La morosidad del sistema financiero argentino parecería que dio su primera señal de alivio después de 18 meses de deterioro. Al mismo tiempo, una nueva flexibilización regulatoria permitirá que los bancos utilicen parte de los depósitos en dólares para financiar a empresas que no generan divisas, una decisión que podría sumar entre 6% y 8% al stock de préstamos de las principales entidades.

La combinación abre una nueva oportunidad para el sector bancario, cuyas acciones sufrieron en los últimos meses por el debilitamiento del crédito, el aumento de los incumplimientos y la reducción de la rentabilidad.

Sin embargo, desde Wall Street también advierten sobre un riesgo para el sistema argentino: prestar dólares a compañías cuyos ingresos están denominados en pesos.

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