Donald Trump se prepara para imponer nuevos aranceles a decenas de países tan pronto como esta semana, pese a que sus asesores le advirtieron sobre el riesgo de repetir los shocks económicos de su primera guerra comercial antes de las elecciones de medio término.
Funcionarios estadounidenses prepararon distintas opciones para que Trump pueda lanzar nuevos aranceles contra decenas de países, mientras los gravámenes globales del 10% impuestos por el presidente vencen a finales de esta semana, según personas familiarizadas con los planes.
El lunes, Trump anunció aranceles del 50% sobre los productos canadienses, luego de haber aplicado previamente un gravamen del 25% a las importaciones brasileñas, lo que volvió a poner de relieve su insistencia en utilizar los aranceles como herramienta contra sus socios comerciales.
La nueva ronda de aranceles llega después de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara a principios de este año los gravámenes recíprocos que habían sido establecidos tras el anuncio del llamado “Día de la Liberación” de Trump en abril de 2025.
Washington pasó a un régimen de aranceles del 10% tras la decisión de la Corte Suprema en febrero, pero esas medidas vencerán el viernes. El nuevo esquema de tarifas se aplicaría tras una investigación sobre prácticas laborales forzadas, lo que permitiría a Trump evitar el uso de las facultades de emergencia que fueron invalidadas por el máximo tribunal.
Aunque se espera que los nuevos aranceles iniciales estén en línea con las tasas del 10% ya vigentes, la administración también trabaja en otras investigaciones que podrían otorgarle autoridad legal para proponer gravámenes más elevados.
En privado, altos funcionarios aconsejaron al presidente mantener la estabilidad con sus socios comerciales y respetar los acuerdos que Washington alcanzó con ellos en 2025 para reducir sus aranceles, según dos personas al tanto de las conversaciones.
El intento de Trump de reactivar su guerra comercial ocurre mientras aumenta la tensión entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que sacudió los mercados energéticos globales y amenaza con expandirse hacia una confrontación regional más amplia.
La guerra comercial ya generó costos económicos para los estadounidenses, al impulsar esta semana el precio de la gasolina por encima de los US$4 por galón y aumentar el riesgo de profundizar el malestar de los votantes por el elevado costo de vida.
Una encuesta realizada por Focaldata para el Financial Times a comienzos de este mes reveló que más de dos tercios de los votantes desaprobaban la gestión de Trump sobre el costo de vida.

“Creo que la gran influencia sobre las tasas arancelarias es el clima político y las preocupaciones sobre la asequibilidad, que limitan la capacidad de Trump para escalar”, señaló Michael Smart, director gerente de Rock Creek Global Advisors, una firma de asesoría con sede en Washington.
Funcionarios estadounidenses moderaron muchos de los aranceles inicialmente más agresivos de Trump al establecer amplias excepciones para bienes de consumo clave, como carne vacuna y café, y al reducir algunos gravámenes sobre productos fabricados con acero y aluminio.
Tras dos investigaciones comerciales recientes sobre minerales críticos y componentes de aviones, funcionarios recomendaron que Washington entablara negociaciones con sus socios comerciales en lugar de avanzar con nuevos aranceles.
“Esto no significa que los aumentos de aranceles hayan quedado definitivamente atrás”, dijo Wendy Cutler, exfuncionaria comercial estadounidense y actual vicepresidenta sénior del Asia Society Policy Institute.
“Pero sí sugiere que ahora se requiere un enfoque más cauteloso, especialmente de cara a las elecciones de medio término”.
La Casa Blanca y la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos no respondieron a una solicitud de comentarios.
Los aranceles que podrían anunciarse esta semana afectarían a 60 países con tasas de entre 10% y 12,5% por cuestiones relacionadas con prácticas laborales forzadas, y fueron propuestos inicialmente por funcionarios comerciales estadounidenses en junio.
Estados Unidos inició la investigación —realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974— en marzo, junto con otra sobre el exceso de capacidad manufacturera, y celebró audiencias públicas sobre sus propuestas.
La segunda investigación incluye a la Unión Europea, China, Singapur, Suiza, Noruega, Indonesia, Malasia, Camboya, Tailandia, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, Bangladesh, México, Japón e India.
El nuevo enfoque para imponer aranceles refleja que la administración debe recurrir a un entramado de leyes más procedimentales para aplicar gravámenes elevados, en lugar de poder imponer tarifas masivas de forma casi inmediata utilizando las facultades presidenciales de emergencia.


















