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En el estado brasileño de Minas Gerais, una iniciativa que nació del sueño de una pareja terminó transformándose en un proyecto de recuperación de bosques nativos a gran escala.

A lo largo de casi tres décadas, el Instituto Terra plantó más de 3,5 millones de árboles y amplió sus acciones de restauración a más de 2.300 hectáreas con el objetivo de recuperar la biodiversidad de una zona afectada por la degradación del suelo.

El proyecto combina la reforestación con la conservación de especies, la protección de los recursos hídricos y la educación ambiental. Su evolución lo transformó en una experiencia de referencia en materia de restauración de ecosistemas en Brasil.

Cómo una ONG de Brasil logró recuperar un bosque después de casi 30 años

La historia del Instituto Terra comenzó en 1998, cuando Sebastião Salgado y Lélia Deluiz Wanick Salgado decidieron recuperar el bosque nativo que había existido en una propiedad familiar ubicada en Aimorés, Minas Gerais.

Durante años, la actividad ganadera había degradado el terreno y reducido su cobertura vegetal. Frente a ese escenario, la pareja impulsó una iniciativa para restaurar la vegetación original de la región y recuperar el equilibrio ecológico.

El primer paso fue transformar la antigua hacienda en un espacio destinado a la conservación. A partir de allí, la organización comenzó a trabajar con especies nativas de la Mata Atlántica, con el objetivo de reconstruir progresivamente el ecosistema.

Las primeras plantaciones se realizaron durante la temporada de lluvias de 1999 y 2000, con la participación de estudiantes, colaboradores y habitantes de la zona.

La iniciativa evolucionó hasta convertirse en una organización dedicada a la restauración de ecosistemas, la educación ambiental y el desarrollo rural sostenible.

Más de 3,5 millones de árboles y 2.300 hectáreas en recuperación

El Instituto Terra impulsó la restauración de la Mata Atlántica en Brasil con millones de árboles nativos.
El Instituto Terra impulsó la restauración de la Mata Atlántica en Brasil con millones de árboles nativos.Youtube: Instituto Terra

En el transcurso de casi tres décadas, el Instituto Terra superó los 3,5 millones de ejemplares y desarrolló acciones de restauración en una superficie superior a las 2.300 hectáreas.

El trabajo no se limita a plantar árboles: la recuperación de un bosque requiere también favorecer la regeneración natural, proteger el suelo, conservar las fuentes de agua y generar condiciones para que distintas especies vuelvan a ocupar su hábitat.

En ese sentido, el proyecto apunta a reconstruir un ecosistema capaz de sostenerse a largo plazo, en lugar de limitarse a aumentar la cantidad de árboles de una determinada superficie.

La organización también desarrolla actividades de producción de plantines nativos, seguimiento de las áreas restauradas y capacitación ambiental. Estas acciones permiten sostener las tareas de reforestación y ampliar su alcance hacia otros territorios de la cuenca del río Doce.

La Mata Atlántica, un ecosistema amenazado que busca recuperar su biodiversidad

La Mata Atlántica es uno de los grandes biomas de Brasil y se caracteriza por su riqueza de especies vegetales y animales. Sin embargo, la expansión de las actividades agropecuarias, la urbanización y la explotación de los recursos naturales redujeron considerablemente su extensión original.

La recuperación de este ambiente es importante no solo por la vegetación que se pierde con la deforestación, sino también por las funciones que cumplen los bosques: proteger el suelo, contribuir a la regulación del agua, almacenar carbono y ofrecer refugio a numerosas especies.

El trabajo del Instituto Terra busca revertir parte de ese deterioro mediante la reintroducción de especies nativas y la recuperación progresiva de las condiciones necesarias para el desarrollo de la fauna.

La evolución del proyecto muestra que la restauración puede ir más allá de la plantación inicial. Cuando las condiciones ecológicas mejoran, la vegetación comienza a regenerarse y el entorno puede volver a albergar una mayor diversidad de organismos.

El regreso de los animales al hábitat natural

Uno de los resultados más significativos de la iniciativa es la recuperación de la biodiversidad: la restauración de la cobertura vegetal favorece la creación de hábitats y permite que distintas especies regresen a espacios donde la degradación había reducido sus posibilidades de supervivencia.

El monitoreo de la fauna realizado en la reserva registró el regreso de cientos de especies de animales, entre ellas mamíferos, aves, anfibios y reptiles.

El trabajo de restauración forma parte de una estrategia más amplia que busca vincular la recuperación ambiental con el bienestar de las comunidades rurales.

Un modelo de restauración ambiental que busca expandirse en Brasil

Con el paso de los años, el organismo amplió sus actividades más allá de la recuperación de la propiedad original. La organización incorporó nuevas áreas y puso en marcha iniciativas para extender la restauración ambiental a otros sectores de la cuenca del río Doce.

Entre sus líneas de trabajo se encuentran la producción de plantines, la educación ambiental y el acompañamiento a productores rurales para promover prácticas sostenibles.

La idea es que la conservación de los ecosistemas pueda integrarse con las actividades económicas locales, de manera que la protección de la naturaleza no quede limitada a un área aislada.