Chevron planea invertir u$s 7.000 millones para más que duplicar su producción petrolera en Venezuela durante los próximos cinco años, en el primer gran compromiso de una petrolera estadounidense en el país latinoamericano desde que la administración Trump derrocó al ex mandatario Nicolás Maduro.
La Casa Blanca viene presionando a las empresas internacionales para que inviertan en Venezuela, en su intento por aumentar el suministro de petróleo bajo control estadounidense proveniente del país. El secretario de Energía, Chris Wright, visita Caracas esta semana para anunciar compromisos de empresas estadounidenses e impulsar nuevas inversiones.
Chevron informó el miércoles que había acordado nuevos términos para sus operaciones con la petrolera estatal PDVSA y que los planes de inversión a través de sus distintas empresas conjuntas en el país elevarían la producción a 600.000 barriles diarios. El grupo, con sede en Houston, agregó que había obtenido los derechos para desarrollar dos nuevos yacimientos en la región de Carabobo, dentro de la rica faja petrolera del Orinoco.
Mike Wirth, CEO de Chevron, dijo que la decisión de expandir su operación en Venezuela “refleja nuestra confianza en el profundo potencial de recursos del país” y afirmó que el país sería una parte competitiva de su portafolio “durante décadas”.
Chevron señaló que el crudo venezolano —que suele ser pesado y de extracción y transporte difíciles— tendría un costo total inferior a u$s 20 por barril. Sus nuevas áreas están ubicadas junto a las participaciones existentes en las empresas conjuntas.
La compañía fue una de las que mantuvo sus operaciones en Venezuela pese a las sanciones estadounidenses y Washington la consideraba un freno al creciente control de Rusia y China sobre el sector petrolero del país.
Las estadounidenses ExxonMobil y ConocoPhillips se han mostrado hasta ahora reticentes a avanzar en Venezuela, tras perder activos por miles de millones de dólares en las expropiaciones estatales.
La italiana Eni y la española Repsol también continuaron operando en el país bajo las sanciones estadounidenses. Eni afirmó que podría elevar su producción de petróleo de 12.000 a 200.000 barriles diarios o más, aunque no confirmó un plan de inversión.
La administración Trump defendió esta semana su emprendimiento paralelo para impulsar el sector petrolero venezolano. Alejandro Betancourt, dueño de la segunda mayor petrolera privada de Venezuela y una figura polémica en el país, es el socio de Estados Unidos en un grupo que controlará cerca de una quinta parte de las reservas petroleras de la nación latinoamericana.

La empresa de Betancourt comenzó a buscar potenciales inversores para los 17 yacimientos a los que tiene acceso, con el objetivo de atraer u$s 100.000 millones en inversiones al país. El acuerdo de Chevron no está vinculado a esas gestiones.
La producción actual de Chevron en el país es de 280.000 barriles diarios, frente a los 50.000 barriles de hace unos años, señalaron analistas de RBC Capital en un informe difundido esta semana tras una reunión con la directora financiera de la compañía, Eimear Bonner.
Bonner sostuvo que se necesitarían “protecciones fiscales”, como derechos de arbitraje internacional, para que Chevron invierta más en Venezuela, agregaron los analistas.
BP y Shell anunciaron ambas nuevos proyectos en Venezuela este año, con la mayor parte de sus nuevas inversiones concentradas en yacimientos de gas offshore.

















