ajenas a la operación.
La industria automotriz aparece como otro mercado inicial. La soldadura de carrocerías ya está altamente automatizada, pero numerosas actividades, entre ellas el ensamblaje final, la manipulación de cableados y la clasificación de piezas, todavía se realizan manualmente.
Goldman elaboró un escenario en el que las automotrices incorporan humanoides con precios de entre u$s 20.000 y u$s 60.000 para automatizar entre 10% y 50% de las tareas consideradas. Bajo esos supuestos, la mejora bruta del margen operativo podría situarse entre uno y seis puntos porcentuales.
El banco aclara que el efecto neto podría ser menor si las compañías trasladan parte de los ahorros a precios más bajos de los vehículos.

Amazon podría ahorrar u$s 72.000 millones
Amazon constituye uno de los principales casos analizados en el informe. La compañía ya desplegó más de un millón de robots en más de 300 instalaciones y está avanzando desde la automatización de tareas puntuales hacia sistemas coordinados por inteligencia artificial.
La estrategia busca localizar mejor el inventario, reducir la distancia recorrida por cada producto, disminuir la cantidad de manipulaciones por paquete y aumentar el número de unidades transportadas en una misma caja.
Para Goldman, estos avances serán especialmente importantes a medida que Amazon amplíe su presencia en productos cotidianos, alimentos y categorías sensibles a la velocidad de entrega.
Esos artículos suelen tener precios bajos y márgenes reducidos. Por eso, el costo de preparar y entregar un pedido puede absorber completamente la ganancia generada por la venta.
Goldman estima que Amazon necesita actualmente más de u$s 20 de valor bruto de mercadería por unidad para cubrir sus costos. Una mayor automatización podría bajar el costo de atención por unidad desde alrededor de u$s 6,25 en 2026 hasta u$s 5,57 en 2030.
En el escenario planteado por el banco, una mejora de 5,6% en el costo total de atención entre 2026 y 2030 se traduciría en una reducción de aproximadamente 11% por unidad.
Esto generaría un ahorro acumulado cercano a u$s 72.000 millones y aportaría alrededor de 240 puntos básicos al margen EBIT consolidado de Amazon en 2030. Dentro del negocio minorista, la mejora podría alcanzar los 400 puntos básicos.
Goldman calcula que cerca de 80% de los ahorros provendría de gastos operativos vinculados al cumplimiento de pedidos y el 20% restante de menores costos de envío.
No todo ese beneficio necesariamente terminará en las ganancias. Amazon podría utilizar una parte para acelerar las entregas, reducir precios o mejorar las prestaciones de Prime. Sin embargo, cualquiera de esas alternativas fortalecería su posición frente a competidores con menor escala y capacidad de inversión.
Goldman mantiene su recomendación de compra sobre Amazon, con un precio objetivo a 12 meses de u$s 375. Frente a los u$s 266,43 utilizados en el informe, implica un potencial de suba de 40,7%.
Walmart también busca reducir el costo de vender online
Walmart aparece como otro de los grandes beneficiarios. La compañía está automatizando centros de distribución, depósitos y procesos vinculados al comercio electrónico.
De acuerdo con el informe, 3.100 tiendas de Walmart en Estados Unidos ya son abastecidas con algún grado de procesamiento automatizado. Además, más de la mitad de su volumen de comercio electrónico pasa por instalaciones automatizadas.
La empresa también está construyendo cinco centros de cumplimiento de nueva generación. Estas instalaciones reducirían de 12 a cinco los pasos necesarios para procesar determinados pedidos.

