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El economista Roberto Cachanosky analizó la coyuntura económica del primer semestre y mostró su preocupación por lo que denominó una “inconsistencia monetaria y cambiaria” que podría complicar el futuro del sector real.
Durante una entrevista con el canal de streaming Ahora Play, el consultor puso el foco en tres ejes clave para el lector financiero: el atraso del tipo de cambio, la “emisión encubierta” y la fragilidad de las cuentas públicas ante la recesión industrial.
El dólar y la “trampa” de la intervención
Para Cachanosky, el valor actual del dólar no surge de la libre interacción de la oferta y la demanda, sino de una fuerte intervención oficial. “Sé que el tipo de cambio debería estar más alto, no sé el número. Pero liberalo y ahí ya vas a estar solucionando parte del problema”, aseguró.
El economista explicó que el Gobierno utiliza diversas herramientas para contener la divisa. “Acá tenés una fuerte intervención en el mercado de cambios: te están vendiendo futuro, te están vendiendo bonos ligados al dólar, te manejan mucho los encajes. Entonces no tenés un tipo de cambio libre”, apuntó el especialista.
Según su visión, este esquema busca forzar una baja en el índice de precios al consumidor (IPC) de manera artificial: “Yo creo que lo usan de la misma forma que se hizo con Martínez de Hoz; lo usan para bajar el índice de precios al consumidor”.
Alerta por la base monetaria: qué ve Cachanosky
Uno de los puntos más críticos de su análisis fue el crecimiento de la base monetaria, contradiciendo el discurso de “emisión cero”.
Cachanosky señaló que, sumando circulante y encajes, la expansión fue notable. “Una expansión del 8,7% de la base monetaria, en ningún país del mundo serio pasa eso, no tenés esas emisiones monetarias”, sentenció.
Además, advirtió que la tendencia continúa en julio: “Comparé contra el 6% de julio del mes pasado y también te da un aumento del 9 y pico por ciento de la base. ¿Eso por qué? Porque en realidad el Banco Central también está emitiendo para comprar dólares, y le transfirió al Tesoro utilidades por 24,4 billones de pesos”.
Actividad e ingresos: el riesgo del frente fiscal
El consultor también puso la lupa sobre la “vida real” y el impacto de la capacidad instalada ociosa, que en algunos sectores llega al 60%.
“Si tengo 40% de utilización de la capacidad instalada, quiere decir que tengo 10 máquinas de las cuales 4 uso y 6 no”, graficó.
Esta parálisis impacta directamente en las arcas del Estado, poniendo en duda la calidad del superávit: “Lo que estás teniendo es que te aumenta el gasto y te baja la recaudación en términos reales”. En ese sentido, detalló que la recaudación impositiva cae por debajo de la inflación debido a la menor actividad: “Te caen los ingresos tributarios por el IVA y por menores importaciones, dado que importás menos insumos y pagás menos derechos de importación”.
Cachanosky, referente de la Escuela Austríaca, marcó una diferencia con la estrategia de apertura económica del Gobierno. Citando a Ludwig von Mises, sostuvo que el orden de los factores es vital.
“Guarda, los pasos a seguir son estos; el último es la apertura de la economía. Primero le tenés que dar al tipo que está dentro del sector las condiciones para que pueda competir; bajarle los impuestos, hacer las reformas, tenés que tener infraestructura”, aseguró.
De lo contrario, advirtió, el riesgo es terminal para el tejido productivo: “Podés estar mandando a la quiebra a empresas que probablemente podrían competir porque se podrían reconvertir. Acá estás perdiendo empresas que probablemente no tendrían que desaparecer si hubieses hecho el camino como hizo Chile, que hizo primero las reformas estructurales y después abrió la economía”.

Finalmente, ante las propuestas de sectores de la oposición de renegociar o no pagar la deuda, Cachanosky fue tajante sobre la conveniencia de mantener el acuerdo con los organismos multilaterales: “Entre negociar con el Fondo y salir al mercado a pagar 7, 8, 9 puntos de tasa, negocio con el Fondo que me sale mucho más barato”.
Para el economista, la cultura del “no pago” es la que impide el desarrollo del crédito en Argentina.
“El crédito no se imprime, se genera a través del ahorro. Si confiscás depósitos o no pagás, tenés la tradición de un tipo de no pagador, donde es un riesgo tener la plata en la Argentina. Por lo tanto, no tenés crédito, no podés comprarte un departamento con crédito hipotecario y las empresas no pueden desarrollarse”, concluyó.
















