

La crisis que atraviesa el consumo masivo continúa dejando consecuencias en el mapa comercial argentino. En un contexto marcado por la caída de las ventas minoristas y mayoristas, y la imposibilidad de trasladar los aumentos de los costos fijos a los precios finales, la reconocida cadena de supermercados mayoristas Diarco aceleró un sorpresivo plan de ajuste y repliegue territorial.
En menos de dos meses, la firma de extensa trayectoria en el mercado nacional concretó el cierre definitivo de cuatro sucursales. Esto generó un fuerte impacto en las economías regionales y dejó a decenas de trabajadores fuera del mercado.
Diarco cerró otra sucursal: a cuántos empleados despidió
El cierre de Junín de los Andes se suma a una seguidilla de clausuras que la compañía ejecutó, pero en el territorio bonaerense.
- Jáuregui (Luján): la sucursal bajó persianas tras cinco años de actividad debido a una drástica caída en la facturación, afectando a una treintena de trabajadores directos.
- Zárate: un local del microcentro que había sido inaugurado apenas seis meses antes debió cerrar al no poder cubrir los costos operativos.
- Tres Arroyos: la compañía interrumpió de forma intempestiva las operaciones en su boca de la avenida San Martín —en la cual había intentado reconvertir su esquema comercial hacia la venta minorista—, dejando a una docena de empleados sin trabajo.
- Junín de los Andes (Neuquén): el cierre sorpresivo sobre la Colectora 9 de Julio dejó sin operativas las góndolas y comprometió a otra decena de puestos laborales.

A estos casos se le suman bajas previas registradas en otras plazas del interior del país como Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción.
Un sector bajo presión
Los datos oficiales respaldan el diagnóstico crítico que enfrenta el sector supermercadista. Las mediciones del INDEC reflejan una retracción sostenida en el volumen de ventas de los autoservicios mayoristas, un eslabón que durante los años más duros de crisis había ganado terreno como refugio de consumo para los hogares y los pequeños comerciantes.
Frente a este escenario de márgenes reducidos, estructuras rígidas y falta de previsibilidad, la situación de Diarco no aparece aislada. Distintos actores del retail y el supermercadismo nacional transitan un camino similar, implementando recortes de superficies, programas de retiros voluntarios o pidiendo aperturas de concursos preventivos de acreedores para evitar la quiebra en un mercado que continúa planchado.
Por el momento, desde la empresa no emitieron comunicados oficiales con los pasos a seguir ni las condiciones definitivas de desvinculación para el personal afectado en las sucursales desactivadas.
















