

A pocos minutos del centro de Villa Carlos Paz, Córdoba, existe un lugar que reúne parte de la historia de la región y conserva el recuerdo de Jorge Bergoglio, quien lo visitó en dos oportunidades antes de convertirse en el papa Francisco.
Se trata del Parque Estancia La Quinta, ubicado en Los Zorzales 241, a orillas del río San Antonio. El predio, que llegó a tener 400 hectáreas y fue utilizado para la producción agropecuaria, hoy conserva unas cinco hectáreas con edificios históricos, senderos naturales y un museo arqueológico con más de 20.000 piezas.
La estancia jesuítica de Córdoba que producía lácteos
La historia de la Estancia La Quinta del Niño Dios comenzó en 1906, cuando Eugenia Gastañaga donó el terreno a la Compañía de Jesús. Allí, los religiosos construyeron edificios de piedra y desarrollaron un sistema productivo que les permitió sostenerse durante décadas.
Uno de los períodos de mayor crecimiento llegó bajo la administración del jesuita Antonio Font, quien arribó a la Argentina en 1918 desde Mallorca, España. Además de funcionar como espacio de retiro, meditación y estudio, la estancia se convirtió en una unidad económica dedicada a distintas actividades agropecuarias.

En su época de esplendor, tenía unas 80 hectáreas de árboles frutales y un sistema de acequias que distribuía el agua proveniente de un tajamar. También producía ganado y lácteos, que abastecían a la comunidad religiosa y a otras instituciones jesuitas de la ciudad de Córdoba.
El complejo incluía la Parroquia del Niño Dios, construida con piedras extraídas de las canteras del parque y bendecida en 1933. En su interior se destacan los vitrales que representan escenas religiosas, como el nacimiento de Cristo y la adoración de los Reyes Magos.
Tras la muerte de Font, la estancia comenzó a perder protagonismo. Parte del convento se transformó en las actuales escuelas parroquiales y gran parte de las tierras se vendió y loteó. Actualmente, el predio municipal conserva unas cinco hectáreas y tres edificaciones utilizadas por la orden hasta la década de 1980.
Las dos visitas del papa Francisco a La Quinta
Antes de convertirse en papa, Jorge Bergoglio visitó la estancia en dos etapas de su vida religiosa: durante su formación y, años después, como formador de otros religiosos.
En sus comienzos, el lugar funcionó como convento y noviciado. Más adelante, también se destinó a la atención de personas con tuberculosis y otras enfermedades respiratorias. Posteriormente, estudiantes de colegios religiosos pasaban allí parte del verano, una actividad en la que participó Bergoglio durante su juventud.
Años después, regresó cuando el predio funcionaba como sede del noviciado de Córdoba. Según recuerda la guía Carla Molinari, luego de su elección como papa le enviaron una carta cuya respuesta confirmó que había estado en el lugar y que conservaba recuerdos de aquellas visitas.

El museo arqueológico que conserva más de 20.000 piezas
En uno de los edificios históricos funciona el Museo Arqueológico Numba Charava, que reúne más de 20.000 piezas pertenecientes a los pueblos originarios que habitaron el valle de Punilla.
La colección comenzó en 1949, cuando Esmeraldo Ledda, vecino de Villa Carlos Paz, empezó a reunir objetos arqueológicos. Con el tiempo, se incorporaron colecciones privadas y materiales provenientes de excavaciones realizadas en distintos puntos de las sierras.
Entre las piezas exhibidas hay puntas de flecha, herramientas de piedra, morteros, boleadoras, adornos, recipientes de cerámica y más de 500 representaciones de rostros elaboradas en arcilla. También se destaca una punta de proyectil conocida como “cola de pescado”, vinculada con la presencia humana en la región hace unos 11.000 años.
Otro de los atractivos es el resto fósil de un gliptodonte, un animal herbívoro de la megafauna sudamericana emparentado con los actuales armadillos. El caparazón fue descubierto hace aproximadamente dos décadas, cuando un vecino excavaba en su patio para construir una piscina.

Cómo visitar el Parque Estancia La Quinta
El predio ofrece senderos para recorrer el bosque nativo y observar morteros utilizados por los pueblos originarios para moler alimentos como la algarroba y el maíz. También cuenta con el Bosque de la Poesía, donde hay carteles con poemas relacionados con la naturaleza.
Además, se organizan caminatas guiadas y talleres de arcilla, tallado en piedra, cestería, tejido y pintura con pigmentos naturales.
La entrada al parque es gratuita. Según los horarios informados para la temporada de verano, abre de 8 a 20, mientras que en invierno funciona de 8 a 17. El Museo Numba Charava también tiene acceso gratuito y ofrece visitas guiadas en distintos horarios.
Así, la antigua estancia jesuítica se convirtió en un espacio que combina naturaleza, patrimonio religioso y arqueología, y permite conocer distintas etapas de la historia de Villa Carlos Paz.

















