Inversores de todo el mundo vuelven a apostar por el dólar estadounidense, convencidos de que el boom de la IA ayudará a la mayor economía del mundo a destacarse por sobre sus pares este año y obligará a la Reserva Federal a mantener las tasas de interés elevadas.

Las apuestas a favor de un dólar más fuerte en el mercado de futuros subieron la semana pasada al ritmo más acelerado desde 2018 y alcanzaron su nivel más alto en más de un año, según datos de la Commodity Futures Trading Commission, un salto que analistas de JPMorgan atribuyeron a la renovada confianza de los inversores en el “excepcionalismo estadounidense”.

La divisa subió más del 2% frente a una canasta de monedas rivales desde el inicio de la guerra en Irán, en medio de la expectativa de los inversores de que la economía estadounidense estaba mejor posicionada para sobrellevar un salto en los precios de la energía que sus rivales de Europa y Asia. Pero la perspectiva de un fin del conflicto la debilitó solo levemente, ya que los mercados desviaron su atención hacia la fortaleza de la economía de EE.UU.

“Hay una historia positiva para el dólar que va más allá de la guerra en Irán”, dijo Steven Englander, jefe global de investigación de divisas del G10 en Standard Chartered. “A la economía estadounidense le está yendo bastante bien, los temores sobre el mercado laboral estaban exagerados”.

La pujanza de los mercados bursátiles estadounidenses, impulsada por la rotunda salida a bolsa de SpaceX y el furor en torno a la IA, también atrajo a los inversores de vuelta hacia el dólar, en contraste con un período el año pasado en el que las erráticas políticas comerciales de Donald Trump habían debilitado la confianza en la divisa de reserva de facto del mundo.

“Si sos un inversor extranjero, puede ser que no te guste la política estadounidense ni el gobierno, pero ¿cuánto retorno ajustado por riesgo estás dispuesto a sacrificar?”, dijo Englander.

Lo que sostiene el optimismo sobre el dólar es un cambio radical en la visión de los inversores sobre la economía estadounidense desde comienzos de año. En enero, los traders de futuros apostaban a que la Fed se vería obligada a recortar las tasas de interés dos o tres veces este año a medida que se enfriaran la inflación y el mercado laboral.

Esa debilidad no se materializó. EE.UU. sumó 172.000 puestos de trabajo en mayo, más del doble de lo que esperaba Wall Street. La inflación también subió, y no solo por el cierre del estrecho de Ormuz que empujó al alza los precios del petróleo. EE.UU. informó que la inflación núcleo, que excluye los precios de la energía y los alimentos, trepó al 2,9% en mayo desde el 2,8% de abril. Eso llevó a los traders a seguir apostando a que el próximo movimiento de la Fed probablemente sea una suba de tasas, aun cuando ya se firmó una tregua entre EE.UU. e Irán.

“Hay una historia positiva para el dólar que va más allá de la guerra en Irán”.
“Hay una historia positiva para el dólar que va más allá de la guerra en Irán”.

Los mercados actualmente descuentan un aumento de un cuarto de punto en el costo del crédito para marzo del año próximo.

Se espera que la Fed elimine el sesgo de “flexibilización” de sus comunicados el miércoles, cuando anuncie su primera decisión de tasas de interés bajo el mando del nuevo presidente, Kevin Warsh.

En cambio, las expectativas de suba de tasas retrocedieron con mayor rapidez en economías como la eurozona y el Reino Unido, más golpeadas por el shock de Ormuz debido a su dependencia de las importaciones de energía.

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra “no se verán obligados a ajustar agresivamente en medio de desaceleraciones económicas”, dijo Karl Schamotta, estratega jefe de mercado de Corpay Currency Research. “EE.UU. va a seguir teniendo un mejor desempeño, lo que mantendrá a la Fed en pausa”.