Derrame si, derrame no. En las conversaciones cotidianas, la gente que escucha datos duros sobre la mejora del PBI o las exportaciones, no deja de preguntarse qué tan real es la bonanza de la que habla el Gobierno. Varios números de la macro lucen bien, y empieza a entenderse el rol en ese salto de sectores como la energía y la minería, que se sumaron el histórico empuje del campo.

¿Pero cuándo esos resultados se van a sentir en todos los rincones del país? ¿Será necesario mudarse a Vaca Muerta para sobrevivir a la crisis del AMBA? Los interrogantes son reales, y no pocos los analistas que creen que si las respuestas no aparecen pronto, a Milei se le va a complicar el plan para ser reelecto.

los analistas que creen que si las respuestas no aparecen pronto, a Milei se le va a complicar el plan para ser reelecto.
los analistas que creen que si las respuestas no aparecen pronto, a Milei se le va a complicar el plan para ser reelecto.

Un informe de la Fundación Mediterránea aportó un dato útil para este debate: la participación de las exportaciones en el PBI llegó a 24%, la más alta de los últimos 20 años. Y aunque acá es un poco obvio el protagonismo que tienen rubros como la venta de combustibles y energía (lideran el ranking, con 43% de suba en el primer semestre), la mejora tiene un alcance más extendido de lo que parece: las provincias cuyas ventas externas se incrementaron más son Catamarca, Jujuy, Santa Cruz y Salta.

Ahora, si se mide el volumen al que llega la mayoría de los dólares, el podio lo tienen Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. El derrame puede tomar tiempo, pero la bonanza presente y futura no pasa solo por la Cordillera. El efecto multiplicador más potente y extendido lo sigue teniendo el agro.

Más datos para tener en cuenta. El RIMI abrió la puerta a una inversión decisiva para el campo, como es la instalación de equipos de riego (que hoy alcanza a solo 5% de la superficie sembrada) y son claves para multiplicar los rindes. Y la demanda creciente de biocombustibles, combinada con la Hidrovía y una baja de costos logísticos, promete complementar el boom de Vaca Muerta desde el centro productivo de la Argentina. No parece una realidad muy lejana.