La medida de inflación preferida por la Reserva Federal de Estados Unidos es objeto de una revisión metodológica que podría reducir la presión sobre las autoridades monetarias para elevar las tasas de interés mientras buscan contener el reciente repunte de los precios.

Mientras los funcionarios de la Fed deciden el costo del endeudamiento, la Oficina de Análisis Económico (BEA) revisa la forma en que calcula la evolución de los precios en algunos sectores de la economía. Se espera que esos cambios reduzcan las últimas mediciones del índice de gastos de consumo personal (PCE), el indicador de inflación que utiliza el banco central como principal referencia.

Los responsables de la política monetaria se han mostrado divididos sobre cómo responder al aumento de la inflación impulsado por la guerra con Irán, los aranceles y el auge de la inteligencia artificial. En mayo, la inflación general medida por el PCE alcanzó el 4,1%, el nivel más alto en tres años, mientras que la inflación subyacente llegó al 3,4%, ambas muy por encima del objetivo del 2% fijado por la Fed.

Los economistas estiman que la nueva metodología reducirá la inflación subyacente del PCE en alrededor de 0,2 puntos porcentuales, lo que daría a la Reserva Federal un mayor margen para mantener sin cambios las tasas de interés en el corto plazo, como ocurrió hoy.

El hecho de que acerque la inflación al objetivo de la Fed hará más fácil que no tengan que subir las tasas”, anticipó Alan Detmeister, economista de UBS y exinvestigador sobre inflación de la Reserva Federal.

Krishna Guha, exfuncionario de la Reserva Federal de Nueva York y actual director de Economía de Evercore ISI, señaló que, “si el mercado considera creíble la nueva serie”, una reducción de las lecturas del PCE facilitaría “aunque sea ligeramente” que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, evite nuevos aumentos de tasas.

La revisión estadística llega en un momento en que los funcionarios de la Fed mantienen un intenso debate sobre si es necesario endurecer aún más la política monetaria para contener la inflación.

Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump intensificó la presión política sobre el banco central para que reduzca las tasas de interés, actualmente ubicadas en un rango de entre 3,5% y 3,75%.

Esta semana, Trump afirmó que, si bien cree que Kevin Warsh “quiere hacer lo correcto” en materia de tasas, está limitado por integrantes del directorio “muy políticos” que, según dijo, “quizás tengan malas intenciones”.

La actualización metodológica de la BEA, que entrará en vigor en septiembre, modificará los datos correspondientes a comisiones por gestión de carteras, software y accesorios informáticos y servicios legales, con efecto retroactivo hasta 2021.

Los críticos sostienen que el cambio, aunque forma parte del proceso habitual de revisión de la BEA, se concentra precisamente en categorías que hoy impulsan la inflación y corre el riesgo de suavizar artificialmente las mediciones en un momento en que la política monetaria está sometida a una fuerte presión política.

“No han explicado de forma convincente por qué están cambiando estas series específicas”, sostuvo Detmeister. “Las categorías elegidas parecen tener cierto componente político.”

Dos de los rubros cuya medición será modificada, software y accesorios informáticos, y gestión de carteras, figuran entre los cinco principales impulsores de la inflación.

Omair Sharif, de Inflation Insights, señaló que, aunque existen “argumentos sólidos” para introducir estos cambios, “desde el punto de vista de la percepción pública no luce bien” reducir al mismo tiempo varias categorías estrechamente vinculadas con el aumento de la inflación.

La Oficina de Análisis Económico revisará la metodología del índice PCE, un cambio que se espera reduzca las próximas mediciones de inflación que sigue la Reserva Federal. Archivo.
La Oficina de Análisis Económico revisará la metodología del índice PCE, un cambio que se espera reduzca las próximas mediciones de inflación que sigue la Reserva Federal. Archivo.Fuente: AbacaYuri Gripas

Algunos economistas también cuestionaron que la BEA no haya brindado suficientes detalles sobre el funcionamiento de la nueva metodología, lo que dificulta evaluar su verdadero impacto sobre las futuras mediciones de inflación.

La BEA respondió que las actualizaciones anuales fueron realizadas por su personal técnico “para mantener la precisión y confiabilidad de las estimaciones” y mejorar la forma en que se calculan los precios.

Los cambios también acercarán el índice PCE al Índice de Precios al Consumidor (IPC), una medida más acotada de la inflación que enfrentan los hogares estadounidenses.

En los últimos meses, el componente de gestión de carteras del PCE aumentó con fuerza como consecuencia del buen desempeño de los mercados bursátiles, mientras que el rubro de servicios legales se apoyó en datos indirectos no publicados y, en muchos casos, erráticos.

Un estudio reciente coescrito por el exgobernador de la Reserva Federal Stephen Miran concluyó que existía una “inconsistencia” en la forma de medir los precios del software, tras el incremento sin precedentes registrado por esa categoría en los últimos meses.

Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics, afirmó que la actualización metodológica de la BEA no contiene “nada que parezca impropio” y sostuvo que cualquier esfuerzo por mejorar la medición de la inflación debe ser bien recibido.

“Me cuesta encontrar cuál sería el problema de introducir estas mejoras”, señaló. “Deberían darnos más confianza en las estadísticas saber que se revisan periódicamente para incorporar mejoras y fuentes de datos de mayor calidad.”

Aunque se espera que la inflación medida por el índice PCE disminuya en junio, cuando los datos se publiquen el jueves, todo indica que seguirá muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal.

Los analistas consideran que el efecto de la revisión metodológica sobre las decisiones inmediatas del banco central será limitado. A más largo plazo, factores como la expansión de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial seguirán ejerciendo presión sobre la inflación subyacente.

No creo que esto cambie el rumbo de la política monetaria”, afirmó Robert Sockin, economista jefe para Estados Unidos de la gestora de activos PGIM. “Mientras la inflación subyacente del PCE permanezca por encima del 3% durante todo el año, como prevemos en nuestro escenario, creo que la Fed terminará subiendo las tasas".