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Invertir no consiste únicamente en elegir un activo y esperar a que genere ganancias. Detrás de cada colocación existen costos que muchas veces pasan desapercibidos, desde comisiones y gastos operativos hasta impuestos que pueden impactar directamente sobre la rentabilidad obtenida.

Sin embargo, la carga tributaria no es igual para todos los instrumentos financieros. Dependiendo del activo elegido, el inversor puede quedar alcanzado por impuestos sobre los intereses cobrados, las ganancias de capital obtenidas en una venta, los dividendos percibidos o incluso por la tenencia del activo al cierre del año.

Por eso, antes de elegir dónde invertir, conviene mirar algo más que el rendimiento que promete cada alternativa. Dos inversiones pueden ofrecer resultados muy distintos una vez descontados los impuestos.

Qué impuestos hay que pagar al invertir

En Argentina no existe un único impuesto para las inversiones. Según el tipo de activo y la situación particular de cada contribuyente, pueden aplicarse distintos tributos.

Entre los principales se encuentran el Impuesto a las Ganancias, el Impuesto sobre los Bienes Personales y el Impuesto sobre los Ingresos Brutos.

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El primero se aplica sobre las ganancias obtenidas con las inversiones a lo largo del año fiscal, como las que surgen de la compraventa de activos, los dividendos y las ganancias por transferencia de títulos valores.

Bienes Personales, en cambio, grava el patrimonio que una persona tiene al 31 de diciembre de cada año. La cartera financiera se suma al resto de los bienes para determinar si corresponde pagar el impuesto y cuánto.

Por último, Ingresos Brutos puede aparecer en determinadas situaciones. Su aplicación depende de la actividad y de las normas provinciales correspondientes

Nicolás Parreira, asesor financiero y Director Financiero en Grupo Sigma, explica que “en términos generales, puede haber impuestos sobre los intereses o dividendos recibidos, sobre la ganancia obtenida al vender y, en el caso de las personas alcanzadas, sobre la tenencia del activo al cierre del año”.

Además, aclara que la carga tributaria varía según el instrumento utilizado. “Las acciones, CEDEARs, ETFs, bonos, obligaciones negociables, fondos y plazos fijos no tienen todos el mismo tratamiento, y algunos cuentan con exenciones cuando cumplen determinadas condiciones”, sostiene.

Cuánto hay que pagar según el activo en el que se invierte

No existe una única alícuota para todas las inversiones. La carga tributaria varía según el tipo de activo, la renta que genera y las exenciones que puedan corresponder en cada caso.

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De acuerdo con el sitio especializado Rankia, estas son las principales alícuotas que pueden aplicarse según la inversión elegida:

Acciones argentinas

Las acciones de empresas locales que cotizan en mercados autorizados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) están contempladas entre los activos exentos de Bienes Personales y Ganancias. En cambio, si cotizan en el exterior pueden tributar el 15%.

Cedears y ETFs

Los Cedears están exentos del Impuesto Cedular cuando la ganancia proviene de la compraventa de los certificados. Sin embargo, los dividendos distribuidos por las compañías extranjeras sí quedan alcanzados por una alícuota del 7%.

Estos instrumentos tributan en Bienes Personales, ya que la normativa los considera bienes del exterior por estar respaldados por acciones emitidas fuera del país.

Obligaciones negociables

Las obligaciones negociables en dólares están gravadas por el impuesto sobre los Bienes Personales. Según el sitio especializado Rankia, pueden tributar una alícuota del 15% sobre las ganancias alcanzadas por el régimen cedular.

En cambio, cuando están denominadas en pesos, están exentas.

Bonos y títulos públicos

Los títulos emitidos por el Estado nacional, las provincias y los municipios están exentos de Bienes Personales.

Sin embargo, los instrumentos en pesos sin cláusula de ajuste suelen tributar el 5%, mientras que aquellos denominados en moneda extranjera o ajustados por algún índice pueden quedar alcanzados por una alícuota del 15%.

Fondos comunes de inversión

El tratamiento depende de la composición de cada fondo y de la moneda de denominación.

Los FCI con cotización en pesos pueden quedar alcanzados por una tasa del 5%, mientras que aquellos vinculados a instrumentos en dólares pueden tributar el 15%.

Además, existen fondos que invierten principalmente en activos exentos, por lo que su tratamiento fiscal puede resultar más favorable.

Criptomonedas

Las criptomonedas se encuentran entre los instrumentos con mayor carga tributaria. La diferencia entre el precio de compra y el de venta se encuentra alcanzada por una alícuota del 15%, dado que ARCA las considera instrumentos en moneda extranjera.

A esto puede sumarse el Impuesto sobre los Bienes Personales cuando los activos digitales se encuentran en billeteras locales.

Qué inversiones suelen tener una menor carga tributaria

A la hora de comparar alternativas, algunos instrumentos están exentos de determinados impuestos o tienen una carga reducida si cumplen los requisitos establecidos.

Entre los casos contemplados por la normativa para Bienes Personales se encuentran los títulos públicos nacionales, provinciales y municipales; los bonos soberanos; los depósitos bancarios en caja de ahorro y plazo fijo; obligaciones negociables en pesos. También pueden quedar exentas algunas cuotapartes de fondos comunes de inversión, siempre que su composición cumpla con las condiciones previstas.

Aum racha

Las acciones de empresas argentinas que cotizan en mercados autorizados por la CNV también tienen beneficios impositivos bajo determinadas condiciones. En cambio, las inversiones que generan dividendos o están radicadas en el exterior pueden tener retenciones o un tratamiento fiscal diferente.

Parreira señala que suelen ser más eficientes los instrumentos que están exentos o tienen una carga reducida sobre sus intereses, ganancias o tenencia. Sin embargo, advierte que esa no debería ser la única variable para tomar una decisión.

Sin embargo, advierte que no todo debe evaluarse en función del aspecto tributario. “Una inversión no debería elegirse solamente porque paga menos impuestos”, remarca.

Cómo impactan los impuestos sobre la rentabilidad real

La rentabilidad que importa no es necesariamente la que figura en la cotización o en la ficha de un instrumento, sino la que queda después de descontar todos los costos.

“Por ejemplo, si una inversión rinde un 10%, pero entre impuestos y gastos se pierde un 2%, el resultado neto baja al 8%. Si además hubo inflación, el aumento real del poder de compra será todavía menor”, explica.

Por ese motivo, dos activos que exhiben exactamente la misma rentabilidad bruta pueden terminar generando resultados netos muy diferentes para el inversor.

Cuánto debería influir la carga impositiva al elegir una inversión

La carga impositiva es una variable importante, pero no debería ser el primer criterio para decidir dónde poner los ahorros. Antes hay que analizar el riesgo del activo, la calidad del emisor, el plazo de inversión, la liquidez y la rentabilidad esperada.

Una inversión puede tener beneficios fiscales y, aun así, ser una mala elección si implica asumir un riesgo demasiado alto o si el dinero queda inmovilizado durante más tiempo del que el inversor puede permitirse.

Para Parreira, la cuestión impositiva gana peso cuando se comparan alternativas similares. “Los impuestos son especialmente importantes cuando se comparan alternativas similares: en ese caso, conviene elegir la que deje una mayor rentabilidad neta”, explica.