“¿Qué podemos hacer para que el crecimiento sea más amplio? Es el punto principal de discusión de hoy”, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, e inclinó la balanza para un lado de la nueva interna que se abre en el oficialismo.

La discusión sobre el uso del Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para financiar hipotecas suma interesados que se deshacen en beneficios que tendría para la actividad y para el propio fondo. Desde el Gobierno dieron las primeras señales, que bastaron para abrir nuevas divisiones respecto de la política económica.

“Tenemos la forma de desarrollar esto. Pero júntense, armen un fondo inmobiliario entre seis o siete bancos o sociedades de bolsa. Si hacen eso, puedo conseguir multiplicar eso con plata de organismos multilaterales, o se podría hacer con fondos del FGS”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, hace un mes en la 31° Exposición Internacional de la Construcción y la Vivienda organizado por la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) y la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV).

El comentario sembró la expectativa en el sector, que viene golpeado tras la parálisis de la obra pública y el encarecimiento del financiamiento y de la construcción. Desde el sector sostienen que la actividad está un 20% por debajo de los registros de 2023.

Javier Milei y Federico Sturzenegger, mercado de capitales. (Ilustración propia El Cronista)
Javier Milei y Federico Sturzenegger, mercado de capitales. (Ilustración propia El Cronista)

Los despachos de cemento, que tuvieron una mejora en los últimos dos meses, todavía se mantienen un 14,5% por debajo de su mejor registro de 2025, observaron desde CEDU y AEV. El impulso lo da fundamentalmente la obra privada, y se vieron dinamizados por la mayor cantidad de permisos de edificios de alto estándar.

Los bancos también están interesados, ya que están al límite de créditos hipotecarios y aspiran a una solución que les permita “descargar” estos préstamos, es decir, vender las carteras, para recuperar financiamiento y poder volver a ofrecerlos.

Desde entonces, se activaron algunos canales de diálogo para encaminar la expresión de deseo del ministro. Las conversaciones son preliminares con emisarios del equipo económico, que escucharon las alternativas que manejaba el sector privado. Las empresas supieron que el FGS dispone de liquidez volcada a plazos fijos por poco más de u$s 1000 millones. Si bien el monto no supondría una reactivación, “es algo”, consideran.

Estos recursos además no podrían volcarse a alternativas como la compra de acciones, operatoria que impulsó el crecimiento del rendimiento del FGS, ya que están cerca del límite máximo permitido del 15%.

Todo esto alimentó las expectativas del sector. Expectativas que recibieron un parate por parte del Ministerio de Desregulación, que se mostró contrario al uso de los recursos para dinamizar el sector.

Sin embargo, quien podría haber puesto freno a esta disputa interna fue la misma Georgieva.

En su conferencia en el Ministerio de Economía, la funcionaria del FMI fue la primera en mostrar abiertamente una preocupación por la división que vive el crecimiento de la actividad y adelantó los planes del Gobierno.

“Reactivar es el tema principal de debate”, dijo la funcionaria, quien puntualizó que los sectores menos dinámicos que observaba eran la construcción, los servicios y la logística y “por eso el foco del Gobierno en términos de reformas y respaldo, dentro de la capacidad fiscal limitada que puede brindar, debe estar allí”, sentenció.

Dentro de las alternativas en análisis destacó la necesidad de mejorar las condiciones financieras para quienes toman préstamos, saneando las carteras de morosidad de los bancos. La otra alternativa que se vincula al financiamiento de la economía real fue la de “ampliar el mercado de capitales, por ejemplo el de las hipotecas, que en Argentina casi no existen, pero es un instrumento que puede ayudar a elevar la construcción y a involucrar a los consumidores en la economía”.