El último dato de inflación sorprendió positivamente al mercado y los analistas se entusiasma con ver un IPC más bajo hacia adelante.
Los inversores buscan oportunidades en bonos en pesos mientras esperan que el proceso de desinflación se acelere. Cuales son los bonos recomendados por los especialistas.
Esperando menos inflación
Con el dato de junio, la inflación perforó el 2% mensual por primera vez desde agosto de 2025. A su vez, el dato fue algo mejor a lo pronosticado por el REM ya que esperaba 2% y el IPC terminó siendo 1,9%.
Por otro lado, la inflación núcleo dio apenas 1,6%, siendo este el segundo registro más bajo de toda la era Milei.
Hacia adelante, el mercado tiene incluido en los precios un IPC para julio sin cambios, es decir, de 1,9% mensual. Luego, los inversores se preparan para una baja aun mayor en la inflación, bajando a niveles de 1,5% en agosto u finalizando el año en niveles de 1,4%.
Es decir, si bien la desinflación podría evidenciar una pausa en julio, la misma luego sería reanudada con fuerza para acercar el IPC mensual a la barrera de 1%.

Los analistas de Research Mariva remarcaron que la inflación de junio sorprendió ligeramente a la baja, a la vez que destacaron que la inflación subyacente se moderó al 1,6% mensual desde el 1,9% de mayo.
Según sus cálculos, estos registros provocaron una reducción del promedio móvil de tres meses al 1,9% desde el 3% de marzo y refuerza la idea de que la desinflación está recuperando impulso.
A su vez, esperan que la tendencia de la inflación siga siendo a la baja.
“El impacto menguante de las perturbaciones anteriores en los precios de la carne, el combustible y los servicios públicos, junto con las estrictas condiciones monetarias y los esfuerzos del BCRA por limitar la volatilidad cambiaria y de las tasas de interés, deberían respaldar una renovada tendencia a la baja”, afirmaron desde Research Mariva.
Según el escenario base de Research Mariva, la inflación mensual promediaría el 1,3% durante los próximos tres meses, caería por debajo del 1% en el cuarto trimestre de 2026 y finalizaría el año en el 25%.
Mirando los break even
Tras conocerse los últimos datos de inflación, el break-even continuó bajando hasta estabilizarse en torno al 18,5% anual hacia comienzos de julio.
Esta dinámica sugiere que el mercado consolidó una visión más optimista sobre el proceso de desinflación y redujo las expectativas de inflación para la segunda mitad de 2026.
Es decir, los precios de los activos reflejan una mayor confianza en que la inflación seguirá moderándose, disminuyendo la prima que los inversores exigen para protegerse mediante instrumentos indexados por CER.

Los analistas de Max Capital coincidieron en que las expectativas para la inflación de julio se ubican en torno al 1,6% o menos, con los alimentos básicos avanzando alrededor de 1% mensual.
“Las tasas reales implícitas de los forwards actualmente están alineadas con nuestra visión, y las break-even también en línea con nuestras proyecciones”, detallaron.
En ese sentido, con una inflación a la baja y tasas nominales estables, desde Max Capital proyectan un escenario de tasas reales al alza en los próximos meses.
“Creemos que el gobierno necesitará llegar a 2027 con tasas reales más elevadas, normalizando gradualmente la política monetaria. En consecuencia, esperamos que las tasas nominales permanezcan en torno al 20% a 25% durante más tiempo, a pesar de una inflación más baja, que proyectamos se estabilice alrededor de 1,4% a 1,5% mensual durante el cuarto trimestre de 2026”, dijeron.

La inflación de alta frecuencia alineada
La inflación de alta frecuencia también está mostrando señales positivas en materia de dinámica inflacionaria.
La misma ha mostrado una fuerte desaceleración y se encuentra en mínimos de julio de 2025, confirmando el proceso de desinflación que se inició en marzo pasado.
Por lo tanto, la expectativa incluida en los break even de mayor desinflación se ve confirmado también con los datos de IPC de alta frecuencia que apuntan en la misma dirección.
Desde Adcap Grupo Financiero resaltaron que la inflación de junio, por debajo del 2%, confirma el proceso de desinflación a la vez que remarcaron que la inflación se desacopló de la dinámica cambiaria
Por otro lado, consideran que la marcha en la inflación de alta frecuencia es consistente con la continuidad del proceso de desinflación y que la inflación implícita (breakeven) se mantuvo bien anclada pese a la volatilidad cambiaria.
“Pese al aumento de la volatilidad, el traslado de la depreciación cambiaria a los precios sigue siendo limitado. Tras el dato de inflación, las expectativas implícitas para el segundo semestre de 2026 se estabilizaron en torno al 18,5%.”, dijeron.

