En esta noticia

Distintas señales del mercado coinciden en que el tipo de cambio en Argentina podría subir, aunque no esperan un movimiento al alza de forma abrupta.

Pese a ello, los inversores siguieron demandando instrumentos de cobertura cambiaria. Cuál es el dinámica para el dólar que proyectan los inversores hacia los próximos meses.

Suba sin volatilidad

Si bien el mercado espera una suba en el dólar, los inversores no están viendo un escenario disruptivo desde el lado cambiario de cara a los próximos meses

Cuando se analiza los dólar breakeven implícito en las Lecaps y Boncaps, con un MEP actual cercano a los $1523, el mercado descuenta una trayectoria de depreciación gradual del tipo de cambio, sin expectativas de un salto brusco en los próximos meses.

Los distintos vencimientos ubican ese dólar de equilibrio entre aproximadamente $1540 para julio y $1700 hacia enero de 2027, lo que implica una suba acumulada de alrededor del 12% respecto de los niveles actuales.

En el corto plazo, el sendero implícito refleja aumentos moderados, de entre 1% y 7%, mientras que hacia fines de 2026 las expectativas de depreciación se acercan al 10%.

A su vez, los precios de los contratos de dólar futuro también anticipan una suba progresiva del tipo de cambio.

Las cotizaciones implícitas se ubican por encima de los valores actuales y muestran un recorrido que llevaría al dólar hacia la zona de $1.600 hacia fines de 2026, aunque todavía dentro del rango previsto por las bandas cambiarias.

La curva de devaluación implícita de en los contratos de dólar futuro muestra que el mercado espera una aceleración del ritmo de depreciación del peso durante los próximos meses, aunque de forma gradual.

En el tramo más corto de la curva, la tasa anual equivalente (TEA) implícita es de apenas 9%, reflejando expectativas de estabilidad cambiaria en el muy corto plazo.

Sin embargo, a partir del segundo contrato la curva da un salto hasta 18,9%, para luego ubicarse en 20,5% al tercer mes y 21,9% al cuarto.

Las expectativas continúan incrementándose en los vencimientos del tramo medio, con la tasa implícita alcanzando 22,6% al 23,5%, lo que evidencia que el mercado espera una depreciación algo más acelerada durante la segunda mitad del año, aunque siempre dentro de un proceso ordenado.

En el tramo medio y largo, la curva prácticamente se aplana. Las tasas implícitas se mantienen entre 23,3% y 23,8% anual.

Por lo tanto, dicha estabilidad en la parte larga de la curva indica que los operadores no están descontando una devaluación abrupta, sino un sendero de depreciación relativamente constante, con una tasa anualizada cercana al 23% a 24%, consistente con un esquema de ajuste cambiario gradual.

Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap Grupo Financiero, espera una suba leve en el dólar hacia los próximos meses.

“En las últimas semanas vimos el tipo de cambio moverse en línea con el índice del dólar global, lo que también permitió que el tipo de cambio real acotara su apreciación. En este contexto, y en lo que resta del año, estamos en línea con las expectativas del mercado, que contemplan una depreciación gradual del tipo de cambio sin saltos bruscos”, comentó.

Por su parte, Matías Ballestrín, jefe de Inversiones de Banco Piano, también espera una dinámica cambiaria al alza pero moderada.

“Vemos un dólar que, si bien puede ir ajustando, no se ve gran volatilidad. La curva de tasas en pesos muestra la misma expectativa. El segundo semestre siempre es un poco más exigente en materia cambiara, pero se ve ingreso de dólares. Reafirma esto cada emisión nueva de ON, donde hoy sobra flujo”, dijo Ballestrin.

Finalmente, y mirando hacia adelante, Nery Persichini, estratega jefe de GMA Capital, alertó que el panorama continúa mostrando factores que podrían apuntar a una mayor presión cambiaria. Sin embargo, no espera un movimiento fuerte para el tipo de cambio.

“La desaceleración de las liquidaciones del agro, la creciente incertidumbre asociada al calendario electoral y un contexto internacional que podría dejar de ser tan benigno. En este marco, esperamos una mayor volatilidad de cara a los próximos meses y proyectamos que el dólar se mueva en un rango crecientemente amplio, entre los $1.505 y $1.680 hacia fin de año”, detalló.

Oferta de cobertura cambiaria

Lo más relevante es que el incremento del dólar en las últimas jornadas sigue sin venir acompañado de indicios de intervención oficial en los mercados secundarios.

El volumen negociado de la D31L6, la letra dólar linked de menor plazo, alcanzó los u$s 118 millones en la rueda del lunes, siendo un nivel que permanece muy por debajo de los máximos observados durante la segunda semana del mes, cuando promedió u$s 326 millones diarios.

A su vez, el interés abierto en los contratos de dólar futuro retrocedió en u$s 11 millones, acumulando su cuarta caída consecutiva.

En este contexto, las tasas implícitas de los futuros continúan normalizándose.

El contrato con vencimiento en julio siguió recuperando terreno respecto del resto de la curva y frente a las tasas en pesos, al cerrar con una tasa implícita del 14,2% anual, luego de haber operado cerca del 8% TNA apenas seis ruedas atrás. Este comportamiento sugiere una recomposición de las expectativas del mercado sin señales de una mayor participación oficial.

Los analistas de PPI agregaron que la menor actividad del BCRA en los mercados secundarios no implica necesariamente una reducción de la cobertura cambiaria provista por el sector público.

