Wall Street apuesta a que la Reserva Federal subirá el costo del crédito para fin de este año con el objetivo de combatir el salto inflacionario desencadenado por la guerra contra Irán, en momentos en que Kevin Warsh asume la conducción del banco central estadounidense.
Warsh prestó juramento como el banquero central más influyente del mundo el viernes en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca encabezada por el presidente Donald Trump.
El financista tomó las riendas en medio de una creciente preocupación de los inversores por el alza en los precios de la energía y el transporte causada por la guerra de Trump contra Irán, que amenaza con desatar un prolongado período de alta inflación. El indicador de inflación preferido del banco central se ubica en su nivel más alto en tres años y una medida clave del crecimiento de los precios mayoristas alcanzó el 6% en abril.
Las crecientes presiones inflacionarias llevaron a Wall Street a incrementar las apuestas por una posible suba de tasas. Los operadores en el mercado de futuros ya descuentan plenamente un aumento de un cuarto de punto para fines de 2026, un giro pronunciado respecto de comienzos de este año, cuando los inversores esperaban múltiples recortes.
Esas expectativas se movieron en línea con las medidas de inflación de mercado, que sugieren que los inversores creen que la tasa de inflación dentro de un año podría rondar el 4%.
Trump le dijo a Warsh que debía hacer “lo suyo” como presidente de la Fed, pese a que previamente había atacado en repetidas ocasiones a su antecesor, Jay Powell, por negarse a bajar el costo del crédito.
El presidente también afirmó que quería que la Fed redujera la inflación y prometió que Warsh contaría con el “pleno apoyo” de su administración.
El gobernador de la Fed Chris Waller señaló el viernes que coincidía con varios otros altos funcionarios que han sostenido que el banco central debería abandonar su “sesgo” hacia la baja de tasas. Las minutas de la reunión de abril del banco central, publicadas esta semana, mostraron que “muchos” funcionarios habían adoptado esa postura, entre ellos un trío de presidentes de Feds regionales que habían disentido con la inclusión del sesgo de baja en el comunicado de abril.
Sin embargo, Waller aclaró que su posición respecto del sesgo de baja no significaba “que debamos considerar subas de tasas en el futuro cercano”. Para que se produzcan aumentos de tasas, las expectativas de inflación deberían “desanclarse”, dijo Waller en un evento celebrado en Frankfurt, Alemania.
El rendimiento del bono del Tesoro a dos años, que se mueve en línea con las expectativas de tasas de interés, subió a su nivel más alto en más de un año, con un alza de hasta 0,07 puntos porcentuales, hasta el 4,14%.
Diane Swonk, economista jefa de KPMG US, señaló que la guerra contra Irán echó más leña al fuego de las presiones de precios que ya existían antes del conflicto. “Esa es una de las muchas razones por las que la guerra en sí y su impacto sobre la inflación no pueden ser un evento de ‘mirar para otro lado’ para la Fed”, afirmó.

La primera oportunidad de Warsh para dejar su impronta en la política monetaria estadounidense llegará a mediados de junio, cuando presidirá por primera vez la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo que fija las tasas, en reemplazo de Powell.
Steven Blitz, economista de TS Lombard, afirmó que los mercados no le darán “ningún margen” a Warsh si decide no subir el costo del crédito en su primera votación de política monetaria. “No subir las tasas en junio, incluso si el crecimiento se mantiene obstinadamente estable y lejos de acelerarse, pero con un riesgo de inflación generalizado en aumento, equivale en los hechos a una relajación”, dijo Blitz.
Warsh asume además la conducción del banco central en un momento en que este enfrenta el desafío más serio a su independencia en la historia reciente. El ex gobernador de la Fed es el primer presidente desde Alan Greenspan en prestar juramento en la Casa Blanca.
Trump chocó en reiteradas ocasiones con Powell, llamándolo “burro” y “tarado” por negarse a recortar las tasas de interés.
Jeanine Pirro, aliada de Trump y fiscal federal para el Distrito de Columbia, también impulsó una investigación penal contra Powell por su manejo de una renovación del edificio de la Fed valuada en u$s 2.500 millones. Powell afirmó que la investigación, que finalmente fue archivada, era un pretexto para presionar a los funcionarios a reducir el costo del crédito.
Warsh, ex gobernador de la Fed entre 2006 y 2011, obtuvo la nominación de Trump en enero, tras imponerse a un grupo de candidatos que incluía al economista de la Casa Blanca Kevin Hassett, a Waller y al ejecutivo de BlackRock Rick Rieder.
Warsh, que se convierte en el 17° presidente del directorio del banco central estadounidense, prestó juramento para un mandato de cuatro años.


