Inversiones en pesos
Una de las opciones que encuentran los inversores para posicionarse en pesos es en bonos CER.
La principal señal de la curva CER es que la curva mantiene una pendiente positiva, es decir, los bonos de corto plazo ofrecen rendimientos reales cercanos a 0% a 4%, mientras que los títulos de mayor duración rinden entre 8% y 9% anual real.
Esto implica que el mercado exige una mayor tasa para invertir a plazos más largos, reflejando una prima por duración y por la incertidumbre sobre la evolución de la inflación y la política económica en los próximos años.
Al mismo tiempo, la pendiente comienza a aplanarse en los vencimientos más largos, lo que sugiere que el mercado espera que las tasas reales se estabilicen cerca del 9% anual.
Desde una perspectiva de inversión, la curva indica que extender duración sigue siendo recompensado con mayores rendimientos reales, aunque el premio adicional disminuye a medida que se avanza hacia los vencimientos más largos.
Esto refleja que el mercado continúa demandando una compensación importante para asumir riesgo de largo plazo, pero considera que el grueso del ajuste de tasas ya se encuentra incorporado en los precios.

Desde One 618 detallaron que su escenario base se encuentra en línea con el consenso del REM.
El mismo contempla que la inflación baje un escalón más hacia el rango de 1,7%% a 1,8% y se mantenga en ese nivel, si bien el sendero implícito en los precios de mercado es más optimista.
Según sus cálculos, en términos anuales, la inflación cerraría en 30,1% en 2026 y 22,3% en 2027, reflejando un proceso de desinflación sostenido.
Desde el lado de las inversiones, desde One 618 insisten en que con la desinflación consolidándose, la curva CER deja poco margen para una compresión adicional de los rendimientos, por lo que prefieren inclinarse por el tramo medio y largo de la curva.
“En el tramo medio, las forwards implícitas por encima del 10% promedio nos parecen altas, por lo que vemos valor en los bonos CER a septiembre de 2027 (TZXS7) y diciembre de 2027 (TZXD7). En términos generales, seguimos prefiriendo CER por sobre tasa fija. Los vencimientos más largos de la curva CER ofrecen un margen acotado para seguir capturando ganancias de capital. Creemos que queda valor en los nuevos duales CER con mayor duración (TXMJ9 y TXMD9)”, indicaron.

A la hora de posicionarse en bonos CER es importante entender también la dinámica de dichos bonos.
Durante el primer trimestre del año se observa una fuerte compresión de las tasas reales, que en algunos tramos de la curva llegaron incluso a terreno negativo.
Sin embargo, a partir de abril la tendencia comenzó a revertirse. La implementación del nuevo esquema cambiario, junto con episodios de mayor volatilidad financiera, llevó al mercado a exigir nuevamente rendimientos reales más elevados, especialmente en los bonos de mayor duración.
Hacia julio, la curva CER se estabilizó con tasas positivas en prácticamente todos los vencimientos, en muchos casos cercanas al 5% a 8% anual real, reflejando una normalización de las valuaciones y una mayor confianza en el proceso de desinflación, aunque manteniendo una prima de riesgo para los plazos más largos.
En este contexto, el mercado pasó de descontar un escenario de tasas reales excepcionalmente bajas a uno más consistente con una economía que continúa desinflándose, pero donde los inversores siguen demandando una compensación significativa por mantener exposición de largo plazo.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, agregó que las inversiones en pesos dependerán de las perspectivas sobre la inflación que tenga cada agente.
“Para perfiles constructivos en nominalidad, el carry en Lecaps cortas sigue teniendo sentido, con la posibilidad de estirar hacia tasa fija 2027 para quienes toleren duration. Sin embargo, el deslizamiento del dólar de las últimas semanas volvió a dejar en evidencia lo rápido que se evaporan esas ganancias medidas en dólar cuando el tipo de cambio se mueve”, explicó.
Por otro lado, y para quienes prefieran cubrirse ante una eventual aceleración de la nominalidad, Franco entiende que los bonos CER del fin de año y comienzo de 2027 continúan ofreciendo tasas reales positivas en ese tramo.
“Mantenemos la visión de que las forwards de los CER 2028 (TZX28) conservan atractivo para inversores dispuestos a convivir con la volatilidad del ciclo electoral”, detalló.

