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Quien busca hoy un plazo fijo tradicional en la web o en el home banking de cualquier banco grande lo encuentra en segundos: hay simuladores, tasas bien visibles y acceso con pocos clics. Pero quien quiere hacer un plazo fijo UVA, el instrumento que en 2026 le gana a la inflación, tiene que buscarlo con lupa. Muchas entidades lo ofrecen, pero lo esconden.

El hecho es que, mientras el plazo fijo tradicional paga tasas que hoy están por debajo de la inflación, el plazo fijo UVA ajusta automáticamente por el incremento de los precios de la economía. Esto protege el poder adquisitivo y hasta, en algunos casos, permite obtener una renta adicional. La diferencia es sustancial y, así, resulta una opción interesante para los ahorristas que buscan resguardar sus pesos.

Plazo fijo: las tasas y la inflación

La inflación de mayo de 2026 fue del 2,1% mensual, según el INDEC. En los primeros cinco meses del año, el índice de precios acumuló un 14,7%, y en los últimos doce meses trepó al 33,2%. Son los datos que determinan si un ahorro rinde o se licúa.

Frente a esos números, las tasas de los plazos fijos tradicionales quedan cortas. En los bancos más grandes del país, los rendimientos cayeron hasta por debajo del 15% anual y rondan un tope de 20%. Según el comparador de tasas del Banco Central, Santander paga 14,5%; Galicia, 15%; Banco Patagonia, 16%; Banco Ciudad, 17%; y Banco Provincia, 19,5%. En términos prácticos, esto significa que un peso depositado en enero de 2026 en un plazo fijo convencional llegó a junio con menos poder de compra que cuando entró.

El efecto no pasó desapercibido para los ahorristas. Según datos del Banco Central, el stock de plazos fijos del sector privado cayó de $ 63,9 billones a $ 63,6 billones en el último mes. Los depósitos se están yendo, o directamente no están llegando, porque el rendimiento no justifica la inmovilización.

Los plazos fijos UVA son una opción válida para proteger los ahorros ante el avance de los precios.
Los plazos fijos UVA son una opción válida para proteger los ahorros ante el avance de los precios.Fuente: ShutterstockShutterstock

Qué es la UVA y por qué importa

La Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) es una referencia de medición creada para indexar instrumentos financieros a la inflación. Su valor se actualiza diariamente en función del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que sigue de cerca la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC.

En términos simples: una UVA de hoy vale más pesos que una UVA de hace un mes, porque los precios subieron. Cuando un ahorrista constituye un plazo fijo UVA, su dinero se convierte en una cantidad de UVAs al valor del día. Al vencimiento, esas UVAs se reconvierten a pesos según su valor actualizado. El resultado es que el capital mantiene su poder adquisitivo: si la inflación fue del 10% durante el período, el saldo en pesos habrá subido aproximadamente un 10%.

El CER, por su parte, es el índice oficial que sirve de base para ese ajuste diario. No es un indicador que el banco fija discrecionalmente: lo publica el Banco Central con base en los datos del INDEC. Eso le da al mecanismo una objetividad que el ahorrista puede verificar de forma independiente.

El plazo fijo que rinde más, pero cuesta encontrar

La mayoría de los bancos ofrece hoy plazos fijos UVA precancelables con un plazo mínimo de 90 días. La estructura de rendimiento combina el ajuste por inflación más una tasa de interés adicional que varía según la entidad y el plazo comprometido.

En el Banco Nación, por ejemplo, un plazo fijo UVA precancelable rinde inflación más 0,5% anual para depósitos de entre 90 y 119 días. Pero esa tasa adicional sube progresivamente a medida que el ahorrista se compromete por períodos más largos, y llega al 2,75% anual cuando el depósito es a un año. Es decir: cuanto más tiempo se deja el dinero inmovilizado, mayor es el premio por encima de la cobertura inflacionaria.

