

El dólar oficial comenzó agosto con una nueva corrección al alza. En el segmento mayorista, la referencia para el comercio exterior y para buena parte de las operaciones financieras, avanzó 0,67% este lunes y se ubicó en $ 1.495 para la venta, frente a los $ 1.485 del cierre del viernes.
El movimiento se replicó en el resto de las cotizaciones. El dólar MEP subió 0,48%, hasta $ 1.525,72; el contado con liquidación (CCL) ganó 0,2%, hasta $ 1.579,43; el blue avanzó 0,3%, hasta $ 1.555; mientras que el dólar minorista del Banco Nación se ubicó en $ 1.515.
Aunque las variaciones fueron moderadas, la primera rueda de agosto volvió a poner el foco sobre la evolución del tipo de cambio para las próximas semanas. El mercado espera un mes en el que comenzará a reducirse la oferta estacional de dólares del agro, mientras aumenta la demanda de cobertura propia del segundo semestre y el Gobierno busca evitar movimientos que alimenten las expectativas de devaluación.
“En principio, la corrección de hoy es similar a la que viene ocurriendo en cada inicio de mes. Hay demanda remanente por cobertura y posiciones que vencieron el viernes; usualmente aumenta la demanda por atesoramiento. Nada que no haya sucedido en los meses previos”, explicó Gustavo Quintana, de PR Operadores de Cambio.
Menos oferta y más cobertura
Más allá del movimiento de la primera rueda, los analistas coinciden en que agosto presentará un escenario distinto al de la primera mitad del año. La liquidación del agro comenzará a perder intensidad y eso coincidirá con una mayor búsqueda de cobertura por parte de empresas e inversores.
“En CEPEC creemos que agosto será un mes de mayor volatilidad para el mercado cambiario respecto de lo que vimos en la primera mitad del año. La oferta estacional de divisas comienza a moderarse, mientras que la demanda de cobertura suele incrementarse a medida que avanza el segundo semestre”, señaló Leo Anzalone, economista de CEPEC.
Según el especialista, esa expectativa ya comenzó a reflejarse en el mercado. “No esperamos un salto desordenado del tipo de cambio, pero sí un dólar con mayor movilidad. El mercado ya empezó a reflejar ese escenario a través de una recomposición de las tasas en pesos y de una mayor demanda de instrumentos vinculados al dólar, en línea con la búsqueda de un nuevo equilibrio entre ambas variables”, sostuvo.
La suba de las tasas de interés y el mayor interés por activos atados al dólar muestran que los inversores comenzaron a recalibrar sus carteras frente a un contexto menos favorable para el carry trade que predominó durante buena parte del año.
La estrategia oficial
Uno de los interrogantes del mercado pasa por la actitud que adoptará el Gobierno si la presión cambiaria se intensifica.
Para Quintana, las autoridades continúan interviniendo para moderar la volatilidad.
“Se nota presencia oficial en el mercado de futuros y algunos también indican en los mercados alternativos de dólares financieros, lo cual hace presumir que la estrategia adoptada apunta a moderar los movimientos de los precios, evitando una espiralización de la suba”, afirmó.
El operador consideró, además, que el nivel actual del tipo de cambio no incomoda al equipo económico.
“Me da la impresión de que a las autoridades no les molesta un dólar en un nivel cercano a los $ 1.500, pero no veo que toleren subas importantes que activen expectativas”, agregó.
Qué puede sostener la oferta de dólares
Si bien la estacionalidad del agro comenzará a jugar menos a favor, Quintana sostuvo que todavía existen factores que podrían sostener el ingreso de divisas.
“Todavía hay soja sin comercializar y el maíz parece venir bien. Combustibles y minería también se mantienen con buen nivel y a eso podría agregarse algún ingreso por efectos de inversiones en RIGI aprobadas”, explicó.
Ese flujo adicional podría amortiguar parte de la menor liquidación agrícola y ayudar a mantener el equilibrio cambiario durante las próximas semanas.
Para Anzalone, ese escenario también aleja la posibilidad de un salto brusco del tipo de cambio.
“No vemos razones para pensar en una convergencia hacia el techo de la banda cambiaria. Para que eso ocurra tendría que producirse un deterioro importante de los fundamentos macroeconómicos o un shock externo relevante”, sostuvo.
El economista concluyó que, mientras el Gobierno mantenga el equilibrio fiscal, continúe fortaleciendo las reservas y preserve la consistencia del programa económico, el escenario base seguirá siendo el de una corrección gradual del tipo de cambio, con un ritmo más alineado con la inflación que el observado durante los primeros meses del año.














