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Vaca Muerta y la minería tienen algo más en común que su creciente importancia para la economía argentina: buena parte de sus operaciones se desarrolla en territorios donde la infraestructura tradicional de telecomunicaciones no llega, no tiene capacidad suficiente o demora demasiado en desplegarse. Ese escenario abrió una oportunidad para las empresas de conectividad satelital y, entre ellas, la argentina Orbith busca ganar terreno con una estrategia que va más allá de ofrecer simplemente acceso a Internet.
La compañía, que lleva una década operando en el mercado de Internet satelital, puso a los sectores de Oil & Gas y minería entre sus principales verticales para crecer en 2026 y 2027. Su propuesta combina diferentes tecnologías y órbitas —entre ellas Starlink, Eutelsat OneWeb y satélites GEO HTS— para construir redes adaptadas a las necesidades de cada operación.
Marcos Vázquez, director Comercial de Orbith, señaló a El Cronista que el foco está en “ampliar la capacidad para atender proyectos cada vez más complejos y distribuidos geográficamente”, además de incorporar servicios de IoT satelital, monitoreo, gestión de servicios y conectividad crítica.
El movimiento se produce en un momento de expansión de ambas actividades. En el caso de Vaca Muerta, el crecimiento de la producción no convencional genera nuevas locaciones de perforación y completación, plantas, campamentos, bases operativas y activos logísticos. En minería, en tanto, avanzan proyectos vinculados al litio, cobre, oro y otros minerales, muchos de ellos ubicados en zonas cordilleranas o alejadas de los grandes centros urbanos.
“Vaca Muerta y la minería argentina representan dos mercados estratégicos para Orbith porque combinan crecimiento de la actividad con una gran cantidad de operaciones distribuidas en territorios donde la infraestructura tradicional de telecomunicaciones no siempre está disponible”, sostuvo Vázquez.

El problema de conectar una operación remota
La dificultad no consiste solamente en llevar WiFi o Internet a un lugar aislado. En una operación industrial moderna, la conectividad puede ser necesaria para transmitir imágenes de cámaras de seguridad, operar sistemas de control, enviar datos de sensores, comunicarse con un centro de monitoreo o acceder desde un yacimiento a sistemas corporativos alojados en la nube.
“Uno de los principales desafíos, tanto en Vaca Muerta como en los proyectos mineros, es que una parte importante de la actividad se desarrolla en zonas remotas, donde la infraestructura terrestre de telecomunicaciones puede ser limitada, inexistente o no estar disponible con la velocidad que exige la operación”, explicó el ejecutivo.
“Las alternativas tradicionales —fibra óptica, redes móviles o radioenlaces— siguen siendo importantes, pero pueden presentar dificultades cuando se trata de conectar instalaciones temporales, móviles o alejadas de la infraestructura existente. Extender esas redes puede implicar mayores tiempos de implementación, costos elevados o limitaciones de cobertura”, señaló Vázquez.
La conectividad satelital permite, en cambio, instalar un enlace sin tener que esperar el despliegue de una red terrestre. Esa característica cobra especial relevancia en actividades en las que los equipos cambian de ubicación o donde una operación puede comenzar en una zona sin infraestructura previa.
“También es especialmente relevante en operaciones como exploración, perforación, obras o nuevos frentes productivos, donde la ubicación de los equipos puede cambiar con frecuencia”, indicó.

El impacto se extiende a sistemas que son cada vez más habituales en las industrias extractivas. Según Orbith, sus soluciones pueden utilizarse para telemetría y monitoreo de activos, sistemas SCADA, IoT y RTUs, control remoto de equipos, videovigilancia, conectividad de campamentos y bases operativas y comunicación entre sitios remotos y centros de control.
Por eso, la empresa busca posicionar la conectividad como parte de la infraestructura crítica de una operación y no como un servicio accesorio. “El valor no está solamente en llevar Internet a un lugar remoto, sino en mantener conectados activos, personas y procesos, obtener información en tiempo real y mejorar la capacidad de supervisión y toma de decisiones”, resumió Vázquez.
Una red que combina Starlink, OneWeb y satélites GEO
Uno de los puntos centrales de la estrategia es la arquitectura multiórbita. En lugar de depender de una única constelación, Orbith plantea combinar diferentes tecnologías según las características del proyecto.
La compañía trabaja con servicios de órbita baja (LEO), como Starlink y Eutelsat OneWeb, y con infraestructura geoestacionaria (GEO) HTS en banda Ka. También ofrece alternativas de respaldo y servicios específicos para movilidad e IoT.
“La arquitectura multiórbita de Orbith parte de una premisa: en una operación corporativa o industrial, la conectividad no necesariamente debe depender de una única tecnología o de un único proveedor”, explicó Vázquez.
La diferencia frente a contratar directamente un servicio de Starlink, según la empresa, está precisamente en esa capa de ingeniería y operación. “No entregamos solamente el enlace, sino que diseñamos la solución, realizamos la instalación y puesta en marcha en campo, integramos los distintos componentes de red y acompañamos la operación durante toda la vida del servicio”, afirmó.
Eso incluye, según detalló el ejecutivo, coordinación logística y técnica, instalación en sitios remotos, monitoreo permanente, gestión de tráfico, ciberseguridad, soporte, mantenimiento preventivo y correctivo, reposición de equipamiento y atención en terreno. A esto se suman acuerdos de nivel de servicio (SLA), un aspecto especialmente relevante cuando una interrupción de las comunicaciones puede afectar una operación productiva.
En determinados casos, por ejemplo, Orbith puede combinar Starlink con infraestructura GEO HTS Ka para sumar redundancia. OneWeb puede incorporarse cuando el proyecto requiere determinadas características de conectividad corporativa, capacidad o gestión del tráfico.
“No existe una combinación estándar”, aclaró Vázquez, quien detalló: “Cada solución se diseña según la operación y puede incluir un único enlace satelital, múltiples enlaces redundantes o incluso la integración de redes satelitales con infraestructura terrestre existente.”
La compañía también utiliza tecnologías de gestión como SD-WAN para decidir cómo se distribuye el tráfico. De esa manera, una aplicación crítica puede tener prioridad sobre otras y los distintos enlaces pueden utilizarse según variables como disponibilidad, capacidad, latencia o criticidad.

