La mejora en el frente externo permitió que la Argentina cuente con mas recursos para pagar la deuda, reduciendo el riesgo de incumplimiento.
Cuales son las variables clave que miran las tres calificadoras para mejorar la nota de Argentina y qué esperan los analistas sobre el futuro de la deuda soberana local.
Más reservas y nuevo upgrade
Esta semana la calificadora Moody’s mejoró la nota crediticia de la Argentina al elevarla de Caa1 a B3 y, además, cambió la perspectiva de estable a positiva.
Con esta decisión, la calificadora se suma a la tendencia de mejoras observada entre las tres principales agencias internacionales, consolidando al país dentro del rango de calificación B-.
En su informe, Moody’s destacó entre otros temas, el fortalecimiento del frente externo gracias al crecimiento de las exportaciones, el ingreso de inversión extranjera directa en los sectores de energía y minería impulsado por el RIGI y la acumulación de reservas internacionales, con compras por US$12.696 millones en lo que va del año. Asimismo, elevó los techos soberanos en moneda local a Ba3 y en moneda extranjera a B1.
Así, sobresale un tema central detrás del upgrade crediticio que resaltan todas las calificadoras de riesgo y el mismo se basa en la mejora en el frente externo.
Es decir, el BCRA viene comprando reservas a un buen ritmo, lo cual hace que la Argentina cuente con mayores recursos para hacer frente a sus compromisos de pago, permitiendo reducir el riesgo de default.
Dicha merma en tal riesgo conduce a una baja en el riesgo país, a menores tasas de interés de los bonos soberanos y por consiguiente, a los upgrade crediticios.
La entidad monetaria viene teniendo un saldo comprador de dólares durante todo 2026, aunque con una marcada volatilidad entre semanas.

En el acumulado del año ya suma US$12.609 millones, con abril (u$s 2769 millones) y mayo (u$s 2596 millones) como los meses de mayor absorción de divisas. En tanto, junio registró compras por u$s 1418 millones y julio ya acumula u$s 1444 millones, consolidando la continuidad del proceso de fortalecimiento de reservas.
En el corto plazo, las compras de dólares del BCRA se han moderado.
El miércoles la autoridad monetaria adquirió u$s 25 millones, el menor monto desde fines de junio (excluyendo otras ruedas con compras del mismo monto).
Según los analistas de PPI, el promedio móvil de cuatro ruedas descendió hasta u$s 35 millones diarios, muy por debajo de los u$s 279 millones observados durante los primeros cuatro días de la semana pasada.
“Aun así, el Central acumula compras por u$s 1574 millones en julio, equivalentes a un promedio diario de u$s 110 millones, el tercer mejor registro mensual de 2026, solo por detrás de abril y mayo”, dijeron desde PPI.

Observando esta dinámica, Moodys no tardó en elevar la nota a la Argentina.
En un informe enviado a sus clientes, los analistas de Adcap Grupo Financiero remarcaban la mejora en el ritmo de compras de divisas por parte del Banco Central (CB), sugiriendo que, luego de un período de desaceleración, la autoridad monetaria volvió a acelerar fuertemente la acumulación de reservas.
Tras haber caído a un ritmo cercano a u$s 1000 millones mensuales a fines de junio y comienzos de julio, las compras repuntaron con fuerza hasta ubicarse en torno a u$s 2800 millones mensuales a comienzo de mes y a u$s 1500 millones actualmente.
Según resaltan desde Adcap Grupo Financiero, la mejora coincide con una mayor estabilidad del mercado cambiario.
Es decir, consideraron que la menor volatilidad del tipo de cambio permitió al Banco Central volver a intervenir del lado comprador sin generar presiones adicionales sobre el dólar.
En términos de política económica, esta aceleración es una señal positiva, ya que implica una mayor capacidad para recomponer reservas internacionales, fortalecer la posición externa del país y consolidar la estabilidad financiera si el flujo de compras logra sostenerse en las próximas semanas.

