Este año promete mayor tranquilidad de la esperada en el frente económico, pero 2027 va a suponer mayores desafíos, en especial de cara a los vencimientos de deuda.
La liquidación de la cosecha gruesa arrancó con un trimestre de oro más débil que el habitual. Mayo registró un ingreso de divisas por u$s 2677 millones, lo que implicó una caída del 12% interanual.
Sin embargo, desde el sector no lo leen como una mala noticia. De hecho, esperan que el trimestre “se alargue” y que la liquidación se recupere en junio, pero con mayores perspectivas de mantenerse a lo largo del tiempo.
Las mayores tenencias de trigo y maíz hacen que se postergue la liquidación de la soja, que venía lenta en contratos porque ya se especulaba con una rebaja de las alícuotas de las retenciones, que se oficializó esta semana con un cronograma estable de rebajas hasta fines de 2028, mientras que en 2029 se daría la baja total (salvo para la soja) por cómo está estipulado en el acuerdo Unión Europea-Mercosur.
El espaciamiento en la liquidación, aseguran desde el sector, es una buena noticia para el Banco Central, que ya superó la meta de compras de u$s 10.000 millones y registra compras a una velocidad que, de sostenerse, podría implicar compras por más de u$s 20.000 millones. Que se estire la liquidación permitirá un ingreso constante y prolongado de divisas, lo que habilita las compras al Central pero también dará mayor calma al mercado cambiario y evitaría un salto en el segundo semestre.
Desde MAP auguran que el frente externo este año no tendrá desequilibrios significativos y presentará resultados leves, ya sea de déficit o superávit, en la cuenta corriente, impulsado por un buen saldo comercial, con mayores exportaciones e importaciones crecientes pero tenues. “No obstante, este aporte seguiría siendo compensado por los déficits estructurales de servicios y de ingreso primario, que reflejarán la normalización gradual de los giros de dividendos y una mayor carga de intereses.
Además, ayudarán los desembolsos netos de organismos internacionales, el financiamiento internacional del sector privado y una demanda de formación de activos externos que seguirá contenida, aunque mayor a la de los años con cepo más estricto.
El 2027 será menos holgado. El ministro de Economía, Luis Caputo, planteó que el año próximo será distinto a los típicos años electorales, y que será un “paseo por el parque” en comparación.
Desde el frente de la actividad, todavía esperan la llegada del fenómeno climático El Niño en el segundo semestre, sobre el que aún no proyecta impactos, pero anticipan que será grande y esperan pérdida de hectáreas de siembra, con efecto económico directo en los primeros meses de 2027.
Esto se suma a un tipo de cambio similar al de 2026, aunque más apreciado que durante el año pasado, un déficit comercial mayor en los servicios y por el lado de los bienes, desde MAP esperan que se modere el superávit comercial, principalmente por la mayor presión importadora de la mano de la recuperación de la actividad.
“El principal desafío provendrá del frente financiero, con necesidades brutas de financiamiento externo que estimamos en torno a u$s 65.700 millones en 2027. Entre compromisos del Tesoro (u$s 2800 millones adicionales respecto de 2026), Banco Central (u$s 7000 millones extra), provincias, organismos internacionales (u$s 3300 millones solo del FMI en capital, a lo que deben sumarse los intereses y los sobrecargos por unos u$s 4000 millones adicionales) y sector corporativo, las amortizaciones de capital sumarían aproximadamente u$s 31.200 millones. Esto representa un incremento significativo respecto de los u$s 14.600 millones previstos para 2026”, marcaron desde la consultora.
En paralelo, agregan que la dolarización de carteras proyectada para el año electoral es de u$s 31.900 millones, un monto similar al de 2025. Esta estimación es conservadora, ya que “un contexto preelectoral de mayor incertidumbre respecto de la continuidad política podría traducirse en una dolarización de portafolios aún más intensa, incrementando las necesidades de financiamiento por encima de las contempladas en nuestro escenario base”, consideraron desde MAP.
Si bien el 2027 se plantea como un desafío, también consideran que el Gobierno conseguirá refinanciar al menos u$s 53.400 millones.
Esto será a través de una recuperación del acceso al financiamiento voluntario, de que el Tesoro logre refinanciar los vencimientos de u$s 8000 millones en capital que hay hasta las elecciones y las provincias hagan lo propio con sus deudas. Además, proyectan que el sector privado mantenga su acceso a deuda privada extranjera, que los organismos multilaterales refinancien sus vencimientos y que el Banco Central logre renovar los REPO.
Por último, los ingresos de capitales por inversiones extranjera directa vinculadas al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) rondarían los u$s 7900 millones, de los cuales u$s 600 millones ingresarán en 2027.
Es así que el faltante para cubrir la demanda estimada supera los u$s 12.000 millones, algo que no caracterizan como “crítico”, pero que sí aportará a la inestabilidad financiera, tensionada en la medida que se profundicen las compras de dólares en la medida que se aproximen las elecciones y se mantenga la incertidumbre.





