El negocio detrás de la conectividad
El objetivo de Orbith no termina en instalar antenas. La empresa busca construir una capa de servicios alrededor de la conectividad, con monitoreo, automatización, inteligencia artificial e Internet de las Cosas.
El modelo que plantea incluye un Centro de Operaciones de Red (NOC) que funciona las 24 horas, los 365 días del año, desde donde la compañía monitorea los servicios y gestiona incidentes. En paralelo, utiliza plataformas propias para administrar redes, clientes, despliegues, logística y soporte.
“El diferencial de Orbith está justamente en esa capacidad de integrar tecnologías, definir la arquitectura adecuada para cada operación y sumar una capa de inteligencia que permita gestionar la conectividad de forma integral”, afirmó Vázquez.
La compañía también está ampliando su oferta de IoT satelital para telemetría, monitoreo y gestión remota. En minería, por ejemplo, esto puede abarcar desde sensores ambientales hasta seguimiento de maquinaria y activos distribuidos. En Oil & Gas, la tecnología puede utilizarse para monitorear infraestructura, pozos, vehículos y equipos de mantenimiento.
La idea es que la misma infraestructura de comunicaciones permita conectar desde una computadora en un campamento hasta sensores instalados en activos distribuidos a kilómetros de distancia.
Cientos de puntos potenciales en Vaca Muerta
La escala que imagina Orbith para el mercado de Oil & Gas es significativa. En Vaca Muerta, identifica un universo potencial de “cientos de puntos” que podrían requerir nuevas soluciones de conectividad durante los próximos años. No se trata únicamente de pozos: la lista incluye locaciones de perforación y completación, plantas, campamentos, bases operativas, instalaciones temporales y activos logísticos.
“Muchas de estas necesidades tienen características particulares: requieren implementación rápida y necesitan altos niveles de disponibilidad para soportar aplicaciones cada vez más relevantes para la operación”, explicó Vázquez.
En minería, el mercado potencial también se encuentra distribuido a lo largo de toda la cadena. Un proyecto puede necesitar conectividad en la planta o el campamento principal, pero también en puestos de exploración, caminos, instalaciones temporales, equipos de campo y puntos de seguridad.
Y a medida que un proyecto pasa de la exploración a la construcción y luego a la producción, también cambian sus necesidades de comunicaciones.
“El objetivo es participar desde etapas tempranas de los proyectos y acompañar su evolución, no solamente como proveedor de conectividad, sino como socio tecnológico capaz de diseñar, desplegar, operar y sostener la infraestructura de comunicaciones que requieren estas industrias”, afirmó el director Comercial.
Una apuesta de largo plazo
La compañía ya trabaja con empresas de los sectores de Oil & Gas y minería. Según Vázquez, existen nuevas incorporaciones en diferentes etapas de implementación y la estrategia contempla operaciones de mayor escala.
En Oil & Gas, Orbith participa en distintos puntos de la cadena de valor, desde exploración y producción hasta transporte, procesamiento, distribución y logística. En minería, sus servicios abarcan proyectos desde exploración y construcción hasta producción.
Para 2026, el objetivo es consolidar la presencia en proyectos activos y ampliar su participación en ambos sectores. Para 2027, la empresa busca “profundizar ese crecimiento y posicionar a Orbith como uno de los principales referentes en conectividad para operaciones remotas y críticas de Oil & Gas y minería en Argentina”.
La apuesta, además, tiene un componente estratégico: mantener una posición “tecnológicamente agnóstica”, en palabras de Vázquez. Esto significa que la empresa no pretende quedar atada a una única constelación, sino combinar diferentes proveedores y tecnologías según el caso.
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