Gracias a las compras de dólares, las reservas brutas crecieron desde niveles cercanos a US$30.000 millones hasta rozar los u$s 50.000 millones, mientras que las reservas líquidas, es decir, los activos de disponibilidad inmediata también exhibieron una recuperación significativa, pasando de alrededor de u$s 12.000 millones a más de u$s 25.000 millones.
Es decir, este comportamiento refleja una mayor capacidad de la autoridad monetaria para fortalecer su balance y hacer frente a eventuales tensiones cambiarias.
La mejora también se observa en las reservas netas, que descuentan distintos pasivos del Banco Central. Si bien continúan en terreno negativo bajo la metodología más exigente, la brecha se redujo de forma considerable durante 2026, acercándose a los u$s 4000 millones negativos.
En tanto, una medición alternativa de reservas netas (menos exigente) volvió a terreno positivo y ya supera los u$s 8000 millones, evidenciando una recomposición gradual de la posición externa del BCRA impulsada por la acumulación de divisas y el fortalecimiento de sus activos internacionales.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, también destacó el ritmo de compras de divisas del BCRA y su impacto en las perspectivas para la deuda soberana en dolares.
“El BCRA sigue así fortaleciendo su posición de reservas, siendo este un factor clave para dar en el mediano plazo mayores certezas con respecto a la capacidad de pago de la deuda en moneda extranjera, además de fortalecer la situación patrimonial”, dijo Franco.
Además, resaltó que la solidez del flujo comprador, apoyada en la liquidación del agro, el despegue exportador de hidrocarburos y minería, las colocaciones de bonos en el exterior y el crédito local en dólares, es uno de los activos más valiosos del programa de cara al financiamiento de 2027.

Potencial alcista
Dada la mejora de calificación crediticia y la continua compra de dólares del BCRA, el mercado evalúa las perspectivas para la renta fija local.
Así, los analistas realizan ejercicios bajo distintos escenarios de rendimiento (TIR) para el futuro de los bonos soberanos.
Según un trabajo realizado por los analistas de Grupo SBS, si la TIR de mercado descendiera hasta el 8%, el GD46 y el GD41 generarían retornos cercanos al 14%, mientras que el GD35 rendiría casi 13%.
En un escenario aún más optimista, con una TIR del 7%, los bonos largos podrían ofrecer ganancias superiores al 20%, reflejando su mayor sensibilidad a una baja del riesgo país.
En cambio, el cuadro también pone de manifiesto el mayor riesgo de duración de estos títulos.
Si las tasas subieran hasta el 11% o 12%, los bonos más largos pasarían a registrar pérdidas, mientras que los títulos de vencimiento más corto, como el GD29 y el GD30, seguirían mostrando retornos positivos, aunque más acotados.
En otras palabras, los Globales de largo plazo presentan una relación de mayor riesgo y mayor recompensa: son los que más se benefician si continúa el proceso de compresión del riesgo país, pero también los que más sufrirían ante un deterioro del escenario financiero.
Como conclusión, y tras dicho ejercicio, los analistas de Grupo SBS indicador que siguen favoreciendo el Global 2035 (GD35) y el Global 2041 (GD41), remarcando que ambos títulos continúan ofreciendo la mejor convexidad ante una compresión adicional hacia comparables.
Por su parte, desde Criteria favorecen los bonos de ley local del tramo corto y medio.
“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38″, indicaron.

