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Luego de haber alcanzado los 400 puntos, el riesgo país no logra perforar dicha barrera psicológica y avanza 20 puntos básicos. Existen drivers locales, pero también globales que impiden un quiebre de dicho nivel.

Qué variables está mirando el mercado y qué esperar para los bonos hacia adelante.

Mirando los drivers sobre los bonos

Hay una razón por la cual el riesgo país (EMBI) no puede perforar los 400 puntos y rebotó hasta los 420 puntos actuales.

Dicho avance se explica por el hecho de que las tasas globales se mantienen en una tendencia alcista.

Con el EMBI local en niveles apenas por encima de los 400 puntos, los factores globales se vuelven más importantes.

Es decir, la Argentina queda más susceptible a los flujos externos y por lo tanto, las noticias provenientes del exterior que puedan afectar las expectativas de subas o bajas de tasas de la Fed se tornan más importantes.

En lo que va del año, el mercado dejó de especular con bajas de tasas de la Fed y comenzó a proyectar subas de tasas, en particular luego de la reunión de junio en la que el Banco Central de EEUU publicó sus proyecciones incluyendo subas de tasas.

La suba del petróleo a causa de la guerra en Medio Oriente generó mayores presiones inflacionarias y provocó el giro hacia el apretón monetario de la Fed.

El mercado asigna una probabilidad del 84,5% a que la Reserva Federal mantenga la tasa de referencia en el rango de 3,50% a 3,75% en la reunión del 29 de julio, mientras que la posibilidad de un incremento de 25 puntos básicos se ubica en 15,5%.

Sin embargo, para septiembre el escenario más probable pasa a ser una tasa de entre 3,75% y 4,00%, con una probabilidad del 55,1%, lo que refleja una expectativa creciente de endurecimiento monetario durante la segunda mitad de 2026.

De esta manera, el mercado anticipa una Fed prudente en el corto plazo, pero con posibilidades de avanzar hacia una política monetaria algo más restrictiva durante los próximos trimestres.

En este contexto, los inversores fueron dejando de lado la expectativa de un ciclo de bajas de tasas y comenzaron a incorporar un escenario de política monetaria más restrictiva durante un período más prolongado.

Como consecuencia, aumentaron los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y el dólar ganó fortaleza frente a las principales monedas.

Como driver positivo, tanto la ultimo dato de inflación como el de empleo en EEUU resultaron mejor de lo esperado, haciendo que la Fed tenga menos presión para subir la tasa.

En concreto, el IPC de Estados Unidos sorprendió favorablemente al mercado al registrar una caída mensual del 0,4% en junio, frente al retroceso del 0,1% esperado.

La desagregación del dato mostró una moderación de precios más amplia, que no se explicó únicamente por la baja del petróleo durante ese período. No obstante, Kevin Warsh adoptó una postura cautelosa y advirtió que este resultado no permite dar por terminada la lucha contra la inflación.

A esto se suma el reciente repunte de los precios de la energía, impulsado por una nueva escalada de las tensiones en Oriente Medio, con el estrecho de Ormuz nuevamente en el centro de la escena.

De cualquier manera, si bien el petróleo cayó desde los u$s 115 hasta los u$s 70, luego el crudo volvió a subir y ello mantiene en vilo la tensión inflacionaria, pudiendo provocar subas de tasas de la Fed.

Ante tal expectativa, las tasas en EEUU se mantienen en zona de máximos del año.

Si las tasas en Wall Street suben, esto implica caída en el precio de los bonos americanos.

Debido a que los bonos del tesoro de EEUU funcionan como referencia, si dichos títulos bajan, las demás curvas globales también se ven presionadas a la baja, incluida los bonos soberanos argentinos.

Así, con tasas en EEUU al alza, los bonos soberanos locales acompañaron la tendencia.

Los analistas de PPI resaltaron que el retroceso del segmento de deuda emergente respondió a una presión generalizada sobre los bonos soberanos de mayor riesgo, sin identificarse un factor idiosincrático específico detrás del movimiento.