Menos traslado a precios
Un dato clave también sobre la marcha inflacionaria es el limitado traslado a precios que se ha evidenciado a partir de la suba del dólar en las últimas semanas.
En el ultimo medio y medio, el dólar subió más del 5%, aunque los precios no se movieron con la misma dinámica.
Con la desinflación acelerando desde abril de 2026, desde entonces se exhibe uno de los menores niveles de pass-through cambiario de las últimas décadas.
A diferencia de lo ocurrido en las devaluaciones de 2014 o 2023, donde una gran parte de la suba del dólar terminó reflejándose rápidamente en la inflación, el impacto sobre los precios en el escenario actual fue significativamente más acotado.
Es decir, esta evidencia sugiere que la relación entre el tipo de cambio y la inflación se debilitó.
Pese al aumento de la volatilidad cambiaria tras la implementación del esquema de bandas, la inflación no reaccionó con la misma intensidad que en episodios anteriores, lo que refleja una menor transmisión de los movimientos del dólar hacia los precios.
Esto constituye una señal favorable para el proceso de desinflación, ya que implica que eventuales ajustes cambiarios tendrían un efecto más limitado sobre la dinámica inflacionaria que en el pasado.
Por lo tanto, es determinante para las inversiones en pesos.
Los analistas de Adcap Grupo Financiero favorecen a los bonos CER, donde siguen viendo entre 1,5 y 4 puntos porcentuales adicionales de rendimiento nominal bajo su escenario de inflación.
En ese sentido, ven valor en el Boncer a diciembre 2026 (TZXD6), que ofrece un rendimiento real de 2,5%, equivalente a aproximadamente 25,5% nominal según sus proyecciones de inflación, lo cual es por encima del 24% que ofrecen actualmente los bonos a tasa fija.
A mediano plazo, desde Adcap Grupo Financiero favorecen el Boncer a diciembre de 2027 (TZXD7), que rinde 6,8% real y presenta una menor exposición a nuevas emisiones del Tesoro.
“En los instrumentos a tasa fija mantenemos una postura neutral, especialmente porque esperamos que las expectativas implícitas de inflación (breakeven) permanezcan estables durante los próximos meses”, remarcaron.

Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, desde Research Mariva ven oportunidades diferenciadas en los instrumentos denominados en pesos.
“Más allá del muy corto plazo, seguimos favoreciendo Lecaps. El mercado está empezando a descontar una desinflación más rápida, con tasas de inflación de equilibrio actuales que implican una inflación de alrededor del 28% para 2026. Sin embargo, nuestro escenario base sigue siendo más optimista, con una inflación de fin de año del 25%, lo que sugiere que la curva aún no refleja completamente el alcance de la desinflación que esperamos”, detallaron.
Dentro de este segmento, ven que las Boncap a abril de 2027 (T30A7) y a mayo de 2027 (T31Y7) destacan como sus instrumentos preferidos.
Para los inversores con mayor tolerancia al riesgo y un horizonte de inversión que se extiende más allá de 2027, también ven valor en los bonos vinculados a CER de mayor duración.
“Si el programa económico continúa consolidando la desinflación, tanto los rendimientos nominales como los reales deberían comprimirse, beneficiando a los tramos medio y largo de la curva. Dentro del universo de CER, favorecemos el TZXS8, que ofrece un perfil riesgo-rentabilidad atractivo, con un rendimiento real del 7,9% y una duración de 2,2 años”, especificaron.
