Mirando comparables
Una manera de poder proyectar las subas de los bonos soberanos es a partir de la comparación entre los bonos soberanos locales y créditos similares.
La curva argentina en dólares ofrece rendimientos de entre 7,6% y 9,0%, con una prima especialmente marcada en los vencimientos cortos y medios.
El bono 2029 rinde 7,6%, unos 40 puntos básicos más que Brasil, 50 puntos por encima de Angola y entre 70 y 120 puntos más que El Salvador, Ecuador, Kenia y Nigeria. En la zona de 2035 a 2038, los títulos argentinos pagan entre 8,8% y 9,0%, frente al 7,7% de Brasil y Egipto, el 7,3% de El Salvador y el 7,4% de Nigeria.
Esto implica un premio de entre 110 y 160 puntos básicos respecto de varios soberanos con calificaciones crediticias comparables.
La diferencia se reduce frente a los emisores percibidos como más riesgosos.
En el tramo medio, Ecuador rinde cerca de 8,7%, apenas por debajo de Argentina, mientras que Kenia se ubica en torno al 8,3%.
En los plazos más largos, los bonos argentinos mantienen una tasa cercana al 9%, prácticamente en línea con Ecuador y Kenia, aunque por debajo del 9,7% que ofrece Angola a 2048.
En síntesis, Argentina continúa pagando una prima relevante frente a Brasil y otros créditos emergentes de alto rendimiento, pero su curva ya converge con la de los soberanos más riesgosos en los vencimientos largos.

Los analistas de PPI resaltaron que la comparación con sus pares sigue siendo relevante. Dentro del universo de soberanos con calificación B- por S&P que seguimos, Moody’s suele ser la agencia más conservadora.
“Las valuaciones todavía no reflejan plenamente esta mejora. En nuestro ejercicio actualizado de comparables B-, incorporando la reacción del mercado de esta mañana, Argentina continúa operando entre 70 y 90 puntos básicos por encima de una curva teórica de soberanos B-“, detallaron.
Además, explicaron que el margen de compresión sigue siendo mayor en el tramo corto, donde los GD29 y GD30 muestran un potencial cercano a los 90 puntos básicos, según sus estimaciones.
A su vez, yendo al tramo largo, según PPI la brecha ronda entre 70 y 95 puntos básicos, aunque la mayor duration se traduce en un potencial de suba de precios cercano al 4,5% para la mayor parte de los Globales largos más líquidos.
Si bien el potencial se mantiene, los analistas del mercado no esperan un rally inmediato.
“No esperamos que la decisión de Moody’s cierre esa brecha de forma inmediata. El upgrade funciona como una confirmación del proceso que viene descontando el mercado y refuerza el argumento de valor relativo. Si el contexto externo acompaña, el próximo tramo de la compresión dependerá menos de la mejora de rating y más de la capacidad de la curva para seguir convergiendo hacia sus pares B-, especialmente si aumenta la probabilidad de que Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados internacionales”, comentaron desde PPI.
Existe consenso entre los analistas que, el hecho de que las tres grandes calificadoras (Moodys, S&P Global y Fitch) hayan elevado la nota a la Argentina, permitirá que nuevos fondos de inversión del exterior puedan posicionarse en deuda local.
La buena noticia para los bonos argentinos es que el posicionamiento que tienen los fondos del exterior en títulos de deuda soberanos locales es bastante baja, dejando espacio para que los fondos se posicionen en dichos instrumentos.
Si bien el potencial se mantiene, los analistas del mercado no esperan un rally inmediato.
Los analistas de Max Capital reconocen que es una buena noticia, aunque con limitado potencial alcista para los bonos.
“Si bien se trata de una señal positiva para Argentina, esperamos un impacto más acotado en el mercado que el observado cuando Fitch y S&P realizaron sus mejoras de calificación, dado que este cambio probablemente ya estaba descontado por el mercado, considerando que ambas agencias ya ubicaban al país en la categoría B-”, afirmaron.
Sobre la calificación de Moody’s, desde el equipo de Research de PUENTE indicaron que no esperan grandes cambios para los bonos hacia adelante.
“En principio, los bonos no reaccionaron mucho a esta noticia, dado que el mercado en su mayor parte ya estaba cerrado. No obstante, tampoco esperamos mucho ajuste tras esta noticia, dado que el repricing de la deuda a un nivel de B- ya se había hecho en su mayor parte luego de las primeras dos acciones de las calificadoras”, afirmaron.