A su vez, agregaron que más allá de la performance diaria, en lo que va de julio la deuda soberana en dólares continúa exhibiendo un desempeño más que decente. Según resumen los analistas de PPI, los Globales acumulan avances de entre 0,3% y 1,1%, con el GD41 liderando las subas, mientras que los Bonares registran ganancias de entre 0,5% y 2,0%, encabezadas por el AE38.

Por lo tanto, la deuda local queda susceptible a los factores globales, el cual se caracteriza por presiones alcistas en la inflación y en la tasa, siendo esto un riesgo para los títulos soberanos domésticos.

Los analistas de Sailing Inversiones consideran que el principal riesgo para los bonos en dólares hoy es una combinación de factores externos y locales.

En lo que refiere a los factores externos, desde Sailing Inversiones afirman que el mercado pasó de descontar varios recortes de tasas de la Fed para los próximos trimestres a un escenario de política monetaria más restrictiva por más tiempo, impulsado por una inflación que sigue mostrando cierta persistencia y una economía estadounidense resiliente.

Importan los factores locales

Si bien el contexto global se muestra desafiante para la renta fija, los bonos locales han podido tener una buena performance gracias a la mejora de las variables domésticas, en particular las compras de dólares por más de u$s 11.500 millones este año.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, considera que para pensar en una compresión sostenida hacia niveles compatibles con la vuelta al mercado voluntario seguirán pesando variables domésticas.

Entre ellas destacó la continuidad de la acumulación de reservas, el humor social, las perspectivas electorales.

Además, no descartó la importancia de variables externas.

“Las condiciones financieras internacionales, hoy menos amigables por la presión sobre las tasas largas post-Fed también serán determinantes”, dijo Franco.

Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, agregó que la reunión de junio de la Fed dejó un mensaje claro sobre que no hay apuro para bajar tasas.

“El nuevo presidente Kevin Warsh eliminó el forward guidance, adoptó un tono hawkish y el mercado ya descuenta una probabilidad relevante de una suba adicional antes de fin de año. El bono del Tesoro americano a 10 años cotiza en torno al 4.5% y el de 30 años superó el 5% por primera vez desde 2007”, comentó.

Waitzel advierte que este movimiento de tasas genera presión técnica sobre todos los activos de renta fija emergente, y los soberanos argentinos no son la excepción.

Sin embargo, considera que, a la hora de evaluar los impactos, hay que saber distinguir bien los drivers que afectan a la renta fija local.

“El precio de los bonos argentinos hoy lo manda el spread soberano, no la tasa libre de riesgo. Y ese spread sigue comprimiendo, sostenido por un proceso de normalización macro que avanza: superávit fiscal, recuperación de reservas y acceso reestablecido al mercado de capitales. Mientras ese proceso no se interrumpa, el ruido de las tasas globales es mayormente ruido”, dijo Waitzel.

Agustín Helou, trader de Portfolio Investments, remarcó que los cambios en las expectativas de la política monetaria de EUU afectan al dólar en Argentina, lo hacen aún más cuando también impacta en emergentes en general.

De cualquier manera, Helou considera que la dinámica del tipo de cambio depende de lo que ocurra con las variables domésticas.

“Creo que estamos con una dinámica bastante propia, y que más allá de lo que pase con ese dato no creo que nos modifique la tendencia o camino que llevamos. Si puede suavizarlo o exacerbarlo. Pero hoy creo que nuestro juego ahora en el segundo semestre es la estacionalidad, emisiones de corporativos y sub-soberanos que pueda haber en dólares, etc”, afirmó.

Potencial alcista de los bonos

Los bonos soberanos se encuentran operando en zona de máximos históricos mientras que las tasas de interés de los títulos se encuentran en mínimos, lo cual coincide con un riesgo país también en mínimos.

El Global 2029 rinde 6,9%, mientras que el Global 2030 opera con tasas de 7,35%.

En el tramo medio y largo, toda la curva se mantiene debajo del 9%, con una tasa promedio del 8,7%.

Esto coincide con un valor del riesgo país el cual se encuentra en mínimos de 430 puntos y en las puertas de perforar tal barrera psicológica.

