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Durante los últimos años, las compañías tecnológicas fueron las grandes ganadoras del mercado bursátil. El avance de la inteligencia artificial, la inversión multimillonaria en centros de datos y la expectativa de una revolución tecnológica impulsaron las cotizaciones de gigantes como Nvidia, Microsoft y Alphabet.
Sin embargo, el fuerte crecimiento de estas empresas también elevó las valuaciones y encendió algunas señales de alerta entre los analistas. Si bien la inteligencia artificial sigue siendo una de las tendencias con mayor potencial de largo plazo, los expertos sostienen que apostar exclusivamente a las tecnológicas ya no es suficiente para construir una cartera sólida.
“La IA es una transformación real, no una moda pasajera”, afirmó Nahuel Bernués, asesor financiero, fundador y CEO de Quaestus Advisory. No obstante, aclaró que el escenario actual exige una mirada más selectiva: “Lo que cambió es que dejó de alcanzar con comprar el bloque de las grandes tecnológicas”.
La inteligencia artificial sigue teniendo potencial, pero ya no es lo mismo
La euforia que rodeó a las empresas vinculadas a la inteligencia artificial generó subas extraordinarias en los últimos años. Sin embargo, el desempeño reciente demuestra que el sector comenzó a mostrar diferencias entre compañías.

Según explicó Bernués, en 2025 apenas dos de las denominadas “Siete Magníficas” lograron superar el rendimiento del índice S&P 500. Mientras Nvidia avanzó 38,9% y Alphabet 65,4%, el resto de las integrantes registró ganancias más moderadas, incluso por debajo del avance del índice estadounidense, que acumuló una suba de 16,4%.
Para el especialista, esta situación deja una enseñanza clara para los inversores. “Mucha gente entró a estas acciones porque venían subiendo, no porque analizara el negocio, y ese es el tipo de posición que más sufre cuando el viento cambia”, señaló.
Por eso, considera que la tecnología continúa siendo un sector atractivo, pero con un enfoque diferente. “Tecnología tiene futuro, pero conviene elegir nombres, no comprar la etiqueta”, resumió.
El riesgo de apostar todo a las Siete Magníficas
Uno de los principales peligros de concentrar una cartera en las grandes tecnológicas es que, aunque se trate de empresas distintas, todas dependen en gran medida de un mismo factor: el desarrollo y la monetización de la inteligencia artificial.
“Si ese tema se frena, caen todas juntas, y tener siete acciones distintas no te protege de nada porque en el fondo es una sola apuesta repetida siete veces”, advirtió Bernués.
A eso se suma una cuestión de valuación. El grupo concentra cerca del 35% del valor de mercado del S&P 500, pero genera aproximadamente el 20% de las ganancias corporativas del índice. Según el especialista, este desbalance puede transformarse en un problema si las expectativas de crecimiento no se cumplen al ritmo esperado por Wall Street.

En este contexto, algunos analistas internacionales también observan que el mercado podría estar descontando un escenario demasiado optimista respecto al negocio de la inteligencia artificial. El interrogante ya no pasa por si esta tecnología transformará la economía, sino por la velocidad con la que las empresas lograrán convertir las enormes inversiones actuales en ganancias concretas.
Por qué se recomienda reducir exposición
La recomendación de varios expertos no consiste en abandonar las posiciones vinculadas a la IA, sino en evitar que el entusiasmo lleve a asumir riesgos excesivos.
A medida que las acciones se encarecen y las expectativas aumentan, crece la posibilidad de que cualquier resultado inferior al esperado genere fuertes correcciones. Por esa razón, algunos especialistas prefieren tomar ganancias parciales en los activos que más se apreciaron, mantener liquidez disponible y evitar que una única temática domine toda la cartera.
La lógica detrás de esta estrategia es que, cuanto más consenso existe sobre una oportunidad de inversión, mayor suele ser el impacto cuando aparece la primera decepción relevante. Como suelen señalar los grandes inversores, los momentos que parecen más seguros muchas veces son los que esconden mayores riesgos.
En qué sectores invertir para diversificar una cartera
Para quienes buscan reducir su dependencia de las tecnológicas, Bernués propone una estrategia conocida como “core-satélite”, que combina estabilidad con oportunidades de crecimiento.
“El core, entre 60% y 70% de la cartera, va en diversificación amplia y real entre renta fija y variable: índices globales y sectores con lógica propia como salud, financieras e industriales, que no dependen del ciclo tecnológico”, explicó.

Estos sectores suelen responder a dinámicas diferentes a las de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial, por lo que pueden ayudar a amortiguar la volatilidad en caso de una corrección del sector tecnológico.
Entre las alternativas que destaca es especialista aparecen:
- Empresas del sector salud.
- Compañías financieras.
- Industrias tradicionales.
- Bonos y otros instrumentos de renta fija.
- Índices globales ampliamente diversificados.
- Mercados emergentes.
- Empresas medianas con potencial de crecimiento.
Según Bernués, esta parte de la cartera es la que permite sostener el patrimonio cuando el mercado atraviesa períodos de incertidumbre o cuando cambia la narrativa dominante.
Cómo invertir en inteligencia artificial sin concentrar todos los riesgos
El asesor financiero aclara que diversificar no significa renunciar al potencial de la tecnología. Por el contrario, considera que todavía existen oportunidades interesantes dentro del universo de la IA, aunque con una selección más cuidadosa.
“El satélite, el 30% o 40% restante, es la táctica de convicción: ahí sí entra tecnología, pero eligiendo nombres puntuales en lugar de comprar el grupo entero”, indicó.
Además, sugiere ampliar la mirada hacia compañías que se benefician indirectamente del desarrollo de la inteligencia artificial. Entre ellas menciona empresas vinculadas a infraestructura, energía y proveedores esenciales para sostener el crecimiento de los centros de datos y los sistemas de IA.
“La ventaja de este tipo de cartera es que separa lo que te protege de lo que te hace ganar: si el tema de moda se enfría, no se cae toda la cartera”, concluyó.
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