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Durante los últimos años, la inteligencia artificial convirtió a las grandes tecnológicas en las principales ganadoras de Wall Street.
Empresas como Nvidia, Microsoft o Alphabet concentraron buena parte de la atención de los inversores gracias al boom de los chips y del software vinculado con la IA.
Sin embargo, esa historia está empezando a cambiar.
Según el informe Global Dividends & Buybacks Index de Janus Henderson Investors, la siguiente etapa del ciclo de inteligencia artificial ya no estará dominada únicamente por las empresas tecnológicas.
La construcción de la infraestructura necesaria para sostener esa revolución está impulsando a otros sectores que hasta hace poco permanecían en un segundo plano: materiales básicos, generación eléctrica, infraestructura energética y entidades financieras.
El mensaje del informe es que la IA dejó de ser solamente una historia de software y semiconductores para convertirse en una historia más amplia de infraestructura física.

Del software al cemento
Janus Henderson sostiene que la actual ola de inversiones es muy distinta a la primera revolución digital.
Entre 2005 y 2020, el crecimiento estuvo impulsado por plataformas de consumo como Amazon, Netflix o Apple. En cambio, la etapa actual exige construir activos físicos de enorme escala.
“Los centros de datos deben construirse, la electricidad debe generarse, las redes eléctricas deben ampliarse y el hardware debe producirse”, resume el informe.
Ese cambio explica por qué algunos sectores tradicionalmente considerados “vieja economía” empiezan a mostrar una aceleración mucho mayor que las propias tecnológicas.
El cobre emerge como uno de los grandes ganadores
El caso más evidente aparece en los materiales básicos.
Janus Henderson identifica a este sector como el de mayor crecimiento entre todos los que integran el índice. Durante el primer trimestre de 2026, los dividendos del sector crecieron 19% en términos subyacentes, muy por encima del promedio global del 5%.
La explicación está directamente vinculada con la inteligencia artificial.
El informe atribuye ese crecimiento a la fuerte demanda de minerales críticos como cobre y litio, insumos esenciales para fabricar servidores, centros de datos, infraestructura eléctrica y componentes tecnológicos necesarios para sostener el desarrollo de la IA.
La tendencia también aparece reflejada en distintos mercados.
En Australia, por ejemplo, uno de los principales motores del crecimiento fue BHP Group, que incrementó su dividendo gracias, entre otros factores, al fortalecimiento del precio del cobre. También aparecen compañías como Fortescue entre las mayores contribuyentes al avance del sector.
La electricidad también entra en el centro de la escena
Otro de los beneficiarios inesperados del boom de la IA son las empresas vinculadas con la generación y distribución de energía.
El informe explica que el crecimiento explosivo de los centros de datos está disparando inversiones en generación eléctrica y modernización de redes.
Como consecuencia, el sector de utilities registró un crecimiento subyacente de 9,7% en dividendos durante el primer trimestre, uno de los más elevados del índice.
Para Janus Henderson, la inteligencia artificial ya no demanda solamente procesadores cada vez más potentes, sino enormes cantidades de energía para alimentar esa infraestructura.
Los bancos también ganan con la IA
La sorpresa del informe aparece en el sector financiero.
Aunque la IA suele asociarse con empresas tecnológicas, Janus Henderson considera que los bancos y las aseguradoras son algunos de los mayores beneficiarios potenciales de esta nueva etapa.
La razón es que cuentan con enormes volúmenes de procesos repetitivos, grandes bases de datos y elevados costos operativos, áreas donde la inteligencia artificial puede mejorar la productividad, automatizar tareas, reducir errores y contener el crecimiento de los gastos.
No casualmente, el sector financiero continúa siendo el mayor distribuidor de efectivo del mundo.
Durante el primer trimestre repartió u$s 90.800 millones en dividendos, la cifra más alta entre todas las industrias analizadas. Además, lideró cómodamente las recompras de acciones, con u$s 110.700 millones, equivalente a un tercio del total global.

La tecnología sigue fuerte, pero ya no está sola
Nada de esto implica que las tecnológicas hayan dejado de crecer.
De hecho, el sector registró un incremento subyacente de 7,6% en dividendos y continúa siendo uno de los principales motores de las recompras de acciones, especialmente en Estados Unidos. Empresas como Apple siguen liderando el ranking global de buybacks. Lo que cambia es la composición de los ganadores.
Janus Henderson señala que la fortaleza ya no proviene únicamente de las tecnológicas, sino que ahora también alcanza a sectores como energía, materiales básicos y servicios financieros, una amplitud que considera una señal positiva sobre la solidez del ciclo económico.
El verdadero riesgo para la Bolsa
Paradójicamente, el mayor riesgo que identifica la administradora no es que las empresas estén invirtiendo demasiado en inteligencia artificial. El peligro sería exactamente el contrario.
Según el informe, si el ciclo de inversión en IA se desacelerara porque las compañías dejaran de invertir en centros de datos o encontraran dificultades para financiar nuevos proyectos, el impacto podría extenderse mucho más allá del sector tecnológico y afectar a toda la cadena de empresas que hoy se beneficia del auge de la infraestructura.
Por eso, la lectura de Janus Henderson es que la próxima fase del mercado no dependerá solamente de quién diseñe el mejor modelo de inteligencia artificial, sino también de quién provea el cobre, la electricidad, las redes y el financiamiento necesarios para sostener esa revolución.
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