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Bitcoin atraviesa una nueva corrección y ya perdió más de 20% desde los máximos alcanzados en octubre. Sin embargo, para los operadores la baja del precio no es hoy el dato más relevante. La señal que sigue de cerca el mercado es otra: por primera vez en meses, los fondos que habían impulsado el rally comenzaron a retirar dinero del ecosistema cripto.

La principal criptomoneda del mundo llegó a cotizar por debajo de los US$ 62.000 durante las últimas ruedas, muy lejos del récord cercano a los US$ 126.000 que había alcanzado el año pasado. Con este movimiento, acumula una pérdida cercana al 50% desde sus máximos históricos y más de 25% en lo que va de 2026.

La corrección coincide con un escenario global de mayor cautela financiera. Las tensiones geopolíticas, la persistencia de tasas de interés elevadas y la incertidumbre sobre el rumbo regulatorio del sector llevaron a muchos inversores a reducir exposición a activos considerados más riesgosos.

Pero el dato que más atención concentra en Wall Street es el comportamiento de los ETF de Bitcoin al contado. Estos vehículos, que se convirtieron en uno de los principales motores de la demanda institucional durante los últimos dos años, registran salidas netas de capital desde mediados de mayo. Según datos del mercado, más de US$ 4.000 millones abandonaron el sector en apenas unas semanas.

La dinámica marca un cambio respecto de lo ocurrido durante gran parte del ciclo alcista reciente, cuando los ingresos de dinero a estos fondos lograban absorber la presión vendedora y sostener la tendencia positiva.

Qué explica la caída

Entre los factores detrás de la corrección aparecen las crecientes tensiones en Medio Oriente, que impulsaron una migración de capitales hacia activos considerados refugio, y las dudas sobre el futuro regulatorio del sector en Estados Unidos.

Pero para Santiago Amat, analista financiero especializado en criptomonedas, el principal factor detrás de la baja responde a la propia dinámica histórica de Bitcoin.

“Estamos en un ciclo bajista. Bitcoin tiene un patrón que se cumple prácticamente cada cuatro años, marcado por el halving. Después de una fuerte tendencia alcista y de alcanzar nuevos máximos históricos, suele atravesar un período de corrección prolongado, que es donde nos encontramos hoy”, explicó a El Cronista.

Según el especialista, estos ciclos bajistas suelen extenderse durante poco más de un año. “Generalmente tienen una duración de entre 370 y 380 días. Si el patrón vuelve a repetirse, todavía faltarían alrededor de 120 días para alcanzar un piso. Mi visión es que Bitcoin podría encontrar un mínimo hacia octubre antes de comenzar una etapa de lateralización y preparación para el próximo ciclo”, sostuvo.

Sin embargo, desde la industria cripto relativizan el alcance de la corrección. “En los ciclos históricos de Bitcoin, las correcciones profundas después de alcanzar un máximo histórico son parte de la dinámica natural del mercado. En los cuatro grandes bull runs que atravesó BTC vimos caídas cercanas al 50% desde los máximos, seguidas posteriormente por una recuperación y la formación de nuevos ATH”, dijo a El Cronista Patricio Mesri, country manager de Bybit para América Latina.

Según el ejecutivo, si bien el comportamiento pasado no garantiza resultados futuros, muchos participantes del mercado interpretan estos niveles como una potencial zona de soporte y acumulación dentro de un ciclo alcista de largo plazo.

Otro de los factores que generó ruido en el mercado fue la decisión de Strategy, la empresa liderada por Michael Saylor y mayor tenedora corporativa de Bitcoin, de desprenderse de parte de sus posiciones.

“La venta es significativa no por la cantidad de Bitcoin involucrada sino porque rompe un comportamiento histórico. Strategy siempre sostuvo una estrategia de acumulación permanente y la idea de que nunca vendería Bitcoin. Que haya concretado una venta, por pequeña que sea, tiene un impacto simbólico muy importante para el mercado”, afirmó Amat.

La cautela ganó aún más terreno cuando Strategy, la empresa liderada por Michael Saylor y mayor tenedora corporativa de Bitcoin, informó una venta parcial de sus posiciones. Aunque el volumen fue reducido, el movimiento fue interpretado por parte del mercado como una señal de prudencia por parte de uno de los jugadores históricamente más alcistas del ecosistema.

El efecto dominó de las liquidaciones

La baja también se vio amplificada por una ola de liquidaciones en el mercado de derivados.

A medida que Bitcoin perforó niveles técnicos considerados relevantes por los operadores, miles de posiciones apalancadas fueron cerradas automáticamente. El fenómeno generó un efecto dominó que aceleró las ventas y profundizó la volatilidad.

Sólo en las últimas 24 horas, las liquidaciones superaron los US$ 1.500 millones, una muestra de que el componente especulativo sigue teniendo un peso significativo dentro del mercado cripto.

La mirada desde la Argentina

Pese a la volatilidad, en el mercado local no observan una salida masiva de inversores minoristas. Por el contrario, aseguran que gran parte de quienes mantienen una visión de largo plazo aprovechan los retrocesos para incrementar posiciones.

“No estamos viendo una salida masiva de los ahorristas argentinos. Muchos inversores con convicción en la tesis de Bitcoin aprovechan estas correcciones para acumular, mientras que otros continúan aplicando estrategias de Dollar Cost Averaging (DCA), realizando compras periódicas independientemente de la volatilidad y del precio”, explicó Mesri.

El comportamiento predominante sigue siendo el del holder de largo plazo. “En Argentina, donde la búsqueda de cobertura frente a la inflación y la depreciación monetaria es una constante, Bitcoin se consolida cada vez más como un activo de resguardo de valor dentro de una cartera diversificada, más que como una simple operación especulativa de corto plazo”, agregó.

La incógnita que mira el mercado

Amat también advirtió sobre una divergencia que comenzó a observarse entre Bitcoin y otros activos de riesgo. “Durante mucho tiempo la criptomoneda mostró una correlación positiva con índices como el Nasdaq o el S&P 500. Hoy vemos al mercado accionario estadounidense cerca de máximos históricos mientras Bitcoin corrige con fuerza. Esa divergencia genera incertidumbre porque rompe una relación que los inversores daban por sentada”, señaló.

El analista agregó que la pérdida de posiciones de Bitcoin dentro del ranking global de activos por valor de mercado también refleja una menor participación de capitales en el ecosistema. “Hay menos interés y menos volumen que meses atrás. Bitcoin ya no ocupa el lugar que tenía entre los activos más valiosos del mundo y eso también es una señal que el mercado está observando”, sostuvo.

Por ahora, la mayoría de los analistas evita hablar del final del ciclo alcista. Argumentan que Bitcoin continúa cotizando muy por encima de los niveles observados hace apenas dos años y que varios de los fundamentos que impulsaron su recuperación permanecen vigentes, entre ellos la creciente participación institucional y la reducción de la oferta derivada del último halving.

Sin embargo, la corrección dejó al descubierto una pregunta que domina las mesas de inversión.

La incógnita ya no pasa únicamente por saber si Bitcoin podrá recuperar terreno en las próximas semanas. Lo que buscan determinar los inversores es si la demanda institucional que sostuvo gran parte de la suba de los últimos años seguirá presente cuando desaparezca el entusiasmo.

De esa respuesta dependerá si la caída actual queda como un episodio más de volatilidad dentro de una tendencia alcista de largo plazo o si representa el comienzo de una etapa diferente para el mercado de criptomonedas.