La épica del Mundial 2026, que terminó este fin de semana con el sabor agridulce de la final en el MetLife Stadium frente a España, cumplió su ciclo. El Gobierno, que se había puesto como meta el evento deportivo como antes y después para empezar a cerrar las negociaciones pendientes, ya tiene en vistas una próxima reunión de Mesa Política este martes a las 13 para conseguirlo.
Durante casi un mes, la política argentina bajó sus decibeles, refugiada en la centralidad absoluta que otorga el fútbol. Pero el efecto de “anestesia” se terminó. La Casa Rosada sabe que, al apagarse las pantallas de la transmisión oficial, la realidad vuelve a golpear las puertas: una economía bajo tensión, una agenda legislativa que quedó empantanada antes del receso y una relación con los gobernadores que necesita mostrar frutos, mientras prepara el terreno para el 2027.
El Gobierno se puso una meta clara: utilizar el receso invernal en el Congreso, coincidente con la fase decisiva del Mundial, para “limpiar” la mesa y reordenar las prioridades antes de que empiece la cuenta regresiva del segundo semestre. El oficialismo llega a este encuentro con una herida abierta: el fallido debate sobre la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
El intento de quórum terminó en un cruce de reproches que expuso la fractura en el ala política. Por un lado, la postura del ministerio de Desregulación que comanda Federico Sturzenegger, quien pretende ir a fondo con reformas estructurales sin concesiones; por otro, los sectores que entienden que, en un Senado sin mayoría propia, la ortodoxia absoluta es el camino directo al estancamiento.
El caso de la Ley de Tierras es el ejemplo paradigmático de esta puja. La intención de la Casa Rosada de dinamitar cualquier traba a la compra de activos por parte de extranjeros chocó de frente contra la realidad política de los gobernadores, que ven en esa normativa una amenaza a sus jurisdicciones. La senadora Patricia Bullrich, quien defiende la necesidad de ceder frente a los cambios, llevará el planteo a la próxima reunión.
Adicionalmente, el texto consensuado con los contadores introduce una flexibilización en los controles de ARCA sobre las denominadas “discrepancias significativas”. Con este nuevo diseño, los contribuyentes contarán con un plazo de 15 días hábiles para rectificar sus declaraciones jurídicas sin perder automáticamente las ventajas del régimen. A su vez, se establece que el sistema no caducará si los desajustes detectados por el fisco no superan un piso mínimo equivalente al 5% del monto de evasión simple, fijado actualmente en $5 millones de pesos.
Caputo corre contra el calendario. El Ministro ha mantenido encuentros discretos con economistas y referentes tributarios, buscando blindar una propuesta que será el caballito de batalla para intentar revertir el desgaste que muestran las encuestas en los sectores medios y medios-altos, los más afectados por la presión fiscal y la inflación acumulada. La consigna es clara: mostrar resultados concretos antes de que el clima social se enrarezca por el impacto de los nuevos aumentos.
Por otra parte, otro actor clave del encuentro será Diego Santilli, quien mantuvo durante la última semana una serie de reuniones con gobernadores clave para tejer las alianzas, se involucró de lleno con el PRO y además fue protagonista en el operativo de regreso de la selección, ya que fue uno de los interlocutores clave con el ”Chiqui” Tapia, de áspera relación con el Gobierno Nacional.
El “Colo” es clave para poder destrabar la reforma electoral, que por ahora se mantuvo en un segundo plano pero que amenaza con desbordar apenas retorne la actividad parlamentaria. La idea es avanzar a fondo con la suspensión para el año que viene y que Eduardo “Lule” Menem y Karina Milei puedan tener el tablero ordenado para avanzar en los acuerdos electorales que tendrán como principal objetivo la reelección de Javier Milei.
El Gobierno se prepara ahora para el “día después”. La finalización del Mundial no solo pone fin a la distracción mediática, sino que marca el inicio de una etapa política de alta intensidad. La teoría de la agenda sugiere que los eventos deportivos masivos actúan como una tregua temporal; una vez terminado el evento, los problemas estructurales (inflación, inseguridad, precariedad laboral) recuperan su lugar de privilegio en la preocupación ciudadana.
El clima dentro de la Mesa Política es de absoluta concentración. No hay más lugar para los errores de cálculo que se cometieron antes del receso. Ahora, la gestión debe demostrar que puede construir los consensos necesarios para sortear el último tramo del año sin que la parálisis legislativa termine transformándose en una crisis de gobernabilidad.
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