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Mientras buena parte de Wall Street sigue concentrada en la inteligencia artificial, los semiconductores, los cuellos de botella, los balances o las tasas de interés, hay otra tendencia que empieza a ganar protagonismo entre los inversores de largo plazo: y es el regreso de los dividendos.

Las empresas de todo el Planeta distribuyeron u$s 424.500 millones entre sus accionistas durante el primer trimestre de 2026, un récord para ese período y un crecimiento interanual del 10,1%, según el nuevo Global Dividends & Buybacks Index de Janus Henderson.

El dato, entre muchos otros aspectos, refleja que las compañías mantienen confianza en la evolución de sus ganancias pese a un contexto de tasas elevadas, tensiones geopolíticas e incertidumbre económica.

Para el inversor argentino, el informe deja además una lectura bastante práctica y es que buena parte de las empresas que lideran el ranking mundial pueden comprarse desde la Bolsa local a través de Cedears.

Los Cedear que más efectivo repartieron

El ranking global de Janus Henderson vuelve a mostrar un dominio de las grandes compañías internacionales.

La petrolera estatal del reino árabe Saudi Aramco se mantiene como el mayor pagador de dividendos del mundo, aunque no cotiza mediante Cedears en la Argentina.

Entre las compañías que sí pueden comprarse localmente aparecen varios nombres conocidos.

Microsoft escaló hasta el cuarto lugar entre las mayores pagadoras de dividendos del planeta durante el primer trimestre, mientras que Exxon Mobil, JP Morgan, Apple, Chevron, Johnson & Johnson, AbbVie, Broadcom, AstraZeneca y PepsiCo también integran el grupo de las veinte empresas que más efectivo distribuyeron entre sus accionistas.

La tecnología dejó de ser sólo crecimiento

Uno de los cambios más llamativos del profundo estudio es que las empresas tecnológicas dejaron de ser exclusivamente compañías enfocadas en reinvertir ganancias.

Durante años, el mercado aceptó que gigantes como Microsoft o Apple priorizaran la inversión antes que la distribución de utilidades. Según Janus Henderson, parecería que ese paradigma empezó a cambiar.

Según la gestora, el sector tecnológico repartió u$s 43.700 millones en dividendos durante el trimestre y además ejecutó recompras de acciones por u$s 66.600 millones, consolidándose como uno de los principales generadores de retorno para los accionistas.

El fenómeno refleja una mayor madurez de las Big Tech. Ya no sólo prometen crecimiento futuro: también generan suficiente flujo de caja como para remunerar de manera consistente a sus accionistas.

Los bancos, los grandes pagadores

Aunque la tecnología ganó protagonismo, el liderazgo continúa en manos del sistema financiero.

Los bancos y compañías financieras distribuyeron u$s 90.800 millones en dividendos durante el trimestre, la cifra más alta entre todos los sectores económicos.

Además encabezaron el ranking de recompras de acciones, con u$s 110.700 millones, equivalente a más de un tercio de todas las recompras realizadas a nivel mundial.

El contexto de tasas de interés elevadas favoreció especialmente a muchas entidades financieras, cuyos márgenes continúan bastante sólidos.

Por eso no sorprende encontrar entre los mayores pagadores a JP Morgan, Bank of America o HSBC.

La IA también impulsa los dividendos

Otra conclusión interesante del informe es que el boom de la inteligencia artificial empieza a reflejarse en los dividendos de sectores que, a priori, no parecen vinculados con la tecnología.

El mayor crecimiento del trimestre correspondió a materiales básicos, cuyos pagos aumentaron 47,1% en términos nominales y 19% en términos subyacentes.

La explicación está en la creciente demanda de cobre, litio y otros minerales críticos utilizados en centros de datos, semiconductores e infraestructura para inteligencia artificial.

Es decir, la IA no sólo beneficia a Nvidia o Microsoft: también está impulsando las ganancias de las compañías mineras, que hoy pueden devolver más efectivo a sus accionistas.

Dividendos récord, recompras más cautas

El informe también detecta una señal que ayuda a entender el momento que atraviesan las empresas.

Mientras los dividendos crecieron 10,1%, las recompras globales de acciones retrocedieron 3,1% respecto del mismo período del año anterior.

Para Janus Henderson esto no implica un deterioro de las compañías, sino un cambio en la administración del capital.

Los dividendos suelen responder a decisiones estratégicas de largo plazo y constituyen una señal de confianza sobre la capacidad futura de generar ganancias.

Las recompras, en cambio, son mucho más flexibles y pueden reducirse rápidamente cuando aumenta la incertidumbre.

En un escenario de tasas altas durante más tiempo, conflicto en Medio Oriente y tensiones comerciales, muchas empresas prefieren mantener intactos sus dividendos y ser más prudentes con las recompras.

Qué espera Janus Henderson

La administradora considera que el escenario continúa siendo favorable para quienes buscan ingresos a través de acciones.

Su proyección es que los dividendos mundiales crezcan 8,3% durante 2026, acelerándose respecto del 6,8% registrado en 2025.

Las recompras, en cambio, seguirían mostrando una leve caída del 1,1%, lo que reflejaría que las empresas continuarán administrando su liquidez con mayor cautela mientras persistan las tasas elevadas y la incertidumbre geopolítica.