Goldman estima que la automatización podría generar ahorros de entre u$s 4.000 millones y u$s 7.000 millones. La mejora provendría de menores costos de preparación y entrega, menor necesidad de aplicar descuentos al inventario y un crecimiento más lento de los gastos laborales.
El banco considera, además, que Walmart recién completó aproximadamente la mitad de sus iniciativas de automatización.
La recomendación para la acción es de compra, con un precio objetivo de u$s 130. Esto representa un potencial de 26,1% frente al valor de u$s 103,09 considerado en el estudio.
Nvidia y los chips detrás de cada robot
La expansión de la IA física también representaría una nueva fuente de demanda para la industria de semiconductores.
Goldman calcula que cada humanoide podría incorporar entre u$s 3.000 y más de u$s 6.000 en chips. El contenido incluiría:
- Entre u$s 1.500 y más de u$s 4.000 en módulos de procesamiento.
- Entre u$s 750 y u$s 1.050 en componentes analógicos y de señal mixta.
- Entre u$s 600 y u$s 800 en memoria para procesamiento en el dispositivo.
Los robots necesitan procesar imágenes, interpretar sensores, controlar movimientos y tomar decisiones con baja latencia. Parte de esas operaciones debe realizarse dentro del propio equipo y no puede depender permanentemente de una conexión con centros de datos.
En este segmento, Goldman recomienda comprar Nvidia. Le asigna un precio objetivo de u$s 300, equivalente a un potencial de 37,9% frente a los u$s 217,55 tomados como referencia.
También recomienda Analog Devices, con un objetivo de u$s 480 y un recorrido potencial de 32,7%; y NXP Semiconductors, con un precio objetivo de u$s 325 y una suba estimada de 45,4%.
No todas las compañías de chips reciben la misma evaluación. Goldman mantiene una recomendación de venta sobre Texas Instruments, con un objetivo de u$s 225, que supone una baja de 13% frente al precio incluido en el reporte.

Las acciones con mayor potencial
La selección de Goldman abarca fabricantes, proveedores de sensores, chips, motores, engranajes, actuadores y sistemas de automatización.
Entre las empresas destacadas por el informe se encuentran:
Empresa Recomendación Precio objetivo Potencial
- Amazon Comprar u$s 375 40,7%
- Nvidia Comprar u$s 300 37,9%
- Jabil Comprar u$s 482 59,9%
- NXP Comprar u$s 325 45,4%
- Regal Rexnord Comprar u$s 240 52,4%
- Walmart Comprar u$s 130 26,1%
- Tesla Neutral u$s 360 3,2%
- Texas Instruments Vender u$s 225 -13%
Fuera de Estados Unidos, algunos de los mayores potenciales aparecen en compañías asiáticas.
Goldman asigna a Daifuku, uno de los principales proveedores mundiales de automatización de depósitos, un objetivo de 9.300 yenes, que implica una suba de 61,9%.
Para HL Mando, fabricante surcoreano de componentes automotrices y robóticos, proyecta un potencial de 116,7%. Robotis, especializada en actuadores y soluciones robóticas, presenta un recorrido estimado de 160,3%.
También se destacan InnoScience, con 146,3%; Hesai, con 78%; Lingyi, con 70%; MinebeaMitsumi, con 61,7%; y Renesas Electronics, con 61%.
Estos porcentajes surgen de la diferencia entre las cotizaciones empleadas por Goldman al 28 de agosto y sus precios objetivo a 12 meses. No representan exclusivamente el valor del negocio de humanoides: incluyen las perspectivas generales de cada compañía y sus actividades actuales.
Tesla no está entre las apuestas más atractivas
El caso de Tesla marca una diferencia importante entre una buena historia tecnológica y una recomendación bursátil.
La compañía desarrolla Optimus, uno de los proyectos de robots humanoides más conocidos del mercado. Sin embargo, Goldman mantiene una posición neutral y fija un precio objetivo de u$s 360.
Frente al precio de u$s 348,75 utilizado en el informe, el recorrido potencial es de apenas 3,2%, muy inferior al de otros integrantes de la cadena.
La evaluación muestra que Goldman no recomienda comprar cualquier empresa vinculada con los humanoides. El banco distingue entre la oportunidad estructural del mercado y el precio que los inversores ya pagan por esa expectativa.
Los riesgos identificados para Tesla incluyen mayores reducciones en el precio de sus vehículos, presiones sobre los márgenes, demoras en nuevos productos y capacidades, y los riesgos operativos derivados de su elevada integración vertical.
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