Los montos mínimos para constituir uno de estos plazos fijos son bajos: entre $ 1.000 y $ 1.500 según la entidad. Los máximos, en cambio, están limitados: algunos bancos establecen un tope de $ 1 millón, otros de hasta $ 5 millones.

Los límites el plazo fijo UVA y cómo algunos los esquivan

Los depósitos UVA crecieron: en el último mes, el stock del sector pasó de $ 1,3 billones a $ 1,5 billones. No es un salto explosivo, pero es un movimiento en sentido contrario al de los plazos fijos tradicionales. Y los bancos lo notan.

Precisamente por eso, algunas entidades colocan el producto en un segundo plano. En ciertos casos, el plazo fijo UVA solo aparece dentro de la aplicación móvil y no en el home banking web. En otros, está disponible pero sin la visibilidad ni los simuladores que sí tienen los productos convencionales. El ahorrista que no lo busca activamente, simplemente no lo ve.

Quienes lo encuentran y quieren invertir por encima del tope han desarrollado estrategias para sortear la restricción. Algunos realizan depósitos separados de $ 1 millón cada uno y el sistema no los detecta como duplicados, aunque sí rechaza operaciones individuales que superan el límite. Otros transfieren fondos a sus parejas o hijos mayores de 18 años para que cada uno constituya su propio plazo fijo UVA, dado que el tope se aplica por CUIT. No son recomendaciones oficiales de ningún banco, pero son prácticas que varios ahorristas reportan haber utilizado con éxito.

El plazo fijo UVA es una alternativa conservadora, pero que hoy ofrece mejor rendimiento que el plazo fijo tradicional.
El plazo fijo UVA es una alternativa conservadora, pero que hoy ofrece mejor rendimiento que el plazo fijo tradicional.

Cómo constituir un plazo fijo UVA

El proceso varía levemente según la entidad, pero el esquema general es similar en la mayoría de los bancos. El primer paso es ingresar al home banking o directamente a la aplicación móvil, ya que ciertas entidades solo lo ofrecen por esa vía. Dentro de la sección de inversiones o plazos fijos, hay que buscar específicamente la opción “UVA” o “ajustable por CER”.

Una vez localizado el producto, el ahorrista debe ingresar el monto a invertir, seleccionar el plazo (mínimo 90 días) y confirmar la operación. Algunos bancos permiten elegir entre la modalidad precancelable, que permite recuperar el dinero antes del vencimiento asumiendo condiciones distintas, y la modalidad a término fijo. La primera es más flexible; la segunda, en general, ofrece una tasa adicional ligeramente superior.

Al vencimiento, el capital más los intereses se acreditan automáticamente en la cuenta. Si se quiere reinvertir, es necesario constituir un nuevo plazo fijo desde el inicio, repitiendo el proceso y comprometiendo el capital por otros 90 días como mínimo.

Un instrumento de ahorro con una vigencia renovada

El plazo fijo UVA no es nuevo: existe desde 2016, cuando fue creado durante la presidencia de Mauricio Macri como parte de un paquete de medidas para incentivar el ahorro en pesos y financiar créditos hipotecarios UVA. Durante años tuvo una presencia marginal en la cartera de productos de los bancos y en la mente de los ahorristas.

Pero el contexto de 2026 le dio un protagonismo que antes no tenía. Con una inflación que, pese a haber bajado de los niveles extremos de años anteriores, sigue siendo alta en términos históricos y comparativos, y con tasas de plazos fijos tradicionales que no la alcanzan, el ajuste por CER volvió a convertirse en una herramienta con sentido práctico.

No es un instrumento sin limitaciones: los 90 días de inmovilización mínima implican resignar liquidez, y quien necesite el dinero antes del vencimiento puede enfrentar condiciones de cancelación menos favorables. Tampoco es un producto de alto rendimiento en términos absolutos: su lógica es preservar el poder adquisitivo, no multiplicarlo. Pero en una economía donde la erosión del ahorro en pesos es un fenómeno estructural, mantener lo que se tiene puede ser bastante.