
La Corte Suprema de Brasil autorizó una investigación policial sobre el hijo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, meses antes de que el país vaya a las urnas en octubre, por sospechas de que ayudó indebidamente a un empresario a conseguir acceso al gobierno.
Un juez del máximo tribunal del país dio luz verde a una investigación sobre Fábio Luís Lula da Silva, conocido como “Lulinha”, por presunto tráfico de influencias y corrupción, según dos personas con conocimiento del asunto.
La decisión llegó en la víspera del lanzamiento de la campaña de reelección de Lula, con la que buscará un cuarto mandato no consecutivo al frente de la mayor nación de América Latina. El líder izquierdista de 80 años lidera las encuestas por sobre su principal rival, el senador de derecha Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente preso Jair Bolsonaro.
Los vínculos del Bolsonaro más joven con el presunto artífice de una estafa bancaria también quedaron bajo la lupa de la policía, aunque él niega haber cometido irregularidad alguna.
La investigación sobre Lulinha se centra en las sospechas de que actuó en nombre de un lobbista, Antônio Carlos Camilo Antunes, en relación con posibles acuerdos con el gobierno vinculados al cannabis medicinal.
Los investigadores de la Policía Federal, que hicieron el pedido ante la Corte la semana pasada, buscan determinar si Lulinha, de 51 años, actuó indebidamente como intermediario ante funcionarios del ministerio de Salud. Según una de las fuentes, también estaban analizando si esa actividad se extendió hasta la propia Presidencia.
“La Policía Federal sabe que no hay nada contra Fábio. Quizás estén haciendo una expedición de pesca”, dijo a CNN Brasil el abogado de Lulinha, Marco Aurélio de Carvalho. “Vamos a demostrar que Fábio no cometió ninguna irregularidad.”
Un abogado de Antunes señaló: “No tenemos conocimiento del contenido del pedido, ni siquiera del número de la causa todavía. Y desconocemos de qué se trata el asunto.”
El presidente Lula dijo que confía en la inocencia de su hijo mayor, pero que este será investigado como “el hijo de cualquiera”, sin “ningún trato especial”.
“Va a tener que probar su inocencia. Y si se lo encuentra culpable, va a pagar lo que paga cualquiera cuando hace algo malo”, dijo el líder de izquierda en un podcast el jueves por la noche.

El episodio toca un punto débil del presidente, cuyo Partido de los Trabajadores protagonizó grandes escándalos de corrupción durante sus anteriores gobiernos.
Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, estuvo preso una vez fuera del poder por cargos de corrupción que luego fueron anulados.
Volvió al poder en 2023 tras derrotar a Bolsonaro, quien más tarde fue declarado culpable de planear un golpe militar y hoy cumple una condena de 27 años.
La investigación sobre Lulinha fue autorizada por el juez André Mendonça, quien la semana pasada también dio luz verde para que la policía investigue los vínculos de Flávio Bolsonaro con el dueño de un banco quebrado. El candidato de derecha reconoce haber pedido millones de dólares al empresario para financiar una película sobre su padre, pero sostiene que se trató de un acuerdo privado y legal, sin contraprestaciones de por medio.















