En esta noticia

A partir del informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) que publicó este lunes el Indec, distintos análisis privados coinciden en un punto: el superávit energético dejó de ser un fenómeno coyuntural y pasó a convertirse en uno de los pilares del frente externo argentino.

Durante décadas, cada campaña gruesa marcaba el ritmo de la liquidación de divisas lo que condicionaba tanto la estabilidad cambiaria como el rumbo de la economía; hoy, los datos del primer semestre muestran que ese esquema comenzó a cambiar.

Entre enero y junio, la Argentina acumuló un saldo comercial récord de u$s 13.923 millones, producto de exportaciones por u$s 49.454 millones e importaciones por u$s 35.531 millones. El resultado supera ampliamente los u$s 2762 millones registrados en igual período de 2025 y constituye el mayor saldo positivo para un primer semestre desde que existen registros.

En junio, además, el país registró un superávit de u$s 2194 millones, con exportaciones por u$s 9055 millones e importaciones por u$s 6861 millones, completando 31 meses consecutivos con saldo comercial positivo.

Tras conocerse los datos, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en la red social X que las exportaciones alcanzaron un “récord histórico” tanto para junio como para el primer semestre.

El aporte de Vaca Muerta

Según un análisis del economista Nadin Argañaraz, la balanza de dólares del sector energético mejoró u$s 2207 millones respecto del primer semestre del año pasado.

La mejora respondió casi exclusivamente al crecimiento de las exportaciones. Mientras las ventas externas del sector aumentaron u$s 2274 millones, las importaciones energéticas crecieron apenas u$s 67 millones, ampliando significativamente el saldo positivo.

Sólo en junio, la balanza energética registró un superávit de u$s 611 millones, producto de exportaciones por u$s 1406 millones e importaciones por u$s 794 millones.

El análisis también permite identificar que el salto provino del incremento de u$s 2207 millones registrado durante el semestre, u$s 1656 millones respondieron al aumento de las cantidades exportadas y u$s 552 millones obedecieron a mejores precios internacionales.

Es decir, según Argañaraz, el crecimiento no fue solamente consecuencia del contexto internacional sino, principalmente, de una mayor capacidad exportadora.

Al desagregar las exportaciones, Argañaraz calcula que el efecto precio aportó u$s 913 millones, mientras que el incremento de los volúmenes vendidos explicó otros u$s 1361 millones.

Un nuevo mapa exportador

Los datos del Indec muestran que la composición de las exportaciones también empieza a modificarse.

En junio, los aceites crudos de petróleo volvieron a convertirse en el principal producto exportado del país, con ventas por u$s 918 millones, superando incluso a la harina de soja (u$s 874 millones) y al aceite de soja (u$s 769 millones).

Aunque el complejo sojero continúa siendo la principal cadena exportadora cuando se considera el conjunto de sus productos, el liderazgo del petróleo como producto individual refleja el creciente protagonismo que adquiere Vaca Muerta dentro del comercio exterior argentino.

En paralelo, las exportaciones de combustibles y energía crecieron 31,1% interanual y totalizaron u$s 1406 millones, mientras que el superávit acumulado del capítulo energético alcanzó u$s 5076 millones, un 61,7% superior al registrado un año atrás.

El fenómeno no se limita al petróleo, las manufacturas de origen agropecuario crecieron 31,6%, las manufacturas industriales 31,4% y los productos primarios 3,6%, reflejando un alza generalizada de las exportaciones.

El efecto Medio Oriente y el empuje de la minería

En cambio, el informe de DMF Comercio Exterior señala que por primera vez en varios meses, el “viento de cola” de los precios (16,5%) “tuvo un peso significativamente mayor que el esfuerzo de las cantidades (6,8%)“, en el resultado superavitario de junio.

EFE

Dentro de ese movimiento Abeceb destacó el aumento de 47,8% en los precios de los combustibles y la energía, junto con mejoras del 20% en las manufacturas industriales y del 13,3% en las manufacturas agropecuarias.

Según Abeceb, se trata del tercer mes consecutivo en que el comercio exterior refleja, con “delay, el impacto del shock de precios provocado por la crisis en Medio Oriente, que impulsó tanto al petróleo como a otras materias primas.

La consultora también destacó que detrás del crecimiento de las manufacturas industriales aparecen cada vez con mayor fuerza actividades vinculadas con la minería.

Productos químicos, metales comunes, oro y litio explicaron buena parte del aumento registrado por las MOI, mostrando que el nuevo perfil exportador argentino ya no depende exclusivamente del agro.

Un año para romper la barrera de los u$s 100.000 millones

Junto al interrogante que plantea el ritmo de la actividad económica, clave por la demanda de insumos del exterior - hoy en baja-, cierta moderación reciente en los precios internacionales del petróleo y algunos minerales, las consultoras mantienen una visión optimista para el resto del año.

Abeceb proyecta que las exportaciones argentinas podrían alcanzar los u$s 100.000 millones en 2026, impulsadas por el agro, la energía y la minería. Bajo ese escenario, el superávit comercial rondaría los u$s 21.000 millones, prácticamente el doble de los u$s 11.320 millones registrados en 2025.

Una proyección similar realiza LCG que atribuye el crecimiento del saldo comercial principalmente al fuerte desempeño de las manufacturas agropecuarias —favorecidas por la suba de los precios de aceites y grasas ante la mayor demanda estadounidense de biocombustibles—, aunque también remarca el creciente aporte del sector energético, responsable de aproximadamente una quinta parte de la mejora del saldo comercial.

Sin embargo, para el segundo semestre, LCG espera una moderación estacional de las exportaciones, aunque considera que la creciente participación de la energía permitirá amortiguar esa desaceleración y cerrar el año con u$s 20.000 millones de saldo a favor.

Aunque coincidió en la proyección anual, Diego Dumont, director de DMF, alertó por la tensión “crítica” en los bienes de inversión, donde las cantidades de Bienes de Capital (BK) se desplomaron un 12,1% y las Piezas y Accesorios (PyA) un masivo 20,3%.

Según el especialista, esta tendencia confirma que la “economía de dos velocidades” permite exportar con fuerza hoy, pero “estamos vaciando el stock de inversión para mañana”.