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La tasa en pesos, la de caución bursátil, había cerrado junio en 18,4% anual, con la abundante liquidez que había caracterizado gran parte del semestre. En la primera quincena de julio el panorama fue similar con las tasas ancladas ancladas en torno al 20% anual sin sobresaltos, sin señales de tensión.
El mercado de pesos operaba en modo piloto automático hasta que llegó el fin de mes, con la licitación del Tesoro y la fuerte absorción de pesos, por $3,8 billones.
En la penúltima rueda del mes, el jueves, fue el despertar. Algo ya empezó a moverse. El cierre de posiciones de fin de mes sostuvo la demanda de pesos y la caución a un día saltó a 26% nominal anual, porque los bancos y el resto del mercado se quedaron más cortos de pesos y empujaron las tasas overnight.
Las emisiones de bonos contribuyeron a que el Tesoro arme un colchón de fondos en pesos para atender distintas necesidades. Entre ellas, comprarle al BCRA las divisas necesarias para hacer frente a los pagos de deuda de principios de julio
El viernes último fue la jornada más reveladora del mes: todo confluyó al mismo tiempo. Quienes habían licitado bonos en moneda local el miércoles debían afrontar esos compromisos, y a eso se sumó la liquidación de sueldos de julio.
El resultado fue un salto en las tasas que dejó expuesta la fragilidad de la liquidez en pesos cuando varios factores se alinean en la misma dirección. La caución cerró ese día en 42% anual. Para tener en perspectiva lo que implicó ese número: la jornada anterior había cerrado en 25%, una tasa efectiva mensual de 2,08%, contra el 3,5% del 31 de julio. Casi un punto y medio de rendimiento mensual adicional en 24 horas.
Absorción de liquidez
La cuestión de fondo fue la absorción masiva de liquidez generada por la última licitación del Tesoro. El vencimiento era de $8,5 billones y el Tesoro captó $12,2 billones, lo que dejó pendiente el retiro de casi $4 billones del mercado. El Tesoro se encuentra con un claro objetivo de limpiar vencimientos en la previa de las elecciones del 2027.
Al mismo tiempo, se hace de un colchón de pesos para afrontar cualquier complicación financiera con un clima internacional bastante incierto. Y en simultáneo evita que el dólar mayorista supere los $1.500.
El dato que deja julio es que la tasa de caución en pesos, aunque promedió el mes cerca del 20%, puede saltar al doble en cuestión de horas.
“En enero las emisiones en pesos fueron a un plazo promedio de 0,46 años, mientras que en la licitación de la semana pasada el plazo promedio fue 1,97 años, logro que se alcanzó ofreciendo un menú diverso de instrumentos”, destacó el informe semanal de Quantum Finanzas, que conduce Daniel Marx.
“Estimamos que durante 2026 la renovación de deuda en pesos por encima de los vencimientos le generó al Tesoro un excedente equivalente a 1,7% del PBI, $16,4 billones. Esta fuente de recursos contribuyó a que durante 2026 el saldo de los depósitos del Tesoro en el BCRA aumentara en $ 4,2 billones a $ 8,3 billones el 27 de julio.
De esta forma, se contribuyó a que el Tesoro arme un colchón de fondos en pesos para atender distintas necesidades. Entre ellas, comprarle al BCRA las divisas necesarias para hacer frente a los pagos de deuda de principios de julio”, concluyó Quantum.
Paradojas argentinas
Paradojas del mercado argentino: los pesos faltaban pero los dólares sobraban. La caución en dólares cerró en 4,5% anual, una tasa que refleja la holgura del sistema financiero.
Los depósitos privados en dólares se aproximan a los u$s 41.000 millones, un nivel récord que hace que el fondeo en divisa resulte barato casi por definición y casi por debajo de lo que paga el Tesoro norteamericano por endeudarse. El dólar mayorista, con este despegue de tasas en pesos, perdió el viernes $8 y cerró en $1.488, con el Banco Central aprovechando para comprar u$s 117 millones. El MEP bajó a $1.508 y el CCL se derrumbó a $1.556.
Así, el mayorista cerró julio con una suba de apenas 0,2%, su menor avance mensual en cuatro meses, y terminó en $1.485. En lo que va de 2026, el tipo de cambio oficial acumula una suba de solo 3%. Paraíso para el carry trade.
En junio, el peso había experimentado una depreciación mensual del 4,2%, la primera vez en el año que superó a las tasas en pesos, empujado por la fortaleza global del dólar y el descenso del precio del petróleo. El dato que deja julio es que la tasa de caución en pesos, aunque promedió el mes cerca del 20%, puede saltar al doble en cuestión de horas.
El carry trade vive. Agosto podría repetir ganancias pero dependerá del contexto internacional.
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