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Al momento de invertir, existe un factor que muchas veces pasa desapercibido y que puede tener un impacto directo sobre la rentabilidad final: los impuestos.

Dependiendo del activo elegido, la carga tributaria puede variar de forma significativa. En algunos casos, los intereses, dividendos o ganancias obtenidas por la venta de una inversión están alcanzados por impuestos, mientras que otros instrumentos cuentan con exenciones o un tratamiento fiscal más favorable.

Por eso, conocer cómo tributa cada alternativa no solo permite calcular con mayor precisión el rendimiento esperado, sino también comparar inversiones y saber cuál deja una mayor ganancia neta.

¿Qué impuestos puede pagar un inversor?

En Argentina, las inversiones pueden estar alcanzadas por distintos tributos. Entre los principales se encuentran el Impuesto a las Ganancias, Bienes Personales y, en algunos casos, Ingresos Brutos, dependiendo de la actividad que realice el contribuyente.

En diálogo con El Cronista, Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, explicó que el tratamiento impositivo no es igual para todos los activos ni para todos los inversores.

El tratamiento cambia según el instrumento y según quién invierte: una persona, una empresa, un residente o un inversor del exterior”, señaló.

Además, remarcó que un mismo activo puede estar gravado de distintas maneras. “En términos generales, puede haber impuestos sobre los intereses o dividendos recibidos, sobre la ganancia obtenida al vender y, en el caso de las personas alcanzadas, sobre la tenencia del activo al cierre del año”, explicó.

El mapa de los impuestos: cuánto paga cada inversión

Parreira recordó que el tratamiento impositivo puede variar según el tipo de inversor y las características de cada activo. “Las acciones, Cedears, ETFs, bonos, obligaciones negociables, fondos y plazos fijos no tienen todos el mismo tratamiento, y algunos cuentan con exenciones cuando cumplen determinadas condiciones”, afirmó.

El tratamiento impositivo varía según el instrumento financiero. De acuerdo con Rankia, esta es la carga tributaria que aplica a las principales inversiones en Argentina:

  • Cedears: la compraventa se encuentra exenta del Impuesto Cedular, aunque los dividendos que distribuyen las empresas pagan una alícuota del 7%.
  • Instrumentos en pesos sin cláusula de ajuste: tributan un 5% sobre las rentas financieras.
  • Obligaciones negociables y fondos comunes de inversión en pesos: también están alcanzados por una alícuota del 5%.
  • Instrumentos en moneda extranjera o con cláusula de ajuste: pagan un 15%.
  • Obligaciones negociables y fondos comunes de inversión en moneda extranjera: tributan un 15%.
  • ADRs (acciones argentinas que cotizan en el exterior): están alcanzados por una alícuota del 15%.
  • Criptomonedas: las ganancias obtenidas por compraventa tributan un 15%.

Cómo pueden reducir los impuestos la rentabilidad

La carga tributaria puede modificar de forma considerable el rendimiento que finalmente obtiene un inversor. El experto explicó que el dato realmente importante no es la rentabilidad bruta que informa un activo, sino el rendimiento que queda una vez descontados impuestos, comisiones e inflación.

Para ejemplificar ese impacto, agregó: “Si una inversión rinde un 10%, pero entre impuestos y gastos se pierde un 2%, el resultado neto baja al 8%. Si además hubo inflación, el aumento real del poder de compra será todavía menor”.

Por ese motivo, dos inversiones que prometen exactamente el mismo rendimiento pueden terminar ofreciendo resultados muy distintos cuando se consideran todos los costos asociados.

¿Cuánto deberían influir los impuestos al momento de invertir?

Aunque conocer la carga tributaria de cada activo resulta importante, los especialistas coinciden en que no debería ser el principal criterio para tomar una decisión.

En ese sentido, Parreira concluyó: “Debe considerarse, pero no debería ser el primer criterio. Antes hay que analizar el riesgo, la calidad del activo, el plazo, la liquidez y la rentabilidad esperada”.

Y agregó que los impuestos cobran mayor relevancia cuando se comparan alternativas similares, ya que en esos casos pueden inclinar la balanza hacia la opción que deje una mayor rentabilidad neta.