En Uspallata, la sede del Gobierno porteño, dicen que el vínculo entre ambos “está bien”. En Acassuso, oficina del expresidente, comentan otra cosa. “Nada bien”, aseguran. Y suena más creíble, porque la relación entre Jorge y Mauricio siempre fue mala. No hay ningúna razón para que mejore en estas circunstancias.
El PRO y LLA comparten electorado y en ambos bunkers no encuentran otra opción que ir junto a los libertarios. La hermana del Presidente, Karina Milei, tiene en sus manos un eventual acuerdo con la Ciudad, pero disfruta la pelea entre los primos, y no piensa hacer nada para ayudarlos a resolver sus diferencias.
“Es que digan lo que digan en público, todo el mundo que habla con Mauricio escucha críticas a Jorge”, le explicaron a El Cronista en ámbitos amarillos. Agregaron que “siempre hay una mirada juzgadora, negativa, quizás ahora más que nunca, porque ve deslucida la gestión de la Ciudad”.

La gestión
Quizás por eso, la reunión que los primos tuvieron el lunes por la mañana en el Ecoparque se transformó en un evento importante. Estuvieron, además, el jefe de Gabinete porteño Gabriel Sánchez Zinny y el diputado Fernando De Andreis.
Fue algo así como un examen por el que tuvo que pasar Jorge, ya que el expresidente considera que “la gestión en el PRO siempre fue la prioridad, y ahora ve que todo es muy básico, que no hay ningún tipo de innovación. Jorge habla mucho y hace poco, a pesar de que tiene un equipo experimentado, que él no sabe liderar”.
Por supuesto que el Jefe de Gobierno no está de acuerdo con ese diagnóstico y le echa toda la culpa a Horacio Rodríguez Larreta, que le dejó una “herencia compleja, con contratos como el de la basura, que ató las manos de la Ciudad hasta el 2030, plazo en el que no hay posibilidad de hacerle ningún reclamo a las empresas recolectoras”.
La política
Mauricio tampoco está de acuerdo con la estrategia política de su primo. Avaló a disgusto las decisiones que Jorge tomó para el 2025, pero no piensa hacerlo en esta ocasión. Fue a los canales, a los actos, dio discursos aquí y allá tal como se había comprometido, pero no pudo ocultar su fastidio.
Hoy el titular del PRO no acepta el desdoblamiento de las elecciones como el que hubo en el 2025, tiene dudas sobre las PASO, y quiere intervenir en la comunicación, que fue motivo de un fenomenal enojo que tuvo Javier Milei en su momento, porque contrató a Antoni Rubí, el mismo que hizo la campaña presidencial de Sergio Massa en el 2023.
Milei ahora lo abraza al Jefe de Gobierno, le hace mimos a Vito, el hijo que tiene con la periodista Maria Belén Ludueña. Pero el más grande de los Macri cree que lo hace para mortificarlo al expresidente. “Esas manifestaciones de cariño no tienen sentido politico, porque las definiciones las tomará Karina”, comentan en el macrismo ortodoxo
La historia
Para el PRO paladar negro, “es muy difícil trabajar con Jorge, es muy cerrado”. También reconocen que su primo no levanta la voz pero tiene un desprecio en la mirada que afecta al actual presidente del PRO porteño.
Quienes los conocen de los tiempos en que se fundó el PRO cuentan que el actual Jefe de Gobierno entró al partido porque lo ayudó un dirigente que ya no está. Mauricio no quería saber nada, quizás porque temía la intervención de la familia Macri en su vida política, y no quería que nadie tuviera información confidencial.
De hecho, nunca lo ayudó al primo, “lo arrumbó” en la provincia de Buenos Aires, donde fue legislador, presidente del bloque bonaerense y por tres períodos consecutivos intendente de Vicente López. Hizo un uso discreto del apellido. Aun así, al expresidente le molestaba verlo.
“Jamás lo dejó opinar sobre CABA y, cuando ganó la Presidencia, no hubo forma de que lo designe en ningún cargo nacional, ni como secretario de Obras Públicas (área manejada entonces por Rogelio Frigerio) ni mucho menos como Jefe de Gabinete para reemplazar a Marcos Peña, muy criticado al final de la gestión de Juntos por el Cambio.
La pregunta es, entonces, por qué Mauricio eligió a Jorge como candidato a Jefe de Gobierno en el 2023. Con él, logró obturar la candidatura de Fernán Quirós, el Ministro de Salud muy valorado en su gestión de la pandemia. Era una propuesta de Rodríguez Larreta, que quedó así afuera de la administración porteña.
El presidente del PRO quedó contento entonces. Le había ganado una partida al exjefe de Gobierno, con quien no se estaba llevando bien. Hoy no dice que se equivocó, sino que carecía de opciones. Claro que es un argumento que no facilita la convivencia su primo, ni la espera al inicio de las negociaciones con libertarios, que dificilmente empiecen antes de diciembre.