“Nuestra hipótesis sigue siendo que el equipo económico trasladó buena parte de esa oferta hacia el mercado primario en la última licitación del Tesoro. No es un dato menor que los instrumentos dólar-linked hayan explicado el 24,8% del monto adjudicado la semana pasada”, sostuvo.

En la última licitación, los instrumentos vinculados al dólar explicaron 24,8% del monto adjudicado.

Según cálculos de PPI, la cobertura cambiaria provista por el sector público al sector privado siguió aumentando durante julio.

Tras expandirse en más de u$s 2100 millones entre mayo y junio, desde PPI estiman que este mes habría vuelto a incrementarse en torno a u$s 2540 millones hasta el momento, hasta alcanzar aproximadamente u$s 8870 millones, incorporando ya los u$s 967 millones adjudicados en instrumentos dólar-linked en la última subasta.

Entre los datos que aportan desde PPI agregan que el interés abierto en futuros de dólar cayó durante las últimas tres ruedas (-u$s 48 millones acumulados), en paralelo con la recuperación del tipo de cambio oficial.

Por otro lado, le suman que el volumen operado en la letra dólar linked a julio (D31L6) y en la que se concentró buena parte de la intervención previa, se moderó sensiblemente ya que el volumen promedio fue de apenas u$s 87 millones diarios la semana pasada, muy por debajo de los u$s 236 millones registrados la semana anterior.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, reconoció que el deslizamiento cambiario en mayo y junio acomodó al tipo de cambio real en un nivel más cómodo, descomprimiendo la presión que se había acumulado desde las elecciones de octubre.

Sin embargo, resalta que el BCRA viene recomponiendo significativamente su poder de fuego para enfrentar episodios de volatilidad.

“La entidad monetaria ha ampliado su capacidad de intervenir dando cobertura en el mercado de futuros y mediante venta de instrumentos dólar linked en el secundario. Todo esto, sumado al sostenido ingreso de dólares comerciales y a la notable mejora del nivel de reservas netas (por compras de divisas y renegociación de pasivos), reducen la incertidumbre con respecto a la trayectoria del dólar en los próximos meses”, detalló Ortiz Villafañe.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, tampoco espera una suba significativa del tipo de cambio en los próximos meses.

Entre sus argumentos, remarcó que uno de los principales factores es que el sector agropecuario viene demorando las liquidaciones respecto del promedio de los últimos años, lo que implica que todavía queda un importante flujo de divisas por ingresar.

“Las estimaciones indican que la cosecha tendrá un rendimiento algo superior, por lo que, con precios similares o incluso más altos, el Banco Central contará con un mayor volumen de dólares provenientes del agro”, indicó.

Además, le sumó otros factores de oferta de divisas que aún están pendientes, como las emisiones de obligaciones negociables (ON) y, en un horizonte de los próximos 12 meses, los ingresos extraordinarios que podrían generarse por el proceso de privatización de empresas públicas, entre ellas Aysa y Aerolíneas Argentinas.

“En conjunto, estos flujos deberían contribuir a sostener la oferta de dólares y a mantener la estabilidad cambiaria en los próximos meses”, consideró Lazzati.

¿Variables locales o externas?

Con el riesgo país operando en torno a los 400 puntos, el contexto internacional cobra un peso cada vez mayor para los activos argentinos.

Si bien los factores locales continúan siendo determinantes, el mercado sigue de cerca la evolución de las variables globales, especialmente aquellas que pueden modificar los flujos de capital y la liquidez en dólares a nivel internacional.

El dólar en el mundo subió en el ultimo mes y el tipo de cambio en Argentina también se desplazó al alza.

Es decir, el tipo de cambio local acompañó la tendencia global.

Por lo tanto, los inversores no solo están atentos a los drivers locales, sino también a los externos.

Agustín Helou, trader de Portfolio Investments, remarcó que los cambios en las expectativas de la política monetaria de EUU afectan al dólar en Argentina, lo hacen aún más cuando también impacta en emergentes en general y especialmente en el real brasilero.

De cualquier manera, Helou considera que la dinámica del tipo de cambio depende de lo que ocurra con las variables domésticas.

“Creo que estamos con una dinámica bastante propia, y que más allá de lo que pase con ese dato no creo que nos modifique la tendencia o camino que llevamos. Si puede suavizarlo o exacerbarlo. Pero hoy creo que nuestro juego ahora en el segundo semestre es la estacionalidad, emisiones de corporativos y sub-soberanos que pueda haber en dólares, etc”, afirmó.

Lisandro Meroi, Research Analyst de TSA Bursátil, afirmó que, respecto a dolarización de carteras, la clave pasa por el sendero del del tipo de cambio durante el segundo semestre del año.

“Luego de la recuperación del tipo de cambio oficial en términos nominales, el mercado duda sobre una recomposición en términos reales”, detalló.

En ese sentido, agregó que, suponiendo que el tipo de cambio siga un sendero optimista para igualar la desaceleración en la inflación (y no perder en términos reales), los retornos posibles de la curva en pesos no parecen atractivos para instrumentos CER y menos aun para tasa fija en pesos.

Ahora bien, también advierte que, si el deslizamiento del dólar buscara una recomposición en términos reales, podríamos entrar en terreno de retornos negativos en moneda dura.

“El foco deberá estar en el balance entre oferta y demanda de dólares en los próximos meses. En este contexto, y más allá de la oferta de dólares que pueda aportar el agro, el foco gira cada vez más hacia la contribución del sector energético. Sin embargo, el retroceso en el precio del petróleo genera algunas dudas sobre los flujos de oferta por esta vía, con un panorama internacional que parece encaminarse hacia una resolución, aunque todavía con un componente de incertidumbre”, sostuvo.