Dado el nivel actual de los bonos, el mercado hace cálculos sobre cuales podrían ser el mayor potencial de suba que podrían encontrar los bonos argentinos hacia adelante.

Uno de los cálculos fue llevado a cabo por Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, que realizó un ejercicio de retorno total para los bonos con un escenario negativo, positivo y el escenario base.

Su escenario de retorno total base de los bonos en dólares para fin de año contempla una posible ganancia de entre 4,3% y 5,4% para los títulos del tramo corto. A su vez, para el tramo medio, el Global 2035 y 2038 podrían avanzar entre 12,7% y 11,4%, mientras que los bonos más largos, la ganancia potencial podría ser de entre 12,9% y 10,1% para los bonos a 2041 y 2046 respectivamente.

Mirando el panorama para los bonos bajo un escenario más optimista, los títulos del tramo corto podrían ganar entre 5% y 7%, mientras que los instrumentos de mayor plazo podrían registrar ganancias de entre 18% y 23,4%, con el Global 2041 como el de mayor potencial alcista hasta fin de año.

En ese mismo ejercicio, y evaluando los riesgos, bajo un panorama negativo, el tramo corto podría perder hasta 0,8%, se podría registrar una merma de entre 8% y 11% en el tramo medio y entre 12,8% y 15% en el tramo más largo de la curva.

Los analistas de Criteria consideran apropiado realizar una estrategia diversificada en distintos tramos de la curva, es decir, en el tramo corto y medio.

“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38”, detallaron.

Por su parte, los analistas de Cohen siguen viendo valor en la deuda local, en especial los bonos más cortos.

“Seguimos constructivos con los soberanos, aunque el punto de entrada exige mayor selectividad mientras que, para perfiles más conservadores, elAO27 (4,2% TIR) y el AO28 (7,7% TIR) siguen siendo buenas alternativas”, dijeron desde Cohen.

Argentina versus comparables

A la hora de determinar el potencial alcista que podrían tener los bonos en dólares locales, el ejercicio más simple es estimar las posibles subas de la renta fija argentina tomando las tasas de interés de los bonos en dólares de países comparables.

Con una calificación crediticia de B-, Argentina rinde menos del 9% a 10 años.

Aun así, sigue siendo mayor que las tasas de Angola y Kenya que rinden en niveles de 8%.

Países como Egipto, El Salvador, Nigeria, Turquía y Ecuador rinden entre 7,5% y 6,5% y también tienen una calificación crediticia de B-.

Otros países como Bahréin, Rwanda, Bahamas, Honduras, Costa de Marfil, Republica Dominicana, Costa Rica, entre otros, tienen una nota mejor que Argentina y rinden entre 5,5% y 7%.

Todo esto hace que el mercado compare los fundamentals de Argentina contra los países similares y entienda que aun existe potencial de compresión adicional en la renta fija local, para que los títulos de deuda puedan rendir y operar similar a sus pares.

Por su parte, desde Research Mariva también siguen viendo valor en la deuda local.

“Mantenemos una sobre ponderación en deuda soberana, respaldada por rendimientos atractivos, acumulación de reservas, mejora fiscal y financiación en divisas locales. En un escenario a tres meses en el que la curva de rendimientos soberanos converge hacia rendimientos acordes con su calificación crediticia B actual, cercana al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 8%”, dijeron desde Research Mariva.

Pedro Morini, team leader de Estrategia de PPI, identifica al AE38 (con una TIR de 10,8% medida contra su precio al CCL), como el bono de mayor potencial dentro de la curva.

El rally estaría condicionado a que se concreten factores locales relacionadas con la acumulación de reservas, reactivación económica y reducción del riesgo político.

“Para que esta compresión de riesgo se reanude, la acumulación de reservas seguirá siendo la clave. Además, el mercado empieza a poner también el foco en los datos de actividad los cuales empiezan a mostrar algunos brotes, de la mano de la desaceleración de la inflación y un salario real que podría comenzar a revertir su caída. Es decir, el mercado tiene que empezar a incorporar que la transición económica puede ser menos costosa de lo que se temía meses atrás, y que eso, a su vez, refuerce la probabilidad de continuidad hacia 2027”, comento.