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El mercado financiero global sumó un nuevo factor de riesgo. Y es que cuando los inversores empezaban a descontar que la inflación estaba bajo control tras el último dato y que la Reserva Federal (Fed) tendría margen para bajar las tasas, la nueva escalada en Medio Oriente volvió a poner al petróleo en el centro de la escena.

Así lo sostiene un informe de Econométrica, que advierte que la ruptura del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y la interrupción del tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz impulsaron nuevamente el precio del barril por encima de los u$s 80, luego de haber retrocedido hasta los u$s 72 en junio.

Según la destacada consultora, si este nivel de precios se sostiene podría reactivarse la inflación global durante los próximos meses.

“La suba del petróleo reaviva las presiones inflacionarias” y, aunque ese efecto todavía no aparece reflejado en los índices de precios, “de sostenerse podría anticipar un nuevo rebrote inflacionario”, señala el reporte.

Y es que ya se siente la presión en Estados Unidos. Según reporta este lunes la agencia Bloomberg, el precio promedio de la nafta volvió a superar los u$s 4 por galón por primera vez en un mes, impulsado por la guerra.

Los combustibles también se encarecen en Europa y ya se acercan a los niveles registrados tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Según Morgan Stanley, el principal problema no es la falta de petróleo, sino la escasez de capacidad de refinación, que limita la producción de combustibles y aumenta las presiones inflacionarias.

El mercado ya cambió de expectativa sobre la Fed

Para Econométrica, el primer impacto ya se observa en las expectativas de política monetaria de Estados Unidos.

El informe sostiene que el mercado pasó de proyectar dos recortes de tasas a comienzos de año a descontar ahora entre una y dos subas antes de que termine 2026, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y una conducción de la Fed más impredecible.

Ese cambio también se refleja en la deuda estadounidense. Los rendimientos de los bonos del Tesoro continúan escalando y el bono a 10 años ya opera en torno al 4,59%, mientras que el título a 30 años alcanza el 5,12%, máximos de los últimos años.

Para los mercados, esa dinámica en las tasas implica un costo del dinero más elevado por más tiempo, lo que suele reducir el atractivo relativo de los activos de mayor riesgo, desde acciones hasta deuda emergente.

El FMI también elevó las proyecciones de inflación

El escenario descripto por Econométrica coincide con las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

De acuerdo con el informe, el FMI elevó su previsión de inflación para las economías avanzadas al 2,8% hacia fines de 2026, frente al 2,1% que proyectaba antes del nuevo shock energético. Para las economías emergentes, la estimación pasó de 4,4% a 5,2%.

La consultora explica que hasta mayo el mercado había logrado amortiguar el impacto del conflicto gracias al aumento de la producción en países como Estados Unidos, Argentina y Brasil, el uso de reservas estratégicas y una menor demanda asiática.

Sin embargo, advierte que el nuevo cierre del estrecho de Ormuz vuelve a modificar ese equilibrio.

El impacto sobre la Argentina

Aun en un escenario de mayor tensión financiera, Econométrica destaca que Argentina podría verse relativamente favorecida por su condición de exportador de energía.

El informe señala que el FMI mejoró las perspectivas de crecimiento para los países emergentes exportadores de petróleo y energía, grupo en el que incluye a la Argentina, mientras que redujo las proyecciones para las economías importadoras.

Esto implica que un petróleo más caro podría traducirse en mayores ingresos por exportaciones energéticas y un mejor flujo de divisas, aunque ese beneficio conviviría con un contexto internacional de tasas más altas y financiamiento más caro.

¿Qué hacer con las carteras?

Para los inversores, Emanuel Juárez, analista técnico financiero bursátil, dijo a El Cronista que, el inversor “nunca debió mostrarse tan optimista desde que escaló el conflicto en Medio Oriente”.

Juárez dijo que tras la firma del MOU, muchos dieron por descontado que el petróleo dejaría de ser una fuente de presiones inflacionarias. Sin embargo, ese escenario nunca estuvo asegurado: “El acuerdo, como los anteriores, no eliminaba el riesgo geopolítico ni las amenazas sobre la oferta mundial de crudo”.

Con el barril nuevamente por encima de los u$s 80, el panorama cambia. “Vuelve a aparecer el riesgo de una inflación más persistente y, en consecuencia, de tasas de interés elevadas durante más tiempo. Eso puede presionar los márgenes de muchas empresas y afectar especialmente a los sectores con mayor dependencia de la energía o más sensibles al costo del financiamiento”, agregó el estratega.

De todos modos, Juárez advirtió que superar los u$s 80 no implica que haya que rotar automáticamente toda la cartera.

“Más importante que un precio puntual es cuánto tiempo se mantiene en esos niveles y qué explica la suba. Lo razonable es revisar las exposiciones, reducir concentraciones excesivas y evaluar una mayor participación en sectores que puedan defenderse mejor en un contexto de inflación y tasas más altas”, deslizó.

Un escenario distinto sería un Brent por encima de los u$s 100 de forma sostenida. “Allí sí aumentaría de manera significativa el riesgo de un nuevo rebrote inflacionario y una rotación hacia activos más defensivos tendría mucho más sentido”, comentó.