¿Wall Street y su gran víctima? Se viene la temporada de reporte de resultados

La suba de la tasa de referencia y la reducción de la emisión de la Fed, lo que se viene en la política monetaria de Estados Unidos.

Decisión 1: subir tasa de referencia

Recién en marzo la Reserva Federal ha comenzado a subir su tasa de referencia lo cual no quiere decir en absoluto que las tasas cortas recién a partir de marzo hayan comenzado a volar. La Fed opera de manera "telegráfica" en el sentido que "va anticipando" lo que efectivamente realizará a los efectos de que el mercado de bonos comience a descontar eventos mucho antes de que los mismos efectivamente ocurran.

Así fue el caso con las tasas cortas de interés que desde el último trimestre del 2021 comenzaron a subir en un contexto donde la Fed reconoció a la inflación como un problema mucho más "permanente" que "transitorio" al punto tal de que hoy el mercado anticipara 300 basis en suba de tasa de referencia hacia fines del 2023. No parecería que nada de esto sea trágico, la Fed jamás "suicidaría" a su propia burbuja, aunque sí pueda "dañarla", pero son aspectos que describen a un contexto mucho más difícil que en 2021.

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Decisión 2: achicamiento del balance de la Fed

Probablemente en mayo del 2022 la Fed comenzará con el "anti-QE" o sea, de alguna manera empezará a absorber lentamente todo lo que vino emitiendo desde el 2008. Este concepto se dio en llamar QT, o sea, "Quantitative Tightening" en contraposición a QE, "Quantitative Easing".

El tiempo dirá qué tan agresiva será la Reserva Federal en la reducción de su balance, pero el mismo de alguna manera implicará que parte de todo lo emitido comenzaría a ir reduciéndose. Este evento también parecería haberlo descontado el mercado a través de tasas largas subiendo con la 30yr operando sobre 2.70%. Recordemos que gran parte de todos los QEs realizados por la Fed (desde el 2008, se realizaron cuatro QEs) terminaron comprando bonos largos por lo que la implementación de QT comenzaría a impactar los precios de dichos bonos y con ellos sus tasas de retorno.

La Reserva Federal de Estados Unidos.

Todo esto también fue telegrafiado por la Fed a Wall Street y entonces, el mercado de bonos desde inicios de enero 2022 comenzó a descontar también subas en la parte larga de la curva. O sea, casi todo lo que vaya a ocurrir en 2022 para las tasas de interés, parecería ya estar en precios.

De esta forma, a pesar de que la Fed casi ni empezó a subir su tasa de referencia y ni siquiera comenzó a implementar QT, toda la curva de tasas norteamericana, corta y larga ha mostrado una metamorfosis notable comparada con la vigente en septiembre 2021. 

A pesar de que la Fed recién ahora esté comenzando, la economía norteamericana vive un estado de restricción monetaria que se vino descontando desde septiembre 2021. O sea, mucho de lo que la Fed vaya a realizar en 2022 ya lo está sufriendo la economía norteamericana. Entonces, hace casi ya seis largos meses que el dolor de la restricción se hace sentir.

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Así, el enfriamiento que la Fed quiere imponer a la economía norteamericana para atacar su proceso inflacionario ya viene ocurriendo desde el último trimestre del 2021. Si a este evento de "enfriamiento económico" le sumamos incluso "la guerra de Rusia con su consecuente salto del petróleo" tendríamos dos ocurrencias "recesivas" que podrían haber ya impactado a la economía norteamericana y cuyos efectos más inmediatos pudiéramos ver en la temporada de reporte de resultados que se nos viene en abril.

Recordemos que, a la luz de una Fed más restrictiva en lo monetario y un Wall Street que ya lo anticipó casi completamente, toda compañía que en el trimestre anterior estuvo por debajo de expectativas, fue brutalmente castigada siendo Facebook el ejemplo más notorio, pero no el único.

De esta forma, para un mercado que hace seis meses viene absorbiendo restricción monetaria, para una guerra que ocasionó subas explosivas en petróleo y otros commodities con claros impactos recesivos, el próximo gran driver para el precio de activos financieros probablemente sea observar cómo cada una de las compañías del Nasdaq y del S&P ha podido adaptarse a una coyuntura que se muestra mucho más compleja que la vigente tan solo seis meses atrás.

El trimestre anterior demostró ser brutalmente cruel para todo papel que no estuvo a la altura de su respectiva valuación. Entonces, con todos los delirios que este actual trimestre debió soportar con guerra incluida, la gran pregunta que se nos viene será conocer cuánto daño ha generado una economía en franca restricción monetaria. Probablemente, los castigos relativos que observemos serán brutales, como así también los premios relativos a todo papel que sorprenda al alza.

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