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La apuesta era revolucionar y digitalizar el mercado inmobiliario en un sector donde todavía predominan los PDFs, las planillas de Excel y los mensajes de WhatsApp para vender proyectos de millones de dólares.

Sin capital inicial ni rondas de inversión por detrás, pero con una idea validada por su propia experiencia, dos amigos de toda la vida detectaron una oportunidad que muchos otros pasaban por alto.

Y lanzaron Winbuild, una startup que ya trabaja con más de 100 desarrolladoras inmobiliarias, administra más de 400 proyectos en la región y proyecta cerrar el 2026 con una facturación cercana a los u$s 750.000.

Pero la historia empezó mucho antes de que existiera la empresa…

Dos amigos y una oportunidad

Amigos de la infancia, Javier Cohen Kichik y Ariel Kuperman llegaron al ecosistema emprendedor desde lugares distintos.

Con perfiles académicos y trayectorias profesionales diferentes, ambos aportaron conocimientos complementarios que terminaron siendo claves para el surgimiento de Winbuild.

Kuperman es ingeniero industrial, maestro mayor de obras y pasó más de una década liderando operaciones y equipos numerosos dentro del mundo corporativo. Con el tiempo se especializó en gestión de producto y experiencias inmersivas en arquitectura y tecnología.

Cohen Kichik, en cambio, construyó su carrera dentro del ecosistema emprendedor. Hace más de diez años atrás, fundó Buenos Aires Delivery, una de las primeras plataformas de delivery online del país, en momentos en que la mayoría de los pedidos todavía se hacían por teléfono. El crecimiento fue tan acelerado que, para 2014, la compañía terminó siendo adquirida por Delivery Hero.

“Yo tenía el conocimiento sobre experiencias inmersivas y tecnología aplicada a la arquitectura. La pata que me faltaba era alguien con experiencia en startups y escalamiento. Ahí apareció Javi”, recuerda Kuperman.

El problema que nadie estaba mirando

Mientras recorrían el mercado inmobiliario se dieron cuenta de que las desarrolladoras, al comercializar sus proyectos de pozo, siguen utilizando formatos tradicionales: brochures en PDF, renders aislados y planos enviados por separado.

Cuando alguien compra un departamento terminado puede recorrerlo, tocarlo y visualizarlo. En un proyecto de pozo, en cambio, compra una promesa, una ilusión. “Lo que vende una desarrolladora es algo que todavía no existe”, remarca el fundador.

Mientras el cliente intentaba imaginar cómo sería su futura vivienda, los vendedores dedicaban gran parte de su tiempo a responder consultas repetitivas, actualizar disponibilidad o enviar documentación por distintos canales.

Ahí nació la idea de Winbuild.

El primer producto fue un showroom virtual inmersivo. La propuesta consistía en permitir que cualquier potencial comprador pudiera recorrer un edificio antes de que fuera construido.

A través de un enlace web, los usuarios pueden explorar el entorno donde se ubicará el proyecto, visualizar vistas futuras, recorrer amenities, ingresar a departamentos específicos, analizar terminaciones y consultar disponibilidad y precios actualizados en tiempo real. Todo desde una computadora o un celular.

A medida que los showrooms comenzaban a mostrar resultados, llegaron los primeros clientes y, poco después, una inyección de capital de Eitan Silberstein, socio de la desarrolladora Bluegrey y también usuario de la plataforma, que decidió sumarse como inversor.

A partir de entonces, la validación del mercado llegó rápido. En solo 12 meses, Winbuild pasó de cero a más de 100 desarrolladoras clientes, entre las que figuran compañías como Martín Pinus, Portland, Red Suma, Rosbaco, Root y Korn.

Sin embargo, los fundadores entendieron pronto que el showroom virtual no podía ser el único producto. “El showroom genera el efecto wow, pero eso solo no construye una compañía”, explicaron.

La startup comenzó entonces a idear nuevas soluciones para que las desarrolladoras pudieran comercializar mejor. Así, se fue construyendo un ecosistema tecnológico que hoy incluye un CRM especializado para real estate, landing pages autoadministrables, integración con WhatsApp y Meta, herramientas de seguimiento de leads, administración de unidades, monitoreo de avance de obra y un módulo específico para inmobiliarias y brokers.

Menos consultas, más ventas

Según datos relevados por la empresa entre sus clientes, la utilización de la plataforma puede generar mejoras promedio de hasta 30% en las tasas de cierre.

La explicación -aseguran- está en la reducción de incertidumbre. Y es que cuando los compradores pueden comprender mejor el proyecto y visualizar los espacios, toman decisiones con mayor confianza.

Para los fundadores, parte del crecimiento también responde a una transformación que atraviesa al sector. Tradicionalmente, las desarrolladoras dependían de inversores recurrentes y de inmobiliarias para comercializar sus proyectos. Hoy ese modelo comienza a cambiar.

“Vemos que los desarrolladores están empezando a salir a vender por su cuenta y necesitan herramientas para hacerlo”, explica Kuperman.

El próximo objetivo

La expansión internacional ya comenzó. Además de Argentina, Winbuild opera en Uruguay, Paraguay y Perú. Ahora analizan nuevos mercados de América Latina e incluso oportunidades vinculadas al segmento latino de Estados Unidos.

Hoy, cuando hablan del futuro, los fundadores ya no se definen como una empresa que crea recorridos virtuales. Su objetivo es mucho más ambicioso.

Quieren convertirse en la infraestructura comercial del real estate. Y para ello aspiran a que las desarrolladoras gestionen desde Winbuild toda la información relacionada con la venta de sus proyectos, desde el primer contacto con un potencial comprador hasta la comercialización final de cada unidad.

Con una ronda de inversión en preparación para acelerar el crecimiento y una meta de cuadruplicar tanto la facturación como la cantidad de clientes durante los próximos años, sienten que apenas están comenzando.