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Después de más de 20 años viviendo en Francia y de desarrollar una carrera como CFO en grupos internacionales, Nacho Gebara decidió volver a la Argentina con un modelo de comercio electrónico que conoció de cerca en Europa y que acá todavía tiene poco desarrollo.

A fines de 2025 puso en marcha Venta Flash, una plataforma que concentra durante períodos limitados productos de distintas marcas con fuertes descuentos.

La lógica es diferente a la de un marketplace tradicional: el usuario no necesariamente entra buscando un producto determinado, sino que encuentra una oportunidad que sabe que puede desaparecer rápidamente.

“En los otros canales de venta, el consumidor va a buscar un producto determinado y ya llega con una decisión de compra. En Venta Flash la gente se tropieza con una oportunidad. Es una compra impulsiva, poco meditada, en la cual sabe que si no se apura se pasa una oportunidad”, explicó Gebara.

La idea no surgió de cero. Durante sus años en Francia siguió de cerca el desarrollo de un negocio que, según estima, mueve entre 20.000 millones y 25.000 millones de euros anuales en Europa. Durante un tiempo evaluó replicarlo en la Argentina, pero recién en 2026 entendió que estaban dadas las condiciones para hacerlo.

El cambio de la economía que abrió la oportunidad

Para Gebara, el nuevo escenario económico modificó simultáneamente el comportamiento de los consumidores y la situación financiera de las empresas.

Por un lado, la desaceleración de la inflación volvió a darle al consumidor una referencia más clara de cuánto valen las cosas. Durante los años de fuertes aumentos de precios, argumenta, resultaba más difícil distinguir una verdadera oportunidad de una promoción construida sobre precios que cambiaban permanentemente.

Pero la transformación más importante ocurrió del lado de las compañías. Durante años, muchas empresas argentinas utilizaron el stock como una forma de cobertura frente a la inflación.

Comprar mercadería y acumular inventario podía resultar más conveniente que conservar pesos.

Ahora esa ecuación cambió.

“Muchas empresas están en dificultades porque no ajustaron su modelo de negocios. Hay exceso de inventarios, hay noción de precio y el consumidor es mucho más exigente gracias a la apertura de las importaciones”, señaló.

Ese sobrestock es justamente la materia prima del negocio que quiere construir.

La plataforma busca que las marcas puedan convertir inventarios en caja sin recurrir a liquidaciones permanentes dentro de sus propios locales o tiendas online, donde una baja agresiva de precios puede terminar afectando al resto del negocio.

Para Gebara, liquidar en los canales tradicionales tiene además un problema financiero: la empresa reduce su margen pero sigue cargando con el costo del local, el personal, la estructura mayorista o la inversión publicitaria necesaria para vender a través de su propio e-commerce.

El modelo apunta a generar compra impulsiva y ayudar así a las marcas a desprenderse de inventario
El modelo apunta a generar compra impulsiva y ayudar así a las marcas a desprenderse de inventario

Descuentos de hasta 70% y primeras marcas

Venta Flash ya realizó una primera edición de tres semanas con ocho marcas. High Tech, Asics, Fila, Umbro, Yagmour, Ayres, Cheeky y Awada estuvieron entre las compañías que participaron de las primeras acciones.

El modelo apunta a descuentos agresivos. Según Gebara, en las últimas ventas las rebajas promediaron entre 50% y 70%, con algunos productos utilizados como atractivo que llegaron al 70% o 75%.

Sin embargo, sostiene que en el mercado argentino actual el porcentaje ya no siempre es lo más importante. “Un producto, por ejemplo unas zapatillas, con un precio por debajo de los $ 100.000 tiene más probabilidad de venderse que uno arriba de $ 150.000, aunque tenga un descuento del 50% o 60%”, explicó.

El proyecto comenzó concentrado en indumentaria y calzado, pero el objetivo es ampliar rápidamente la cantidad de categorías. Entre los próximos pasos aparecen tecnología, telefonía, audio, pequeños electrodomésticos, cosmética, juguetería y puericultura.

En una segunda etapa, la empresa prevé sumar productos de mayor volumen, como heladeras y lavarropas.

Más adelante, Gebara imagina aplicar la misma lógica a servicios con capacidad ociosa: desde lugares remanentes en viajes hasta entradas de teatro, conciertos o recitales.

Invirtió más de u$s 200.000 y apunta al millón

Venta Flash todavía tiene una estructura chica. El equipo central está integrado por tres personas, acompañado por agencias de marketing digital e influencers, una diseñadora y consultores externos. La empresa también montó una operación logística en el corredor de Panamericana, entre Pilar y Garín.

Gebara asegura que ya destinó más de u$s 200.000 al proyecto, si se suman capital, tiempo y costo de oportunidad. Además, señaló que la primera etapa requiere más de u$s 150.000 de capital.

La apuesta para 2026 es ambiciosa: quiere cerrar el año con u$s 1 millón de facturación.

Por ahora reconoce que todavía están lejos de esa cifra. Sin embargo, espera que el mayor volumen llegue entre la primavera y Navidad, cuando planea multiplicar tanto las marcas disponibles como la cantidad de ventas simultáneas.

“Está bueno darte un objetivo ambicioso para acercarse lo más posible a eso”, dijo.

Un mercado que todavía hay que crear

La principal dificultad, admite, es que a diferencia de Europa la categoría de flash sales todavía no está instalada entre los consumidores argentinos.

“En el corto plazo hay un trabajo de educación tanto del consumidor como de las empresas. El mercado hay que crearlo. No existe ya un mercado como en otros países más maduros”, explicó.

Su proyección es que, si el modelo logra desarrollarse, las ventas flash podrían convertirse en un mercado de alrededor de u$s 600 millones en la Argentina dentro de siete u ocho años. Es una estimación propia y, admite, dependerá justamente de construir una categoría que hoy prácticamente no existe.

“En el corto plazo hay un trabajo de educación tanto del consumidor como de las empresas. El mercado hay que crearlo”

En el corto plazo, el parámetro que eligió es más concreto: quiere que para una marca participar durante un mes en Venta Flash pueda generar un volumen similar al de un punto de venta físico significativo, pero sin tener que invertir en un local, mobiliario ni personal.

Para lograrlo, la empresa trabaja con tres esquemas. Puede recibir los productos en consignación antes de cada campaña; operar mediante cross-docking, con inventario reservado en las marcas; o, para mercadería difícil de transportar, captar la venta y dejar que el fabricante se ocupe de la entrega.

La logística, dice Gebara, es tan importante como conseguir las marcas. “Este negocio tiene tres patas: marcas, notoriedad y logística. Si no tenemos marcas, no tenemos comercio; si tenemos marcas pero nadie lo conoce, nadie compra; y después tiene que llegar en tiempo y forma al consumidor final”.